Por los robos, en Recoleta se atiende tras las rejas
Alerta entre comerciantes; ayer fue saqueada la casa de una fiscal
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Detrás de la puerta enrejada, Segundo dice que debió tomar medidas de seguridad para que no robaran más en su local, un lavadero en Pacheco de Melo entre Austria y Agüero. La zona está caliente: justo enfrente, el domingo a la tarde, un grupo de delincuentes robó en el departamento de la fiscal general Irma García Neto y se llevó joyas, dinero y electrodomésticos.
En esa zona de Recoleta las historias de robos, hurtos y asaltos se repiten en casi todos los comercios. Los vecinos dicen que viven cada vez más encerrados y que la policía hace poco por ellos.
La fiscal García Neto se ausentó por unas tres horas de su domicilio, situado en Pacheco de Melo 2557. Cuando volvió se encontró con la puerta forzada. Llamó de inmediato a la policía, que, al llegar, comprobó que los delincuentes ya se habían ido y que el único domicilio asaltado había sido el suyo.
Se habían llevado dinero, joyas, electrodomésticos y aparatos electrónicos de la funcionaria judicial, que se desempeña en la fiscalía de juicio N° 1 de la Capital.
La policía intenta ahora determinar si los autores de este robo son los mismos que el domingo por la tarde fueron detenidos cuando robaban en otro edificio de la zona, situado en Arenales al 2300, a unas nueve cuadras del domicilio de la fiscal.
Objetivos múltiples
La semana pasada, la panadería y confitería La Porteña, de Pacheco de Melo y Agüero, fue blanco de los delincuentes. "Vinieron dos pibes armados y se llevaron el dinero que teníamos en la caja, los celulares de las empleadas y el mío", dijo a LA NACION Marcelo, dueño del local.
"Esta no es la primera vez que nos pasa", aseguró Marcelo, y agregó: "Yo les digo siempre a mis empleados que no se hagan los héroes, que les den lo que les pidan, porque no sabés cómo puede terminar el robo".
Susana es la secretaria del instituto de inglés que funciona en esa misma cuadra. En un año y medio vivió tres asaltos: "El último fue hace unos seis meses; eran dos jóvenes armados que vinieron un día por la tarde. Nos robaron celulares y el dinero que llevábamos en las carteras; es que acá, por seguridad, pedimos que nos paguen con cheques o con tarjeta, no en efectivo".
Frente a la panadería se encuentra la agencia de lotería y quiniela JR. Allí, Juan Manuel Puig, un empleado que trabaja allí desde hace tres años, contó que la semana pasada, además de la panadería, el supermercado chino El Oriental, situado en Agüero entre Pacheco de Melo y Peña, fue asaltado por personas armadas.
"Es bastante común en este barrio el robo a los comercios; a nosotros no nos pasa porque estamos encerrados detrás de las rejas", dijo, y señaló el enrejado que separa a los clientes de la caja. Además, Puig resaltó que faltan policías en el barrio. "Si pasan una vez por día es mucho, y cuando los llamás tardan bastante en llegar", sostuvo.
Los comerciantes de la zona toman cada vez más recaudos. Segundo, el dueño del lavadero, dijo: "Hace rato que no me roban porque puse las rejas y atiendo desde la ventana".
Los fines de semana se encierra en el lavadero, "porque a partir de las 14 no anda mucha gente por la calle y entonces es cuando más robos se cometen por el barrio".
Wei Nini, dueña de la tintorería que queda casi en la esquina de Laprida y Pacheco de Melo coincide con Segundo. A ella, desde que instaló las rejas, no le han robado más.



