
Pinturas que podrían valer millones yacen olvidadas hace siete años
Secuestradas por la Justicia de Misiones, no se comprobó su autenticidad.
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POSADAS.- Veintiséis pinturas nacionales y extranjeras que, de ser originales, podrían valer varios millones de dólares, están presas desde hace siete años de las limitaciones del sistema penal argentino. Dentro de la bóveda del Banco Nación de esta ciudad esperan que una mano caritativa ponga 20.000 dólares para pagar a un perito francés que decida su autenticidad y, por tanto, su destino.
Las obras -algunas llevan la firma de Edgar Degas, Auguste Renoir y Raoul Dufy- fueron secuestradas en el puente internacional que une Posadas con Encarnación el 12 de septiembre de 1991. Iban envueltas en frazadas, entre los muebles de una mudanza, en la parte trasera de un colectivo de línea que conducían dos paraguayos.
Una mujer rubia de ojos claros y doble apellido huyó del lugar cuando los oficiales de la Aduana se aproximaron. Uno de ellos descubrió las pinturas y, al leer la firma del argentino Benito Quinquela Martín, detuvo el vehículo y a sus ocupantes por presunción de contrabando.
El juez federal Manuel Jesús Moreira -escritor y aficionado al dibujo- comprobó que, entre las 28 obras, había firmas de los extranjeros Degas, Renoir, Dufy, Sala, Pierre Bonnard y Max Liebermann; de los argentinos Quinquela Martín, Antonio Berni, Eugenio Daneri, Juan Carlos Castagnino, Alberto Bruzzone, Santiago Cogorno, Marcos Tiglio, Leopoldo Presas y Enrique Larrañaga, y del uruguayo Pedro Figari.
Dos peritos del Banco de la Ciudad de Buenos Aires certificaron la autenticidad de nueve pinturas argentinas, pero no se atrevieron a pronunciarse sobre las extranjeras.
La falta de presupuesto, el temor a enviarlas al exterior y perderlas y, sobre todo, la precariedad del juzgado federal de Posadas _que por entonces manejaba 35.000 causas y hoy 14.000, gracias a una oportuna división de tareas_ han dejado en el olvido lo que, de confirmarse su autenticidad, sería un tesoro artístico inimaginable para la provincia de Misiones.
Sólo la iniciativa de un empresario periodístico local consiguió que, en diciembre de 1993, las obras fueran retiradas de la bóveda durante 48 horas. Bajo custodia de la Gendarmería Nacional, el cuerpo del delito fue exhibido al público en la residencia del gobernador Ramón Puerta, ante la presencia sonriente de éste y de la animadora Mirtha Legrand (ver aparte).
Luego de la fiesta, volvieron a la oscuridad de la bóveda, donde aún se encuentran. Su historia, en la que se entremezclan el saqueo nazi de Europa, el tráfico de obras de arte robadas y las miserias de la burocracia local, aún está por develarse.
Arte robado
Los choferes paraguayos, Mario Benítez e Isidoro Cristaldo, explicaron al juez Moreira que una mujer teñida de rubio y de ojos celestes los había contratado para hacer una mudanza que debía concluir en el barrio de Villa Lugano.
La precariedad del sistema de transporte llevó a Moreira a creer que las obras eran falsas. La dirección en Villa Lugano resultó ser de un bar y todo rastro de la mujer se desvaneció.
Pero los peritos Julio Abal y Juan José Mosca, del Banco Ciudad, certificaron que las pinturas de Quinquela Martín, Berni, Daneri, Castagnino, Bruzzone, Cogorno, Tiglio, Presas y Larrañaga eran auténticas. Spolo ellas equivalían a decenas de miles de dólares. También determinaron que eran falsos dos óleos de Flores Kaperotxipi , uno de Figari, dos obras en pastel de Berni y una de Castagnino. El resto quedó en la incertidumbre.
Las notas realizadas por el corresponsal en Misiones de La Nación permitieron al doctor Salomón Schuchter, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, descubrir que el Quinquela y el desnudo de Cogorno eran los mismos que le habían sido robados de su casa en Buenos Aires en 1989, junto con otras obras de Soldi, De la Fuente y Castagnino (ver aparte).
Surgió entonces la tesis de que se trataba de cuadros robados aquí, transportados de contrabando a Paraguay y que se pretendía pasar de nuevo a la Argentina. La Gendarmería recordó que una "Bailarina" de Degas en carbonilla y pastel, similar a la encontrada por la Aduana, había sido robada del Museo Nacional de Bellas Artes en la Nochebuena de 1980, en el más grande golpe de este tipo ocurrido en la historia del país. Pero el museo respondió que su bailarina perdida no era la hallada en Misiones.
De ser auténtica, esta pintura sería la más valiosa de la colección criminal: según una estimación tentativa de 1991, podría llegar a cotizarse en más de dos millones de dólares.
Detrás del marco, un sello indica que pasó por la Aduana de Amberes en la época en que Bélgica había caído bajo dominio nazi.
Durante la II Guerra Mundial, un tercio del arte que estaba en manos privadas, en su mayor parte de la comunidad judía, fue robado por las tropas alemanas y enviado a su país. Tras la derrota, fue desparramado por el mundo: muchas de esas obras cuelgan hoy de los principales museos de Europa y Estados Unidos.
La prensa paraguaya desenterró entonces conexiones con los nazis refugiados en Paraguay en la posguerra. Se publicó que la famosa mujer rubia, cuyo primer apellido sería González, había comprado y vendido obras de arte y antiguedades en ese país durante un cierto tiempo.
Los diarios también recordaron el encuentro entre el ex dictador paraguayo Alfredo Stroessner y el traficante de arte Fernand Legros, que le habría regalado una obra de Dufy a cambio de un favor.
"Si viene de Paraguay, es como si viniera de otra dimensión -indicó el juez Moreira a La Nación -. No tenemos colaboración alguna de allí y todo es posible."
El viaje de un experto
Para reconstruir la historia de las obras, era necesario determinar su autenticidad. Moreira intentó acordar con el Museo del Louvre de París, pero se fue del cargo antes de hacerlo. Su sucesor entre mayo de 1993 y abril de 1994, Carlos Sodá, retomó las gestiones, pero no había presupuesto para enviar a alguien que acompañara las pinturas.
"Yo no tenía garantía de que, si se comprobaba que eran auténticas, las pinturas no fueran retenidas en Francia", explicó Sodá, hoy miembro del tribunal oral federal con Moreira.
La solución era financiar el viaje de un experto francés a Posadas. El costo manejado entonces era de 20.000 dólares. Ninguna dependencia quiso desembolsarlos.
El caso se olvidó. El último viernes, el actual juez federal de Posadas, Ramón Chávez, tuvo que admitir ante La Nación que no recordaba detalle alguno del caso; incluso creía que no se había hecho peritaje alguno.
No era enteramente culpable: la historia de los cuadros estaba sumergida en un mar de 14.000 expedientes en trámite. Tampoco por vagancia: el juzgado ocupa el sexto lugar en el país en cantidad de causas elevadas a juicio oral, según se preocupó por destacar.
Pese a ello, se comprometió a determinar la autenticidad de las obras. Una gestión oficiosa -reveló una fuente judicial- intenta una salida negociada: que el gobierno de la provincia pague el peritaje y, a cambio, el juzgado dispondría la cesión de los cuadros a un museo local, para que al fin las pinturas encerradas vuelvan a ser admiradas por el común de los mortales.
Autores y títulos principales
* Edgar Degas: "Bailarina", pastel de 63 x 50 centímetros, sobre passe-partout de pana y marco labrado cascado.
- Raoul Dufy: "Paisaje", de 35 x 45 centímetros, marco cascado y vidrio.
- Pierre Bonnard: "Salida del teatro", firmado abajo a la derecha, óleo sobre cartón de 60 x 75 centímetros, con marco dorado cascado.
- Auguste Renoir: "Figura de niña", óleo de 45 x 32 centímetros, con marco cascado y vidrio.
- Max Liebermann: "Figuras en el parque", óleo sobre cartón de 37 x 53 centímetros, firmado abajo a la izquierda, marco labrado cascado, con boceto de paisaje al dorso.
- Antonio Berni: "Cabeza de joven", óleo de 30 x 25 cm, firmado abajo a la derecha, en passe-partout de tela.
- Eugenio Daneri: "Frutas y botellas", óleo sobre cartón entelado, de 35 x 45 cm.






