
Renovaron uno de los spa más antiguos del país
La obra costó 52.000 pesos; restauraron detalles de estilo
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Nadie había escuchado hablar del estrés ni del jabón exfoliante cuando en 1954 los propietarios del hotel Castelar decidieron inaugurar un baño turco en el subsuelo del edificio diseñado por el italiano Mario Palanti en 1929.
Aquello fue todo un acontecimiento social para la Avenida de Mayo. Si bien entonces la vida de los porteños no era un lecho de rosas, el ritmo era quizá menos agobiante que el de ahora y, en todo caso, bastaba un té de tilo para recuperar el sueño. De modo que salir de la oficina e ir por masajes y un baño de vapor, más que una terapia, era un signo de sofisticación al que ningún dandy de su época se pudo resistir.
Como desde su origen fue destinado al público masculino, el segundo subsuelo del Castelar no tardó en convertirse en un búnker donde artistas, políticos y empresarios solían refugiarse en el sauna para quemar lípidos y arreglar el mundo.
En los últimos años, la falta de un mantenimiento adecuado había deteriorado esas históricas instalaciones. Pero desde que rige el concepto de que lo viejo es nuevo, una cuidadosa intervención permitió que el spa recuperara el esplendor de esos tiempos idos. Con el asesoramiento técnico de la Dirección del Casco Histórico y un subsidio de la Secretaría de Producción del gobierno porteño, un equipo de arquitectos puso en valor los detalles originales de su estilo, como la boiserie, que estaba oculta bajo varias capas de pintura látex blanca. También quedaron impecables los 151 vestidores de madera de cedro y sus respectivas placas de bronce, colocadas en cada puerta, que recuerdan a los personajes famosos que los usaron regularmente, como Tato Bores, Enrique Santos Discépolo, Mariano Mores, Julio Bocca, Sandro y Ricardo Balbín, entre otros notables.
Se restauró la fila de camastros, acondicionaron los vitrales y la barra del bar, de puro mármol de Carrara. La peluquería -con todo su mobiliario intacto- fue trasladada al final del salón, donde ahora funciona un jardín zen con hidromasaje para cuatro personas. Se cambiaron cañerías y, en el tercer subsuelo, agregaron una nueva sala de masajes, otra con una cama solar y una sección de manicura y tratamientos faciales, algo que "ellos" reclaman con mayor frecuencia. La obra demandó una inversión total de 52.000 pesos.
Caballeros al vapor
Los registros de la época indican que, hasta mediados de la década del ochenta, pasaban por los baños turcos del Castelar unos 250 hombres por día. En los noventa, el boom de los spas urbanos y los centros de estética integral desataron una competencia feroz.
"Ahora, por día, vienen cerca de 80 clientes fijos, y la mitad se hace manos y pies", afirma el pedicuro Esteban Guillén, un gallego que lleva 25 años limando callos y juanetes en el subsuelo del Castelar.
"Acá venía Frondizi (Arturo) a dormir la siesta, así que sobran las anécdotas. Claro, no todas se pueden contar. Pero me acuerdo de que una vez un señor se quedó dormido en el finlandés, y ya había cerrado el servicio. Cuando se despertó, el tipo estaba a los gritos, se habían olvidado de él", relata.
El auge del turismo europeo también colaboró con el resurgimiento del circuito de baños, que siguen siendo los únicos de valor patrimonial que conserva la ciudad de Buenos Aires. Una ventaja, teniendo en cuenta que muchos viajeros modernos buscan alojarse en espacios representativos del destino. De seguir esa tendencia, se hará realidad el proyecto para recuperar la otra entrada del hotel, que conecta el lobby con la calle Hipólito Yrigoyen, cuyo frente es similar al acceso por la Avenida de Mayo. Actualmente el espacio sirve de depósito, tal vez el único del mundo iluminado con lámparas de alabastro y con paredes revestidas de mármol. Si prosperan esas intenciones, allí habrá un área gastronómica y un winebar con sector para habanos.
Vale recordar que en el Castelar, el 6 de octubre de 2000, Carlos "Chacho" Alvarez renunció a la vicepresidencia de la Nación y que el radical Ricardo López Murphy usó las instalaciones para presentar su partido, Recrear.


