Quieren cambiar la actitud policial
Buscan crear una nueva cultura para que los agentes ocupen un nuevo lugar en la comunidad
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La Secretaría de Seguridad Interior de la Nación planea poner en práctica una nueva estrategia de seguridad pública que incluye la creación de un nuevo modelo policial, especializado en la gestión local y en la estrecha interacción con la comunidad.
El proyecto, al que tuvo acceso La Nacion, está en plena etapa de evaluación: asesores y técnicos de la Secretaría y de la Policía Federal trabajan en la verificación de la factibilidad política y económica de las distintas fases del plan.
El director nacional de Seguridad y Participación Ciudadana, Alberto Giordanelli, definió el concepto central del plan: "Queremos crear una nueva cultura policial. Darle a cada efectivo un nuevo perfil, capacidad para tomar decisiones sin depender de una larga cadena de mandos, para que ese hombre recupere su espacio en la comunidad, con una función mucho más cercana a la gente".
Se prevé que en julio el proyecto será puesto a prueba en media decena de municipios. Y que en diciembre todo estaría listo para que la nueva estrategia de seguridad urbana sea aprobada y esté a disposición de todas las provincias que quieran adoptarla.
La expectativa es que entre 2002 y 2004 este modelo de acción tripartita (con la participación de las fuerzas de seguridad, comunitarias y políticas a nivel local) sea instrumentado en, al menos, diez nuevos municipios por año.
Entre abril y junio, según prevé el proyecto, comenzará la formación de los "capacitadores": un grupo de 20 oficiales de la Policía Federal que tendrán por misión generar una corriente de opinión, debate y formación dentro de las policías de todo el país.
Los capacitadores serán elegidos de entre aquellos que aquilaten una vasta experiencia operativa en áreas de alta disfunción social y en trabajos con la comunidad y con organizaciones intermedias, excelente presencia y capacidad de comunicación oral, defensa de los valores democráticos y respeto por los derechos humanos.
En esos tres meses, en tanto, serán seleccionadas entre cuatro y seis zonas urbanas con una población de unos 100.000 habitantes promedio para iniciar la experiencia piloto: allí, mientras los capacitadores trabajan entre sus pares, se hará un diagnóstico de la seguridad pública y de la actuación de la policía local.
Según Giordanelli, "hay interés en llevar adelante un plan de este tipo en la Capital Federal, en varios partidos de la provincia de Buenos Aires, en Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Chubut y Tucumán. Además, y de cara a un eventual traspaso, esta puede ser una gran oportunidad para que la Policía Federal pueda obtener una visión y acción más local de la seguridad".
La prueba durará seis meses, entre julio a diciembre, y será monitoreada por evaluadores externos.
La productividad del nuevo modelo se medirá a partir del impacto que genere sobre la tasa delictiva y sobre la sensación de inseguridad de la gente, mediante encuestas de victimización e indicadores de esfuerzo, efectividad y productividad policial. Es decir, entre los niveles de vigilancia, la respuesta ante los hechos ilícitos y los efectos que produzca la acción uniformada.
Trabajo articulado
El objetivo general del proyecto es que la policía, la comunidad y los grupos de decisión trabajen en conjunto y de forma articulada para identificar los delitos, sus causas y el temor a los actos antisociales, con el fin de identificar problemas, elaborar soluciones de largo plazo y "a la medida" del ámbito de acción por medio de la percepción, la creatividad y la capacitación permanente.
"La idea es crear una nueva forma de seguridad pública sobre tres premisas clave: interdisciplinariedad, proactividad y carácter local", describe el proyecto.
Lo que se propone, dijo a La Nacion Giordanelli, es una reingeniería integral de estructuras y procesos para generar organizaciones policiales flexibles, con capacidad de adaptación a los cambios y estructuras horizontales y en red, a partir de procesos de fortalecimiento institucional, actualización doctrinaria y capacitación del personal de cuadro.
Esos nuevos mecanismos de formación y reconversión de los recursos humanos policiales deberán marchar en forma indivisible con la participación comunitaria en la gestión, en pos de un objetivo para el cual, según reza el proyecto, "es necesario un proceso previo de decisiones políticas vinculadas con el modelo de sistema de seguridad que se desea implementar".
Giordanelli sostuvo, por otra parte, que esta estrategia es plenamente funcional con la que prevé el Plan Nacional de Prevención del Delito Urbano, impulsado por el secretario de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia nacional, Mariano Ciafardini.
"Creemos que el actual modelo de policía y de seguridad está agotado. Se invierten millones en un esquema que no da resultados. El lazo entre la policía y la comunidad es un capital social que en nuestro país a sufrido un notable deterioro que ha derivado en la noción de impunidad y corrupción que tienen los ciudadanos frente a las instituciones de control. Está probado que la falta de ese capital social influye directamente sobre el crecimiento de las tasas de delincuencia. Eso es lo que con este plan se propone cambiar", concluyó Giordanelli.
Las diferencias
- La policía tradicional: Reactiva, centralizada, exclusiva (ellos y nosotros), con perfil militarista, trabaja "por" la comunidad, aislada del poder civil, con organización jerárquica vertical y con un modelo de liderazgo: fundado en el mando, la autoridad y el poder.
- La nueva policía: proactiva, descentralizada, con perfil civil, inclusiva (todos, aun los que no nos gustan), trabaja "con" la comunidad, integrada al poder civil, con organización horizontal y un modelo de liderazgo fundado en el ejemplo y el estímulo.
Dicen que la estructura actual está desbordada
La nueva fuerza deberá ser proactiva
El proyecto de la Secretaría de Seguridad Interior plantea la existencia de un modelo policial "desbordado ante la carga y naturaleza de las demandas que enfrenta".
Sostiene, al mismo tiempo, que la policía actual responde a un modelo reactivo. Esto es: "a la espera de la llamada de denuncia de delito o desorden y, mientras tanto, ocupada en las tareas de prevención que están limitadas al patrullaje preventivo al azar, la parada fija, el rondín y el control de disturbios y desórdenes, y el apoyo a la investigación de delitos".
Este modelo, según Giordanelli, tiene una organización fuertemente centralizada y verticalista, de tipo militar y con largas cadenas de mando, un concepto que, en su origen, tenía por fin aislar al policía de la sociedad para que ésta no lo corrompa: idealizaba a un policía aislado de la sociedad, que sólo interviene cuando se genera una conducta no deseada, como un "guardián" del orden.
Se define entonces en el proyecto: "El enfoque sistémico de la disfunción -la inseguridad y sus orígenes- plantea una perspectiva más amplia y más profunda. Más amplia porque incorpora al análisis elementos que van más allá de la policía y de la Justicia, como el problema de la pobreza, la marginación, la crisis de valores, la privatización del espacio público y otras tantas cuestiones relacionadas con la violencia, el desorden y las patologías sociales.
"Y más profunda porque intenta bajar desde el nivel de los emergentes fácticos (el delito, la patota, los chicos drogándose o inhalando pegamento, el último asesinato) hacia las estructuras que los están provocando y sobre las cuales se debería operar si realmente se desean cambios permanentes."
Como contrapartida, el nuevo modelo previsto define a la policía deseada como proactiva: "El policía (ideal), como profesional de la seguridad, debe ser un estudioso de las circunstancias sociales que generan la emergencia del desorden, el delito y el temor al delito.
"El policía conoce una situación social (en un barrio, una comunidad, un grupo étnico o un grupo mafioso) y, una vez que comprende los procesos que están teniendo lugar, construye -con los sectores interesados de la comunidad- soluciones que involucran a las agencias del Gobierno, a la propia comunidad y a los medios de comunicación. Esto, obviamente, entraña un nuevo policía, con otras capacidades y habilidades y mucho más parecido a un médico, en una labor preventiva de las disfunciones sociales."
Los riesgos que tiene la iniciativa
Sobre la base de similares experiencias puestas en marcha en otros países, el proyecto de "policía comunitaria" ideado por la gente del Ministerio del Interior enumera una cantidad de "factores de riesgo" que podrían atentar contra el éxito de esa estrategia de seguridad urbana.
- Falta de compromiso de los funcionarios públicos para comprender la necesidad de sostener transformaciones significativas de las actuales modalidades de prestación de servicios de seguridad pública.
- Carencia de recursos económicos para la instrumentación del plan.
- Falta de recursos humanos capacitados e interesados en la instrumentación y administración del proyecto.
- Falta de apoyo y compromiso en los organismos provinciales y locales involucrados.
- Cambio sustancial en las actuales condiciones sociales en el país que incrementen los delitos.
- Resistencia al cambio dentro de las instituciones policiales.
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