
Puerto Madero: la autopista será elevada
Polémica en ciernes: las autoridades municipales se inclinaron finalmente, por una opción resistida por los residentes de la zona reciclada
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El tramo ribereño que debe vincular las autopistas del norte y del sur de la Capital será finalmente una vía rápida elevada frente a los docks de Puerto Madero.
Así lo decidió la Secretaría de Producción y Servicios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo titular, Nicolás Gallo, dijo a La Nación que "luego de estudiar doce proyectos distintos, nos inclinamos por esta solución".
La autopista elevada correría a una altura de 15 metros, exactamente sobre las vías que vinculan las líneas ferroviarias de carga del norte y del sur (ex Mitre, San Martín y Roca), y frente a los docks reciclados que hoy concentran una dinámica vida diurna y nocturna entre oficinas, restaurantes y departamentos para residentes permanentes. El trazado cubriría desde la conexión con la autopista Buenos Aires-La Plata hasta el empalme con la autopista Arturo Illia, que es la continuación de la avenida 9 de Julio.
El proyecto aprobado por la intendencia porteña contempla la posibilidad de explotar los espacios por debajo de la doble vía de tres carriles cada una. Según indicó Gallo, "habrá negocios comerciales y espacios públicos". También agregó que se procurará "un bajo impacto ambiental" para la zona.
Sin embargo, puede haber controversias sobre el efecto visual que provocará una autopista elevada que separaría al sector portuario que se unió exitosamente a la ciudad mediante el reciclado de los viejos docks aduaneros.
El titular de la Corporación Puerto Madero, Horacio Oyhanarte, rechazó esta decisión, que aún no conocía oficialmente. Sostuvo que se necesita una salida, pero sin afectar ni a los vecinos ni al paisaje.
Puerto Madero quedará oculto tras una autopista elevada
La controvertida traza unirá las vías rápidas Buenos Aires-La Plata e Illia
En las próximas semanas la fisonomía de Puerto Madero cambiará rotundamente. Pese a las protestas de los vecinos y de algunos arquitectos, por decisión de las autoridades se construirá la viaducto ribereño a 15 metros de altura sobre las vías de carga del ferrocarril entre las autopistas Buenos Aires-La Plata y Arturo Illia.
Según confirmó a La Nación el secretario de Producción y Servicios porteño, Nicolás Gallo, el Gobierno de la Ciudad aprobó el trazado en altura de la vía rápida en acuerdo con el Organo de Control de la Red de Accesos a Buenos Aires (Ocraba) y adelantó que, en el término de un mes, se llamará a concurso nacional de "arquitectura vial" para embellecer los bajos y altos de la autopista.
"Luego de arduas negociaciones entre todas las instancias intervinientes y detallados estudios de los doce proyectos en danza, elegimos la solución original para la calzada. Nosotros apoyamos fervientemente este diseño", señaló Gallo.
Un poco más alta
Además del gobierno porteño y la Nación, participan en las discusiones por la disposición de la autopista ribereña la constructora Coviares S.A. y la Corporación Puerto Madero, principal detractora de la traza que finalmente adoptará el camino.
Si bien el diseño de la vía rápida que completará la red de accesos a la Capital responde a uno de los 12 planos en danza, el funcionario aclaró que se realizaron algunas modificaciones, como una mayor elevación.
La estructura definitiva contará con 3 carriles en cada sentido de circulación, que se extenderán a 15 metros por sobre las vías del ferrocarril entre las autopistas Buenos Aires-La Plata y Arturo Illia (continuación de la avenida 9 de Julio), según detalló el secretario de Producción.
"Debajo de la calzada habrá negocios y espacios públicos. Gracias al aumento en la altura, habrá espacio para que crezcan árboles y penetre la luz solar. El contrato inicial no brindaba esta alternativa", expresó el ingeniero.
La pregunta del millón es quién se hará cargo de la explotación de esos espacios, especialmente los comerciales, ya que se trata de nuevos locales para vender a precios muy altos, situación que no estaba contemplada en el proyecto original.
"Esa va a ser una pulseada interesante -dijo una fuente de Producción y Servicios-, porque hay muchos metros cuadrados que por ahora no son de nadie. Lo mejor para nosotros es que sean espacios públicos y no comerciales."
Para comenzar la obra sólo resta el envío formal de sendas notas con la firma de la secretaría de Gallo y con la de su par de Planeamiento Urbano a la concesionaria de la construcción y al jefe de Gobierno de la Ciudad.
Fuentes de Coviares adelantaron ayer a La Nación que, aunque desconocían la decisión oficial, ven con agrado el impulso de este tendido.
El concurso de arquitectura vial tendrá por objeto que ese viaducto en altura sea, además de útil, medianamente bello. "Los arquitectos deberán diseñar proyectos que contemplen un bajo impacto ambiental y el embellecimiento urbano; a eso tiende toda la reestructuración ideada", sentenció Gallo.
Lo que quedó atrás
Precisamente, la exigencia de trazados que no alteren significativamente el paisaje ribereño constituyó el caballo de batalla de la Corporación Puerto Madero y la oposición a la autopista en altura fue su primera movida en los orígenes del proyecto.
En Puerto Madero, compitieron cuatro polémicas propuestas: que la autopista corriera por debajo de los diques, que se construyera en trinchera, que se asemejara a una avenida parquizada a nivel o que se elevara sobre los doques, proyecto apoyado desde siempre por el gobierno porteño y por el Ocraba.
Nada hizo ceder las pretensiones de alto vuelo que defendieron las autoridades.
Reparos de gente enojada
El presidente de la Corporación Puerto Madero, Horacio Oyhanarte, expresó a La Nación su sorpresa por el anuncio de la Secretaría de Producción porteña, esto es, que se aprobó la autopista elevada: justamente el proyecto que la entidad había rechazado desde siempre.
"Nadie nos informó oficialmente esta decisión. Ahora deberemos sentarnos a conversar sobre la idea concreta para consensuar cuál trazado conviene a la zona. Reconocemos que es imprescindible una salida hacia la Costanera, pero no debe afectar a la gente ni al paisaje", indicó Oyhanarte.
Con miras al momento del debate, no dudó en proponer una compulsa en la ciudad para que todos los vecinos puedan opinar.
"Y, en el peor de los casos, la Corporación tiene un derecho de veto que ejercerá", resaltó. Sin embargo, consideró que todavía resta un largo trabajo de discusión entre la comuna, la constructora de la vía rápida, el Ocraba y la entidad que preside sobre los 12 proyectos originales que habían sido presentados.


