
Preservan la costa marplatense
Está todo listo ya para construir el nuevo desagüe cloacal que eliminará los riesgos de contaminación en Camet
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MAR DEL PLATA.- Calificada por el intendente Elio Aprile como la obra más importante de su gobierno, todo está dispuesto para que, en septiembre, comience la construcción del desagüe submarino de la planta de pretratamiento de efluentes cloacales, en el paraje conocido como "vaciadero de Camet".
Con un costo de 32 millones de pesos, la obra fue adjudicada a la unión transitoria de empresas (UTE) Roggio-Dycasa, y constituye el eslabón con el que se completa el sistema elegido por las autoridades comunales marplatenses para la eliminación de los residuos cloacales del balneario.
Se prevé la colocación de una cañería de unos 2 metros de diámetro, que, apoyada en el fondo, se internará 3 kilómetros mar adentro. La instalación en su conjunto es conocida como emisario.
En el extremo más distante tendrá un difusor de 500 metros de longitud, elemento a través del cual los efluentes serán liberados en el medio oceánico a una profundidad de 13 metros.
"Esta es la realización más trascendente de mi gestión y, además, fue la única obra pública que me comprometí a concretar cuando era candidato, en 1995", afirmó Aprile.
Para salvar las playas
Los funcionarios que acompañan al jefe comunal se entusiasman con que una vez que esté funcionando el complejo, a mediados del 2001, se habrán terminado los trastornos generados por la planta de pretratamiento desde su inauguración, a fines de la década de los 80.
Entre ellos, los fuertes olores que invaden el barrio que se levanta en las cercanías del emprendimiento y la permanente sospecha de que se estaban contaminado las aguas costeras.
Sobre este particular, el titular de Obras Sanitarias local, Marcelo López, aseguró que el emisario submarino "es también una inversión turística, porque no deja de ser un contrasentido que Mar del Plata haga de su costa el principal argumento para atraer visitantes y al mismo tiempo deba explicar si sus playas están o no contaminadas".
A juicio del funcionario, "esas dudas quedarán definitivamente despejadas a partir del 2001, pues una vez liberados los residuos a semejante distancia de la costa, su tratamiento posterior es absolutamente natural, por la acción de agentes marinos y externos, sin daño alguno para el ecosistema", añadió.
Se sabe que los efluentes se diluirán por efecto del agua salada y el sol, degradándose después para ser absorbidos por los microorganismos presentes en el medio ambiente oceánico, sin consecuencias negativas.
Esta metodología, aseguran los responsables del proyecto, se utiliza con éxito en otros centros urbanos y es la primera vez que se pone en práctica en nuestro país.
De todos modos, especialistas en impacto ambiental se disponen a practicar nuevos análisis en el lugar, que serán elevados, para su aprobación definitiva, a la Subsecretaría de Política Ambiental bonaerense.
La operación y el mantenimiento del complejo costarán 65.000 pesos por mes durante la construcción, suma que se elevará a 75.000, durante seis años, una vez inaugurada.
Cautela entre vecinos
MAR DEL PLATA.- El entusiasmo de las autoridades se transforma en cautela al solicitar la opinión de los vecinos del lugar.
"La obra se hizo rogar, porque hace muchos años que nos quejamos por los olores que salen de la planta y los problemas que causaban los camiones atmosféricos que llegaban hasta aquí", dijeron -palabras más, palabras menos- vecinos consultados por La Nación .
"Escuchamos a los técnicos que nos dicen que todo se solucionará, pero nosotros vamos a esperar a ver qué pasa cuando el dichoso emisario submarino esté trabajando", concluyó uno de los más escépticos.





