
Reñida elección en la Universidad de La Plata
En un clima enrarecido, Lima buscará hoy ser reelegido
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LA PLATA.-Tras la toma de la presidencia de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), protagonizada ayer por trabajadores no docentes, se realizará hoy la asamblea universitaria que elegirá al nuevo presidente para el próximo período de tres años.
La Asociación de Trabajadores de la Universidad de La Plata (Atulp) adoptó esta medida, sin parangón en el período democrático inaugurado en 1983, para exigir el descongelamiento de las vacantes y para protestar por la "precarización" laboral. Al margen de este suceso, la asamblea se preparó en un clima de optimismo, sostenido por igual por los dos visibles postulantes a la presidencia de la Universidad Nacional.
Los aspirantes son Luis Julián Lima, el actual presidente, que pretende su segunda reelección, e Isidoro Abel Schalamuk, ex decano de la Facultad de Ciencias Naturales.
Ambos reúnen simpatías y rechazos, más algún encono, sobre todo hacia Lima por parte de algunas expresiones políticas universitarias vinculadas con el radicalismo.
Las elecciones se desarrollarán hoy, desde las 9, en el Colegio Nacional Rafael Hernández.
Los candidatos
La posibilidad de que Lima pueda ser reelegido quedó consolidada durante la asamblea universitaria realizada el 20 de febrero de 1996, recordada por los graves incidentes y la indiscriminada represión protagonizada por la policía.
Hubo un tercer candidato, también de origen radical, Raúl Adolfo Pessacq, que fue interventor normalizador de la institución a partir de 1983 y que la semana anterior declinó su candidatura. Se estima que sus votos pasarán a poder de Schalamuk.
En parte por ello, se espera una confrontación relativamente reñida en los comicios de hoy.
Los consejeros superiores son 168 y se necesitan 85 votos, es decir la mitad más uno, para elegir al presidente. Se prevee que la oposición al radicalismo obtendrá el 30% de los sufragios, y su comportamiento puede orientarse en dos sentidos:
- El apoyo inmediato a Schalamuk.
- El voto en blanco para expresar con nitidez el rechazo de la actual política universitaria.
Lima, bajo observación
Ambas alternativas jugarían en contra de Lima, en cuyo entorno, no obstante, se descree de algún tipo de tropiezo en el logro de los votos que se necesitan.
El radicalismo lo ha apoyado orgánicamente, pero hubo sectores que se opusieron a su segunda reelección, como algunos de Franja Morada que le imputan situarse en una postura similar a la del menemismo con respecto a la reelección del presidente.
Los aliados de Lima responden a las acusaciones con referencias a la historia (recuerdan las sucesivas reelecciones de Joaquín V. González) o al aspecto legal, salvado en aquella instancia de febrero de 1996.
En una eventual tercera vuelta, si ninguno de los candidatos obtiene en las dos primeras los 85 sufragios de apoyo, los descontentos votarán seguramente con los que habían auspiciado desde un principio a Schalamuk. La Alianza entre el radicalismo y el Frepaso no se presentará en esta oportunidad.
Los frepasistas terminarán por apoyar a Schalamuk, por una cuestión principista: no quieren ni oír hablar de reelección.
Como telón de fondo de este clima pueden mencionarse las críticas que desde muchos sectores se le formulan a Lima a partir de un informe de la Sindicatura General de la Nación que desacreditó su gestión como consecuencia de la presunta falta de controles, que afectaría las finanzas y el patrimonio.
Más allá de este juego en el que cohabitan los acuerdos con los rechazos, en muchos anidaba la incertidumbre acerca del clima que eventualmente podría generarse a partir de los grupos de violentos que, aun en minoría, han originado situaciones extremas en diversas oportunidades. El problema que afecta a los trabajadores, no obstante haber manifestado que no interferirán, podría ser, con prescindencia absoluta de ellos, uno de los orígenes de la posible violencia.
Presidencia tomada
LA PLATA.- Ayer, a un día de la realización de la Asamblea Universitaria convocada para elegir al nuevo presidente de la Universidad Nacional, el personal administrativo ocupó, durante toda la jornada y a modo de protesta, la sede de la presidencia.
Los integrantes de la Asociación de Trabajadores de la Universidad de La Plata (Atulp) realizan desde el jueves último, paros con asistencia a los lugares de trabajo para reclamar mejoras en las condiciones laborales.
En la mañana de ayer, el edificio de la presidencia cambió su fisonomía habitual: banderas, carteles y una gruesa faja de papel atravesando la puerta principal indicaban que estaba tomado. "Este no es el final de nuestras medidas de fuerza que apuntan a evitar que las autoridades presionen más sobre la devastada planta no docente", afirmó la secretaria de la Atulp, Mariana Arcondo.
El conflicto data de 1994, cuando se dispuso el congelamiento de la planta permanente de personal; a esto se sumó el empleo de agentes mediante contratos que, según el sector gremial, conforman un estado de "precarización" laboral.
Hace más de un mes que los trabajadores de la Atulp dialogan con los decanos de las diferentes facultades para que sus reclamos se tomen en cuenta en la Asamblea Universitaria, ámbito en el que los empleados tienen voz, pero no voto.
"En algunos encontramos eco, pero en otros no porque son funcionarios del oficialismo que tienen una actitud servil con la política que se está llevando adelante", expresó Arcondo.
Y agregó: "Parte de todo esto es que la Universidad utilizó un millón de pesos de la paritaria de 1995 para otros fines, lo que es ilegal, y además no efectiviza el pago del resto del ahorro de planta de 1997".



