
Procesan a una secretaria electoral por el caso de su amante desaparecido
El esposo de ella, detenido por la Justicia
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SAN LUIS.- La Justicia procesó ayer a la secretaria electoral federal puntana, Sonia Randazzo, por su presunto encubrimiento de la desaparición del kinesiólogo Darío Gramaglia, que estaba vinculado sentimentalmente con ella, y cuyo paradero se desconoce desde el 22 de septiembre. Por este caso, el juez Jorge Sabaini Zapata mantiene detenido al esposo de Randazzo, Alberto Figueroa, quien, según fuentes del caso, habría amenazado de muerte a Gramaglia en forma telefónica, semanas antes de la desaparición del kinesiólogo.
De los últimos testimonios de personas ligadas a la pareja bajo sospecha surgieron los indicios que llevaron tras las rejas a Figueroa y a Daniel Martínez, empleado de la pizzería que aquél posee.
Los familiares de Gramaglia habían dicho que el desaparecido era amante de Randazzo, que ayer se negó a declarar ante la Justicia. "El desconocimiento inicial de esa hipótesis hizo que se perdieran tres valiosos días de investigación", dijeron esos familiares.
Vida metódica
Gramaglia, de 29 años, fue visto por última vez cuando guardaba el auto y entraba en su casa del barrio 99 Viviendas. Según sus padres, era metódico, con una vida planificada y responsabilidades que no dejaba de cumplir sin aviso.
Tanto Randazzo como su marido declararon ante la policía al conocerse la desaparición. Admitieron que ella mantenía una relación con Gramaglia, aceptada por el marido.
Relación admitida
Pero dijeron que el vínculo había concluido hacía tres meses, y los registros de llamadas del celular del kinesiólogo contradicen estas declaraciones. Además, vecinos describieron con detalles encuentros recientes entre los amantes en la casa de Gramaglia. Y un socio del kinesiólogo declaró que éste le había confiado que si la relación se blanqueaba "era hombre muerto". En la casa de Gramaglia fue hallada toda su ropa, su celular, su auto y $ 2500 que el padre le había enviado desde Córdoba para concretar su sueño de comprar una casa.
La fiscalía sostiene que Gramaglia no fue sacado de su casa por la fuerza, sino por algún conocido o con un argumento movilizador. Figueroa y su empleado Martínez se ausentaron de la pizzería en horas que coinciden con la desaparición de Gramaglia, y aquél presenta además una inflamación en la mano, producto de un golpe.
A Figueroa se le secuestró un arma que no está legalmente registrada. Además, su auto fue llamativamente lavado en la mañana siguiente a la desaparición. Aun así, en él quedaron rastros. La policía de Córdoba establecerá si, eventualmente, se trata de sangre, como se sospecha.
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