Rescataron el crucero atrapado entre los hielos en la Antártida
A salvo: el rompehielos argentino ARA Almirante Irizar remolcó el buque turístico con 176 ocupantes hasta aguas abiertas.
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El crucero con 176 ocupantes que había quedado atrapado en un campo de hielo al oeste de la Antártida fue rescatado por el rompehielos argentino ARA Almirante Irizar, que en la madrugada de ayer remolcó el buque durante cinco horas hasta aguas libres, donde pudo encender los motores y continuar con su viaje alrededor del continente helado.
Más de tres horas le tomó al imponente buque de la Armada Argentina desarmar la masa de hielo 13 kilómetros de largo que mantenía varado el buque de bandera de Bahamas, que lleva una tripulación de 71 personas y 105 turistas, 97 norteamericanos, tres brasileños, dos suizos, dos israelíes y un canadiense.
"Pudimos abrirle paso al crucero para que pudiera zafar de su varadura, y alrededor de las 4, empezamos a remolcarlo hasta aguas abiertas", explicó desde el Irizar el comandante conjunto antártico, capitán de navío Marcelo Genne, que comanda el rompehielos de la marina.
Atrapados
El Clipper Adventurer había zarpado del puerto de Ushuaia, en Tierra del Fuego, el último viernes, y estaba navegando entre las islas Belgrano y Liard cuando anteayer el viento arrastró un campo de hielo marítimo hacia el estrecho donde se encontraba.
El buque quedó atrapado entre los hielos al sur del estrecho de Matha, a 1400 kilómetros al sur de Ushuaia. El capitán del crucero se comunicó con la base científica norteamericana Palmer para pedir asistencia, desde donde le avisaron al Irizar, que se encontraba poniendo balizas en la base Almirante Brown, a 250 kilómetros del sitio donde estaba el buque.
Tras diez horas de viaje, informó Genne, el rompehielos llegó hasta el sitio a las 19 de anteayer e inmediatamente su tripulación realizó una apreciación glaceológica desde un helicóptero.
A las 22.30 estaban a una milla del buque para comenzar una serie de maniobras para romper el hielo y formar una laguna. Hecho esto, el remolque viró el Clipper Adventurer proa al Norte y a las 4 de ayer empezó a remolcarlo hacia aguas libres de hielos.
Abriendo paso
"Cada tanto había que soltar el remolque, romper el hielo y luego volverse a enganchar para seguir remolcando", relató el Capitán Genne.
Finalmente, a las 9, llegaron a aguas libres. El crucero puso motores, hélices y empezó a navegar solo, rumbo a la base Palmer, para continuar con el recorrido que se había programado, y que finalizará el próximo martes en el puerto de Ushuaia.
El rompehielos Irizar, por su parte, puso proa hacia la base Brown para terminar su trabajo.
Desde la compañía dueña del buque, de 100 metros de eslora y 16 de manga, Clipper Cruise Line, aseguraron que los pasajeros tomaron el episodio como parte de la aventura contratada de descubrir el continente helado.
"En ningún momento estuvieron enojados o asustados. De hecho, el barco no está dañado y sigue su recorrido regular", aseguró Jennifer Herbs, vocera de la empresa norteamericana.
La Armada Argentina aún no estableció cuánto costó el rescate, pero estimó que los gastos podrían correr por cuenta de la fuerza, ya que resultaría más provechoso el reconocimiento internacional que lo que se pueda cobrar por la asistencia prestada.
"Las leyes internacionales dicen que se puede cobrar por prestar este auxilio, pero no se trataba de un buque carguero, sino de personas, así que me parece que tenemos una responsabilidad con ellos. Además, es bueno para nuestro país que ayudemos a buques de otras banderas, y en otra oportunidad nos devolverán el favor", explicaron voceros de la Armada Argentina.




