
Procesaron a siete de los detenidos por el homicidio de Diego Peralta
El juez federal Carlos Ferreiro Pella también les dictó la prisión preventiva
1 minuto de lectura'

Emilse Peralta estuvo ayer a pocos metros de uno de los acusados de matar a su hijo.
Ocurrió al mediodía, en la tosquera de Ezpeleta donde, el 12 de agosto último, fue hallado flotando el cadáver de su hijo Diego.
Allí, los buzos del Grupo de Salvamento de la Armada, convocados por el juez federal de Lomas de Zamora Carlos Ferreiro Pella, encontraron, a doce metros de profundidad, la viga de un metro y medio de largo que los asesinos de Peralta ataron con alambre al cuerpo para que se hundiera. Anoche, el juez procesó y dictó la prisión preventiva a siete de los ocho detenidos por su presunta participación en el secuestro y homicidio del joven.
Según informaron fuentes judiciales y policiales, la medida recayó sobre César Rotella, alias César o El Asesino; David Esteban Pereyra, alias Chaca; Rosa Gisella Pistillo Pereyra; Marcelo Cejas, alias Chelo; Alberto Báez, alias Bati; Lauro Shimabikuru, alias El Chino, y Ernesto Allende, que vendió los teléfonos que utilizó la banda para pedir el rescate. José Pablo García ya había sido procesado hace un mes.
Indignados, Patricio Poplavsky y Vanina Molina, los abogados de Allende, señalaron: "La resolución del magistrado en cuanto a nuestro defendido no tiene fundamentos y lanzamos un llamado de advertencia y alerta a todo aquel que trabaje vendiendo líneas de teléfonos celulares, ya que si tiene la mala suerte de venderle una línea a quien cometa un delito con ese teléfono puede quedar procesado".
Poco después del hallazgo de la viga, uno de los acusados, Marcelo Cejas, reconoció que se trataba del mismo elemento que Rotella, Pereyra y un tercer malviviente -cuyo sobrenombre es Pipi y que está prófugo- utilizaron para hundir el cuerpo de Diego luego de asesinarlo.
El cadáver del chico, de 17 años, fue hallado el 12 de agosto último flotando en la tosquera situada detrás del cementerio de Ezpeleta, a un costado de la autopista Buenos Aires- La Plata. Según reveló la autopsia, Diego fue asesinado de diez puñaladas con un cuchillo tipo Tramontina; tres en la espalda y siete en el cuello.
"Sí, doctor. Esta es la viga a la que ataron el cuerpo del pibe", dijo Cejas secamente y sin emociones al juez Ferreiro Pella.
"¿Qué hicieron con el cuchillo?", preguntó el magistrado.
"No sé, doctor. Creo que lo tiraron al agua. Yo no estaba acá", respondió Cejas.
Entonces, el magistrado ordenó que los buzos de la Armada se sumergieran en la tosquera y buscaran el cuchillo. Luego de cinco horas de trabajo, la tarea resultó infructuosa.
Encontraron un rosario
Para sorpresa del magistrado y de los investigadores de la policía bonaerense, un rosario de madera había quedado enganchado entre los alambres atados a la viga.
Poco después de que los buzos sacaron la viga del agua, el subcomisario José Hernández llamó a la madre de Diego para que verificara si ese rosario era el que llevaba su hijo cuando fue secuestrado el 5 de julio último, en la localidad de El Jagüel.
Era la primera vez que la madre del chico iba a la tosquera. Luego de observar la viga, dijo que pensaba construir un monolito, para recordar a su hijo, y una cruz mayor con rieles.
"Este es el rosario que una vecina del barrio, muy creyente, le regaló a Diego. Lo llevaba siempre encima", dijo, entre lágrimas, Emilse Peralta al subcomisario Hernández, inclinada junto a la viga.
"Quiero la pena máxima para los delincuentes que mataron a mi hijo. Pero también estoy convencida de que el caso no está cerrado. No actuó solamente esta gente. Nadie me quita de la cabeza que acá también hubo complicidad de algunos policías", afirmó Emilse Peralta.
La madre de Diego nunca supo que, detrás de una loma, un grupo de policías custodiaba a Cejas.
Ese trozo de hierro, similar a un riel, fue encontrado por los buzos a doce metros de profundidad. Los buzos, que tienen asiento en la base naval de Puerto Belgrano, trasladaron una cámara de descompresión debido a que estimaban que la tosquera tenía una profundidad de 30 metros. Pero no fue así.
Fuentes de la investigación explicaron que, luego de permanecer 36 días bajo el agua, el cuerpo se desprendió de la viga y emergió debido a la contracción y expansión provocada por los gases cadavéricos.





