
Puso fin a su vida "cansado de luchar"
En una nota dirigida a sus sobrinos Roberto y Liliana, fechada el día de su muerte, exigió que se lo creme "inmediatamente".
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Otras vez expresiones de cansancio. Otra vez palabras de decepción. Otra vez gestos de una vida escindida, que se debate entre la simpleza de sus orígenes y la fama adquirida por su trayectoria como cardiocirujano.
Y otra vez la necesidad de señalar el camino a los que vienen detrás.
Ni siquiera en los momentos previos a su muerte perdió René Favaloro su compostura de hombre recto, trabajador, de perfil bajo, aunque presionado por las exigencias de su profesión y defraudado por la falta de respuestas de una sociedad.
Así se supo ayer cuando sus parientes dieron a conocer oficialmente parte del contenido de las cartas que el médico escribió el sábado último, antes de disparar un tiro sobre su tetilla izquierda en el baño de su casa de Dardo Rocha 2965.
El impacto le causó la muerte y sólo cuatro días después sus deudos emitieron declaraciones públicas. Siguiendo el ejemplo de discreción que el facultativo sembró durante sus 77 años, eligieron mantener la distancia con un comunicado de prensa.
Pero en él, los sobrinos del prestigioso cirujano reprodujeron "las últimas líneas" que les dejó su tío: "Estoy cansado de luchar, luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. No ha sido una decisión fácil, pero sí meditada", expresó con letra manuscrita Favaloro para confirmar que su suicidio fue producto de una larga reflexión y una profunda frustración.
Ceremonias privadas
En los últimos meses, tal como se informó en ediciones anteriores, el médico reclamó sin éxito a la intervención de las autoridades para poder cobrar los montos millonarios que adeudaban a su fundación organismos estatales y obras sociales sindicales.
Mientras daban a publicidad las misivas que tanta curiosidad habían despertado en las horas previas, los familiares del cirujano todavía esperaban la entrega de sus restos (de lo que se informa por separado).
Allegados a los Favaloro indicaron que el cuerpo será cremado y las cenizas esparcidas en el pueblo pampeano de Jacinto Arauz, durante una ceremonia privada.
Así lo había pedido el facultativo verbalmente en repetidas oportunidades y volvió a dar instrucciones precisas por escrito.
"Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo. Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles", ordenó el cardiocirujano en la última carta dirigida a sus parientes.
El texto pertenece a sólo una de las siete misivas que, según confirmaron fuentes judiciales, fueron encontradas en el domicilio de Favaloro horas después del trágico hecho.
"Con la muerte de la mano"
Manuscritas en su totalidad, seis de ellas llevan la fecha del día del suicidio, incluso la remitida a sus sobrinos Roberto y Liliana.
"Un abrazo a todos.
"René Favaloro "Julio 29 de 2000", concluye la carta abierta ayer a la opinión pública.
En los párrafos previos, el médico detalló: "No se hable de debilidad o valentía.
"El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.
"Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.
"Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo es cierto. Espero que me recuerden así.
"A mi familia, en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años.
"No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco."
Un testamento
El séptimo sobre contiene el testamento de Favaloro, fechado en 1998.
A la carta dirigida a sus sobrinos, se suman dos para Diana Truden, su secretaria privada, y otra para Ramona Giménez, que desde hace varios años trabajaba en el departamento de Dardo Rocha.
El cardiocirujano también dejó un escrito destinado "A las autoridades competentes" y una sexta misiva para sus familiares y allegados.
Muestras de ADN
Al cierre de esta edición, el cuerpo de René Favaloro todavía permanecía en la morgue judicial, en Junín 760. Antes de entregarlo a los parientes, debían tomarse muestras de ADN de los restos del médico fallecido, trámite solicitado por la familia porque "cuando muere una figura de renombre siempre aparecen 20 personas que dicen ser sus hijos", confirmaron allegados a los Favaloro.




