Proyecto de ley para castrar a violadores de menores
Propuesta: el proyecto está pendiente de debate en el Senado y propone la inhibición sexual mediante el suministro de drogas similares a las que se aplican en otros países del mundo.
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El Senado Nacional tiene pendiente de debate una nueva forma para castigar uno de los delitos más aberrantes: la violación de menores.
La iniciativa lleva la firma del legislador radical Alberto Maglietti, quien propuso la castración de los delincuentes mediante un procedimiento químico consistente en el suministro de una serie de drogas que inhiben el impulso procreador.
No es una idea nueva. Ya existen legislaciones parecidas en el Estado norteamericano de California, mientras que los de Wisconsin, Massachussets y Texas analizan alternativas similares.
También existen antecedentes parecidos en Dinamarca y en Alemania, entre otros países del continente europeo, que acaba de verse conmocionado por un escalofriante caso de violación seguida de asesinato contra dos niñas belgas.
En el caso argentino, la legislación que se propone contempla la posibilidad de que la inhibición sea optativa para delincuentes sin antecedentes pero la impone de manera obligatoria para los reincidentes, en el caso de que la víctima muera.
"Tenemos que encontrar la manera de combatir estos crímenes", dijo el senador radical.
Según datos privados y oficiales, en los últimos diez años los casos de delitos contra la honestidad se incrementaron el 32 por ciento.
La estadística muestra que el 70 por ciento de las victimas conocían a sus victimarios y en el 66 por ciento de los casos, los delitos se produjeron en la casa de los damnificados.
Y, si bien es cierto que el recorrido legislativo del proyecto apenas comienza, un sondeo realizado por La Nación pareció poner de manifiesto un cierto reclamo de mayor rigor a la hora de castigar este tipo de delitos.
Hoy en día el Código Penal prevé penas de hasta 25 años de prisón para los delitos de abuso sexual de menores seguidos de muerte.
Impulsan la castración de violadores de niños
El proyecto de ley se presentó en el Senado, sería optativo para quienes no registraran antecedentes en ese delito y compulsivo para reincidentes y se aplicaría por cirugía o por un tratamiento químico que inhibe el impulso sexual.
El senador radical Alberto Maglietti cerró el año con una idea más que provocativa: castrar químicamente a quienes abusen sexualmente de menores.
El legislador formoseño formuló su propuesta en solamente dos artículos que le ocupan veinte líneas y que, a diferencia de otras iniciativas que llegan a las comisiones avaladas por varios legisladores, en este caso la firma en soledad.
El proyecto alude a los artículos 119, 120 y 124 del Código Penal, que reprimen con reclusión o prisión de 6 a quince años los abusos sexuales contra menores de 12 años, contra discapacitados y que también contemplan especialmente situaciones en que la víctima fuera "mujer honesta mayor de 12 años y menor de 15".
Los mismos artículos imponen castigos de entre 15 y 25 años en caso de muerte de la víctima.
Giro legislativo
Quizá influído no sólo por la situación en la Argentina sino por los recientes casos de abuso y asesinato de menores en Bélgica y en Dinamarca, Maglietti propone "nuevos y más efectivos mecanismos aptos para una mejor protección de los niños frente a la repugnante conducta de violencia sexual".
Su iniciativa contempla que, en el caso de que el condenado no tenga antecedentes en ese tipo de delitos, acceda voluntariamente si así lo desea a un tratamiento con acetato de medroxiprogesterona "en el momento previo de recuperar su libertad".
La droga en cuestión inhibe los impulsos sexuales. Y, en algunos casos, los llega a hacer desaparecer.
Para el caso de delincuentes reincidentes, el proyecto impone la castración obligatoria.
Y, llegado el caso, el condenado podrá someterse en forma voluntaria a una "alternativa quirúrgica permanente del tratamiento hormonal".
En este punto conviene aclarar que el tratamiento con la droga requiere una cierta continuidad y que genera todo tipo de trastornos secundarios, entre los que se cuentan repentinos cambios de humor y obesidad.
Maglietti contempla también la situación de quienes deberían adminustar semejante cuestión. Y en tal sentido advierte que no se podrá imponer a ningún médico o cirujano matriculado que participe contra su voluntad en el tratamiento.
También prevé la obligatoriedad de informar a las personas involucradas sobre los efectos hormonales y colaterales que surgieran de la aplicación del castigo. Y para estar seguros de que ese punto se cumple, sugiere la certificación de que la información del caso fue debidamente recibida y comprendida.
Ya se usa
Ya hay pioneros en el asunto. Recientemente el Estado de California modificó su Código Penal e introdujo el citado tratamiento para los casos en que haya víctimas menores de 13 años.
Los Estados de Texas, Massachussets y Wisconsin estudian alternativas similares. Hay antecedentes parecidos en la legislación dinamarquesa y en la alemana, también destinada a atender una violencia creciente.
Ahora el debate llega a la Argentina.
Aumentó la violencia sexual
Las denuncias y consultas acerca de delitos contra la honestidad que han afectado a menores se han incrementado en un 50 por ciento, según la Dirección Municipal de la Mujer. La mayoría de las víctimas son adolescentes o bien niños cuyas edades están entre los 4 y 7 años, y los hechos perpetrados, en la mitad de los casos, ocurren en el ámbito familiar.
"De las consultas por violación a menores, el 80 por ciento ocurre dentro del hogar", afirmaba La Nación a principios de junio pasado, según cifras aportadas pos la Fundación Educando para Prevenir la Violencia.
Y agregaba que el 70 por ciento de las víctimas conoce a su victimario, ya que cerca de la mitad de los casos es de incesto.
Dos violaciones por hora
En la provincia de Buenos Aires se cometen dos violaciones por hora, según un estudio realizado por la licenciada Ana María Fernández, y el Equipo de la Cátedra de Introducción a los Estudios de la Mujer de la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, y estima que los casos anuales llegan a 15.000.
A estos números deben añadirse que, en los últimos diez años aumentaron un 32 por ciento los delitos contra la honestidad, básicamente compuestos por violaciones, estupros y abusos sexuales, según se desprende de las estadísticas del Registro Nacional de Reincidencias.
En la provincia de Buenos Aires, las estadísticas del Consejo Nacional de la Mujer indican, que el 70 por ciento de las víctimas conocían a sus victimarios y que el 66 por ciento de los ataques sexuales ocurre en el domicilio de las damnificadas, por lo que las personas atacadas desisten de formalizar un denuncia ante alguna autoridad competente.
La proximidad que tienen las víctimas con los delincuentes prohíbe, y imposibilita hacer alguna denuncia en contra de estos.
Aunque en muchos de los casos no se realizan ya que la personas abusadas sexualmente están bajo el efecto de amenazas, miedo, vergüenza. Esto inhibe a los abusados con frecuencia.
Pero, en contraste con esta escala, los últimos datos de 1993 indican que se condena sólo el 8,7 por ciento de estos delitos, aunque el porcentaje es un 30 por ciento más alto que cinco años antes de esa fecha.
Cecilia Grosman y Silvia Mesterman, en su libro titulado "Maltrato al menor. El lado oculto de la escena familiar" indican que "El incesto conforma entre un 30 y un 50 por ciento del total del abuso sexual de menores".
Aumentan las denuncias
Un hecho positivo es el que vaya creciendo el número de casos denunciados ante los centros especialmente habilitados en órganos policiales o judiciales. Las mujeres tienen en la actualidad mayor disposición para denunciar este tipo de situaciones ante los centros de ayuda contra los abusos deshonestos.
Aunque hay un número importante de allegados o familiares de las víctimas abusadas que concurren a instituciones y organismos para efectuar las denuncias.
Por otro lado, el miedo siempre estará vigente en las personas abusadas sexualmente, ya que tienen temor por sus vidas. No sólo por lo físico, sino tambien, por el sustento económico a que están sujetos.
Sólo hay que proteger a la mujer y a los menores de la presencia de un estremecedor problema social de las numerosas violaciones y agresiones sexuales a que estos están sujetos en la actualidad.
La gente pide castigos severos
A raíz del proyecto de ley presentado por el Senador Nacional por la UCR, Alberto Maglieti, en el que se pide la castración como castigo para quienes violan a menores de edad, La Nación consultó a la gente.
.En medio de una tórrida tarde de verano, las opiniones -igualmente acaloradas- fueron divididas.Pero la extrañeza por el tenor del proyecto fue el rasgo común que se dibujó en el rostro de la gente.
Y quedó demostrado que en temas tan serios, la sociedad no conoce de términos medios.
La pena de muerte o la castración -ahora en debate- fueron los castigos más severos propuestos por los consultados.
"Quien viola a una criatura no merece clemencia, es un delito repugnante,que bien podría ser castigado con la castración, aunque prefiero la muerte " sentenció Susana Mason. Angel Cordero, fue menos vehemente. "Tal vez, la pena de castración tenga un propósito disuasivo, pero no deja de sonar absurdo que se piense en medidas tan retrógradas a esta altura del siglo".
Luisa Ortíz, madre de hijos adolescentes opinó "Son personas enfermas, y creo que la castración sería una posibilidad de castigo, sin embargo sería más coherente internarlos en un Instituto psiquiátrico de por vida."
Instalar el debate en la sociedad, sobre una problemática esquizofrénica, como es: la violación de menores, se sabe, despierta pasiones y divide las aguas.
En el umbral del año 2000, todavía hay quienes no pueden hablar de esta problemática social , sin escandalizarse.
"La cadena perpetua debería ser la condena, para un violador, pero si mí hermano fuese la víctima pensaría en la castración y hasta en la pena de muerte" ejemplificó Diego Pignataro.
La sensación de impunidad "legal", por excarcelaciones o libertades condicionales, hace que la gente prefiera castigos más extremos. "La cárcel no regenera a nadie y una vez que están en libertad son un peligro potencial para toda la sociedad, aunque parezca duro , en estos casos hay que aplicar la ley del talión,y hacer sufrir al enfermo que abusa de un niño " dijo indignado, Leonardo Lipiniks.
Bajo el latiguillo "es necesario pensar bastante sobre el tema antes de dar una opinión" mucha gente se amparó en el silencio y dejó entrever que todavía en algunos sectores de la sociedad, la violación de menores y su castigo sigue siendo un tema del que no se habla.
La vacuna que inhibirá sexualmente
El funcionamiento de la "castración química", según diversos organismos internacionales, consiste en un tratamiento a base de una serie de inyecciones que inhiben lo impulsos sexuales de las personas.
Esta vacuna se aplicó a los abusadores de niños reincidentes en diversos países de Europa y Estados Unidos. Esta medida trata de frenar las conductas sexuales violentas de los que ya las han tenido y delinquido por dichos impulsos.
La nueva forma legal de inhibir sexualmente a los violadores sería a través de dicha vacuna. El componente químico de la misma es el Acetato de Medroxiprogesterona.
Esta droga tendrá que ser suministrada al delincuente en reiteradas oportunidades.
Aunque se estudia en la actualidad la efectividad de dicha inyección , ya que por otro lado, puede provocar consecuencias colaterales en los que la reciben.
Muchos órganos mostraron cierta discrepancia, ya que a su entender la vacuna no ha sido suficientemente probada.
La controversia y los efectos de la vacuna
El problema radicaría en los delincuentes que quieran procrear y que muestren mejoría en su comportamiento y estén sujetos a la castración química. Lo que demostraría que la vacuna no es completamente exacta, ya que sí esta se interrumpe, el efecto de la misma desaparecería en cuanto se deja el tratamiento.
Este, en términos a largo plazo, traería al delincuente consecuencias castrantes irreversibles.
En países europeos y en Estados Unidos donde realizaron diversas pruebas acerca de la vacuna que produce la "castración múltiple" hubo efectos colaterales, aunque también en dichos se utilizaron distintas sustancias químicas.
Uno de los efectos colaterales que se encontraron en los pacientes tratados era obesidad, cambios repentinos de humor, e impotencia irreversible, lo que produciría que el delincuente, desde ese momento no pueda acceder a tener hijos a causa de la castración sin bisturí.




