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Si durante la noche te despertás asustado, con ansiedad o con ganas de llorar podría deberse a un ataque nocturno de pánico. Los ataques de pánico no solo suceden durante el día, ya que durante la noche también se pueden sufrir.
La Clínica Mayo explica que los ataques de pánico que suceden durante la noche (nocturnos) pueden presentarse sin un desencadenante aparente y despertarte del sueño.
Al igual que con los ataques de pánico que suceden durante el día, la persona puede tener sudoración, frecuencia cardíaca rápida, temblores, falta de aire, respiración excesiva (hiperventilación), sofocos o escalofríos, y la sensación de que algo muy malo va a suceder pronto. Estos signos y síntomas preocupantes se parecen a los de un ataque al corazón o a los de otras enfermedades graves. Aunque los ataques de pánico son desagradables, no son peligrosos.

No se sabe qué es lo que causa los ataques de pánico. Algunos de los factores subyacentes pueden ser la genética, el estrés y ciertos cambios en la forma en que funcionan algunas partes del cerebro. En algunos casos, una afección preexistente, como un trastorno del sueño o un problema de tiroides puede provocar signos y síntomas parecidos a los del pánico. Hablá con el médico sobre tus síntomas y averiguá si necesitas hacerte estudios para detectar alguna afección no diagnosticada.
Por lo general, los ataques de pánico nocturnos duran solo unos pocos minutos, pero puede llevar un tiempo calmarse y conciliar nuevamente el sueño después de un episodio. Las personas que sufren ataques de pánico nocturnos también suelen tenerlos durante el día.
Los ataques de pánico nocturnos pueden ser aterradores y afectar la calidad del sueño. Aunque no siempre se pueden evitar por completo, hay varias estrategias que pueden ayudar a reducir su frecuencia e intensidad. Aquí te comparto algunas formas de prevenirlos:
Tener un horario de sueño regular y realizar actividades relajantes antes de acostarse, como leer, escuchar música tranquila o practicar meditación, puede ayudar a reducir la ansiedad antes de dormir.
Las sustancias estimulantes como la cafeína, la nicotina y el alcohol pueden alterar el sistema nervioso y aumentar la probabilidad de sufrir ataques de pánico nocturnos. Es recomendable evitar su consumo al menos cuatro horas antes de acostarse.
Ejercicios de respiración profunda, mindfulness o relajación muscular progresiva pueden ayudar a calmar el sistema nervioso y reducir la ansiedad acumulada durante el día.
Fernando Guevara




