
Restauran el pasaje de la Piedad
Los vecinos y la Secretaría de Cultura trabajan para revalorizar el complejo
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Ostenta la fama de ser el único pasaje porteño con forma de herradura y un remanso en el centro. Con edificios que por más de 120 años fueron testigos mudos del ir y venir de la historia de esa porción de la ciudad. Es el pasaje de la Piedad, que entra en el 1573 de Bartolomé Mitre y sale por el 1525 de la misma calle. Por su calzada pasaron carruajes y automóviles. También pasó el olvido que, en los últimos años, hizo allí su guarida.
Sin haber sido restaurado por más de cuatro décadas y opacado por toda clase de graffiti y paredes descascaradas, no era sencillo descubrir el esplendor original que tuvo el complejo. Pero algo parece haber cambiado; la Secretaría de Cultura de la Ciudad y la Subsecretaría de Patrimonio trabajan por estos días en un plan que persigue la restauración integral del paseo.
Ayer, por ejemplo se inauguraron la nueva calzada adoquinada y las veredas de lajas negras. El pasaje luce ahora cordones que protegen para que en el paseo no ingresen automóviles. Costó 50.000 pesos y corrió por cuenta de la Ciudad. "Planeamos impulsar este tipo iniciativas en las que trabajan en conjunto los vecinos y el Estado", dijo a LA NACION Jorge Telerman, secretario de Cultura porteño.
La segunda etapa del plan consiste en la restauración de las fachadas de los edificios en la que trabajarán los vecinos del complejo y los alumnos de la Escuela Taller de la Dirección General de Recuperación del Casco Histórico de la Ciudad. Se recuperarán molduras y ornamentos originales que fueron desapareciendo con el paso del tiempo. También intentarán hallar en las capas descascaradas de pintura, el color original de cada edificio. Y volver a dárselo.
Una residencia privada
El pasaje de la Piedad era parte de una residencia privada, que hizo construir el intendente Arturo Gramajo por pedido de su esposa, Adela Atucha, concurrente asidua de la parroquia de la Piedad del Monte Calvario, cruzando Mitre. Fue entre 1888 y 1900. Tiene diversos estilos arquitectónicos de la época y recoge la influencia francesa e italiana de 1880. Esta diversidad no sólo responde a diferentes momentos de su construcción, sino también al eclecticismo propio de la época y de la Generación del 80,
"El valor patrimonial del casco histórico consiste en su rasgo ecléctico. Una misma construcción edificada en 1880 con estilo italianizante, evidencia reformas de principios de 1900 y pasa a un estilo afrancesado. Más tarde, se lo aggiornó planchándolo y quitándole ornamentos", explica Silvia Martínez, arquitecta de la Dirección de Casco Histórico
De las 144 casas que tiene el pasaje, 49 tienen acceso a él y, el resto, a Bartolomé Mitre, Montevideo y Paraná. Allí vivieron el bailarín Jorge Donn, el cineasta Enrique Carreras, el actor cómico Alberto Olmedo y el animador de televisión Andrés Percivale. Hoy es habitado en su mayoría por artistas y bohemios.




