“Planta 22″: el búnker al que irán los españoles que llegaron a Madrid desde el crucero si presentan síntomas de hantavirus
Ya ingresaron al hospital militar Gómez Ulla, en un traslado directo desde el subsuelo en un ascensor con ventilación filtrada
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MADRID.– Los 14 pasajeros españoles del crucero MV Hondius aterrizaron este domingo en la capital española en medio de un inédito operativo de seguridad sanitaria que los trasladó desde Tenerife hasta el hospital militar Gómez Ulla. Las autoridades planifican encapsularlos durante una cuarentena dentro del búnker más avanzado de España para enfermedades infecciosas.
Los pacientes, por ahora asintomáticos, permanecen bajo observación mientras se realizan las primeras pruebas para determinar si se contagiaron con hantavirus dentro del crucero. La evolución de estas primeras pruebas será determinante para saber si es necesario instalarlos en la famosa “planta 22”, una especie de fortaleza para tratar este tipo de crisis sanitarias.

El hospital Gómez Ulla fue construido hace 130 años y reformado después de la guerra civil (sufrió graves daños), pero se transformó definitivamente en octubre de 2014, cuando estalló la crisis por el ébola. La enfermera española Teresa Romero fue el primer caso fuera de África, que contrajo el virus después de atender a un misionero repatriado.
El Estado decidió montar en este centro médico una unidad dotada con la más alta tecnología para tratar a esta enfermera. Ese piso, que cuenta con ocho bloques (16 camas), también se utilizó para tratar a los 21 españoles repatriados de Wuhan, China, cuando estalló el Covid-19, a principios de 2020. La unidad ya está ahora preparada para recibir a los pasajeros del crucero MV Hondius que presenten algún síntoma compatible con el hantavirus.

José García, titular del sindicato de enfermeros del Gómez Ulla, explicó esta tarde en una conferencia de prensa que durante este domingo “se activaron todos los protocolos de aislamiento tanto de contacto como respiratorios con los pacientes”. Y aclaró que los pasajeros ingresaron al hospital directamente desde el estacionamiento subterráneo, donde subieron por un ascensor de uso exclusivo que funciona con ventilación exterior filtrada.
“Ya fueron diseñados todos los circuitos (de sus movimientos) y todos los servicios están alertados. Es un área aislada, cerrada y con un riguroso control de acceso, que cuenta con seguridad las 24 horas”, agregó García. Los pacientes permanecerán, en principio, 42 días en cuarentena, siempre que no aparezcan síntomas o los resultados de las pruebas sean negativas. Durante ese tiempo no tendrán contacto con otros pacientes, familiares ni con el personal, que no sea el estrictamente necesario.

Los pacientes estarán resguardados en unidades equipadas como si fuera una terapia intensiva, pero con sus propias características para enfermedades contagiosas. El ingreso del personal, por ejemplo, se produce por una puerta doble “limpia” y la salida se realiza por otra “sucia”, donde se aplica desinfección antes de volver a entrar en contacto con el resto del personal.
Tensión por las pruebas
A pesar de la moderación de las autoridades, España sigue la crisis del hantavirus con tensión: los números no oficiales indican que unas 20 personas quedaron expuestas al virus en las últimas semanas. La ministra de Salud, Mónica García, afirmó este domingo que todos los esfuerzos están enfocados en cuidar a los enfermos, pero, sobre todo, en “cortar cualquier posible cadena de transmisión” en suelo español.
La tensión había bajado el sábado cuando llegó el resultado de una de las españolas, una mujer de 32 años que mantuvo contacto con la ciudadana holandesa que había muerto por hantavirus en el crucero. La primera prueba resultó negativa y ahora espera, en un hospital de Alicante, una segunda prueba para ratificar ese resultado.

Pero las noticias de última hora y el despliegue sanitario volvieron a sumar tensión. El operativo para trasladar a los pasajeros del crucero hasta Madrid sorprendió por su rigurosidad. Bajaron con su equipaje de mano, cargados con equipos de protección sanitaria y barbijos. Fueron sometidas a una primera evaluación en el puerto de Tenerife y, luego, el personal militar indicó las instrucciones de aislamiento que debieron cumplir durante el vuelo, hasta aterrizar en el aeropuerto de Torrejón de Ardoz.
Las alarmas se volvieron a encender a última hora de la tarde, cuando Francia informó que uno de los cinco pasajeros del crucero que fueron repatriados presentó durante el vuelo a París síntomas compatibles con el hantavirus. Le hicieron pruebas para determinar si fue contagiado.
España sigue con especial interés los resultados de varias pruebas. Espera lo que ocurra con otra mujer, internada en Barcelona, que también había estado con la mujer holandesa fallecida en el barco. Y también el desenlace de la salud de los 14 pasajeros que ingresaron hoy en observación, pero son optimistas porque, por ahora, ninguno desarrolló síntomas de hantavirus.
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