
Playas a las que sólo se llega en 4x4
Son despobladas, serenas y agrestes; allí hay espacio para hamacas y los chicos andan en triciclones
1 minuto de lectura'

PINAMAR.- Son el destino más exclusivo de esta ciudad. Tanto que, para poder ingresar en ellas, no basta con cargar en el auto el equipo básico. Ni siquiera alcanza, en realidad, con tener auto. A las playas con médanos del norte pinamarense sólo resulta posible acceder en una 4x4 o sobre un cuatriciclo.
Y casi huelga decir que los dueños de una "todoterreno" poseen un alto poder adquisitivo, ese que pasean entre las dunas los turistas que copan los paradores situados más allá de Zeus y la costa.
A lo largo de la orilla, la eterna hilera de camionetas de tracción integral estacionadas de manera perpendicular al mar serpentea kilómetros de playas abiertas, despobladas, serenas y agrestes. Precisamente, el plus que buscan las familias, las parejas y los grupos de amigos con pretensiones más refinadas y capacidad económica para saciarlas.
El sábado último, con la apertura oficial del parador El Más Allá y el relanzamiento del balneario Toyota Sport Beach, las arenas del norte de Pinamar consolidaron el perfil selecto que adquirieron en los últimos años.
Ambos, junto con La Frontera y Punto Límite, conforman el cuarteto de favoritos entre quienes desean escapar de la escasa amplitud, la gran afluencia y el bullicio de las playas del centro y los paradores tendidos entre Martín Pescador y Avenida del Olimpo.
Y no, quienes viajan hasta aquí en 4x4, en la que algunos además transportan su moto de agua, no pretenden simplemente tomar sol y darse un baño de mar. Buscan un ambiente agradable, seguro, poco concurrido, en el que no tengan siempre pegado al mismo vecino de carpa, lejos del ruido de los recitales y de otras actividades organizadas en el resto de las playas.
Es más: en la mayoría de los casos ni siquiera entran en el agua, excepto para practicar algún deporte náutico; otros se contentan con el placer de reposar en una hamaca paraguaya, sin gente en cuatro metros a la redonda. Los más chicos andan en cuatriciclos entre los médanos y las arenas abiertas, juegan a la paleta o toman un licuado en el parador.
Las "todoterreno" pueden estacionarse frente al mar, pero no les permiten circular por la playa sin ton ni son. Para transitar deben emplear un sector especial o moverse por detrás de los paradores, donde las travesías son la principal diversión. Siempre que se sepa cómo manejar sobre una superficie absolutamente diferente del asfalto.
Alternativas
Las propuestas de los paradores top son diferentes. En La Frontera, los propietarios -los mismos que ahora abrieron El Más Allá- decidieron respetar la naturaleza y la prioridad es conservar la paz del paisaje. Ni siquiera permiten el uso de motos de agua. Y resulta destacable la cordialidad con la que tratan a los turistas.
Al Norte, Toyota Sport Beach -como su nombre lo deja entrever- promociona los deportes alternativos: kitesurfing , parapente, kitebuggie , motonáutica. Este año, con la incorporación de una pista de testdrive y de travesías vespertinas y nocturnas organizadas por la automotriz y la empresa Off Road 4x4 Experience, capta aún más la atención de los conductores de "todoterreno", desafiados a probar su capacidad al volante.
El nombre de El Más Allá habla por sí mismo. Construido en forma de pagoda hexagonal, con ventanales vidriados, no tiene comparación a la hora de almorzar o cenar junto al océano.
El diseño del balneario -con sombrillas de paja, hamacas paraguayas, una plaza para chicos y una pileta resguardada del viento- refleja el sueño de la casa junto al mar en la que más de uno desearía vivir.



