
Pocas certezas y muchas dudas en el caso Solange
Luego de tres semanas de audiencias, no se sabe quién la mató
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Pasaron tres semanas de audiencias y todavía no sabe quién asesinó a Solange Grabenheimer el 10 de enero de 2007 en el departamento de la zona de Florida, en el que vivía con su amiga Lucila Frend.
Es que ninguno de los testigos, que fueron minuciosamente interrogados por el fiscal Alejandro Guevara; el abogado de la querella, Roberto Damboreana; los defensores, Sergio Pizarro Posse y Francisco García Santillán, pudo afirmar con certeza ante el Tribunal Oral N° 2, de San Isidro, que Lucila fue la autora del homicidio.
En principio, estaba previsto que el juicio oral contra Lucila durara no más de una semana.
Pero los jueces Luis Oscar Zapata, Lino Mirabelli y Hernán San Martín se encontraron con que las declaraciones de los forenses, que conformaban la prueba más importante que comprometía a la acusada en el asesinato de su amiga, no eran concluyentes.
Ante la falta de precisiones que aportaron algunos de los médicos que declararon en el juicio, los jueces se vieron en la necesidad de preguntar una y otra vez con el objetivo de que los forenses pudieran llegar a una conclusión incuestionable sobre la hora en la que Solange fue asesinada de siete puñaladas el 10 de enero de 2007.
Esa necesidad de los jueces de ahondar sobre la hora del homicidio tenía una explicación: no hay ningún testigo que haya visto quién mató a Solange; ninguna de las puertas o ventanas del inmueble fue forzada. Por tal motivo, los investigadores abonaron la presunción de que la víctima conocía a su homicida. Además nunca se encontró el arma homicida.
Entonces, los jueces buscaron respuestas en los forenses que según la conclusión a la que llegaran sobre la hora del homicidio, colocaban o sacaban de la escena del crimen a Lucila, la única persona que estuvo en el departamento con Solange hasta las 7.30 del día del asesinato.
Las sospechas del fiscal Guevara recayeron sobre Lucila porque el informe del médico de la policía bonaerense Eugenio Aranda, el único legista que revisó el cuerpo de la víctima en la escena del crimen, afirmó que Solange había sido asesinada entre la 1 y las 7.
Esta afirmación ubicaba a Lucila en el departamento, debido a que ella declaró que ese día se fue a trabajar a las 7.30 y dejó a Solange, durmiendo y viva.
Cuando hace un año dos camaristas de San Isidro decidieron someter a juicio oral a Lucila, no fue porque consideraron que era culpable del homicidio de su amiga, sino para que todas las dudas sobre los informes forenses se aclararan en un debate.
Si bien la familia de Solange insistió en acusar a Lucila y aportó otros indicios sobre la actitud que tuvo la acusada durante el día del homicidio, todo el juicio se convirtió en una confrontación entre forenses.
Aranda no pudo afirmar con certeza cuál era la temperatura que tenía el cuerpo de Solange en el momento en que la encontró. Sostuvo que el cuerpo estaba frío y que presentaba rigidez cadavérica.
El médico Carlos Alejandro Flores afirmó que la muerte de Solange ocurrió entre las 4 y las 10, con un margen de error de cuatro horas. En tanto que el médico forense de la División Homicidios de la policía bonaerense, Julio César Julián, afirmó que Solange fue asesinada después de las 10.
Mañana comienzan los alegatos del fiscal, la querella y la defensa. Pero para dictar su veredicto, los jueces pueden tener en cuenta o no los informes de los forenses.
Así lo afirmó el catedrático español Juan Antonio Gisbert Calabuig en su tratado de Medicina Legal y Toxicología: "La medicina legal es una ciencia auxiliar del Derecho que ayuda a resolver cuestiones jurídicas. Esta es la última instancia de la medicina legal: ayudar en la toma de decisiones, pero nunca suplantar al juez en esta tarea jurisdiccional que es de su exclusiva competencia".



