
Resultó herido al caerle encima una araña en la confitería Ideal
La víctima tiene 76 años, y sufrió golpes y heridas cortantes; hay un imputado
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Un hombre de 76 años sufrió golpes y cortes de distinta gravedad anteayer, cuando una pesada araña con caireles de cristal de principios del siglo XX cayó sobre él en el salón de la confitería Ideal, en momentos en que era arreglada.
La víctima fue identificada como Armando Esteban Mazzantini, de 76 años, por su cuñado Pedro Bennardi, que lo visitaba ayer en la Clínica Suizo-Argentina. En un primer momento, el hombre fue atendido por el SAME, que diagnosticó -según dijeron fuentes de la Secretaría de Salud a LA NACION- que padecía traumatismos leves y heridas cortantes.
Ayer, Mazzantini seguía internado en la terapia intensiva de la Suizo-Argentina, a la que había sido trasladado, con traumatismos de cráneo y pómulo, y estaba consciente.
Las versiones difieren, según el interlocutor, a la hora de explicar qué hacía Mazzantini en la tradicional confitería situada en Suipacha 384, cuando sucedió el accidente.
Jorge Vieytes, gerente del local, describió a LA NACION como un milonguero habitué del lugar y dijo que al caer la araña, que pesa entre 60 y 70 kilos, el hombre participaba de una clase de tango en el primer piso del local. "No, no estaba aprendiendo; él colaboraba. Por lo que me informaron los empleados que estaban presentes, se había acercado a dar alguna indicación a alguien que sí tomaba clases", sostuvo Vieytes.
En cambio, el cuñado de Mazzantini negó que fuera habitué de la Ideal, aunque le gusta el tango, y explicó que había entrado a tomar un café para hacer tiempo mientras esperaba una fotocopias.
En tanto, fuentes policiales coincidieron con Vieytes en que la araña se desprendió mientras era reparada.
Cortocircuito
"Ocurrió a las 14.30 de ayer [por anteayer]. Como no había actividad, aprovechamos para bajar la araña, que tenía un cortocircuito. Mientras el electricista trabajaba en los cables, entró un grupo de personas y pidió tomar una clase de tango. Entonces se interrumpió el arreglo, porque no hacemos reparaciones con gente dentro del local", indicó Vieytes.
Según el gerente, la araña -que mide aproximadamente 1,5 metros de altura- fue levantada provisionalmente entre dos metros y medio y tres metros, sostenida por gruesos cables de acero. Como medida precautoria, agregó, se pusieron varias mesas debajo de ella formando un cuadrado, para impedir en todo momento que la gente tuviera la araña sobre la cabeza.
"Pero se desprendió, golpeó en el piso y se inclinó. El cuello de la lámpara le pegó en la zona de la nuca al hombre y, cuando cayó al piso, se cortó la ceja", expresó Vieytes.
"Mentira, no había mesas colocadas. El pasó caminando y la araña lo aplastó", rectificó el cuñado de la víctima. Sin embargo, los médicos que asistieron a Mazzantini sostuvieron que, si la araña lo hubiera golpeado de lleno, podría haberlo matado.
Fuentes de la comisaría 3a. que intervino en la investigación describieron lo sucedido como "un accidente" e informaron a LA NACION que el operario que trabajaba en la reparación de la araña quedó imputado por el delito de lesiones.
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