
Rogelio Cichowolsky fue elegido sucesor de Beraja en la DAIA
Discusión: la votación fue reñida y algunos participantes se retiraron de la sesión; el laborismo amenazó con alejarse de la institución.
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Rogelio Cichowolsky es, desde las 22 de anteayer, el nuevo titular de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), como lo anticipó La Nación en su edición de ayer.
El sucesor de Rubén Beraja en la conducción comunitaria no tuvo, sin embargo, una elección fácil. Las 142 instituciones representadas discutieron acaloradamente durante más de dos horas y, viendo que el consenso parecía más una quimera que una posibilidad, resolvieron votar una prórroga de la actual conducción hasta que las aguas se aquietaran.
Pero la votación favoreció a Cichowolsky por 68 manos levantadas en favor de votar esa misma noche, 47 en contra y 25 abstenciones.
Entonces comenzó la pelea de fondo. El partido Avodá (laborismo, en hebreo) se retiró en su gran mayoría del salón. Ellos habían propuesto, luego de buscar por todas las instituciones, a Raúl Woscoff, un dirigente bahiense que les garantizaba, según habían acordado, la federalización de la DAIA.
Lo mismo sucedió con algunas delegaciones del interior del país que vieron cercenada -según se supo después- su posibilidad de expresarse con esa conducción, a la que consideran como una continuidad del berajismo.
Finalmente, Cichowolsky, uno de los abogados querellantes en la causa por el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), se alzó con la presidencia de la entidad con 70 votos en favor. El resto, los que se habían quedado, prefirieron abstenerse.
Las negociaciones
Rogelio Cichowolsky puso en práctica, durante las últimas semanas, las mejores tácticas para negociar, aprendidas de Rubén Beraja, a quien acompañó en los casi siete años de gestión frente a la DAIA.
El abogado que, según sus amigos, es el hombre que más sabe del expediente judicial que tramita juez Juan José Galeano, logró hacer una alianza estratégica con el Likud (el partido gobernante en Israel), agrupación que le propuso un pacto de cogobernabilidad, a pesar de no ser numerosos.
El náutico Hacoaj, en el que Cichowolsky ha desempeñado cargos, pero nunca la presidencia, ayudó con sus votos al flamante presidente de la DAIA, al igual que varios templos chicos, los grupos sefardíes, los ortodoxos y los partidos Mercaz (donde los Spolszky son fuertes) y Menorah (de Beraja).
Hebraica, el partido Meretz y la comunidad Emanu-El fueron algunos de los que dieron la espalda a este hombre que, en la intimidad, dice que la DAIA se debe un debate profundo aunque algunas heridas sangren.
Amigos del presidente de la DAIA, consultados por La Nación , dijeron que a Cichowolsky le molesta que lo emparienten con el Gobierno. "Como funcionario de la DAIA -comentaron- tuvo que acompañar a Rubén en todos los actos políticos. Pero esto no significa que esté de acuerdo en todo con Beraja ni que vaya a hacer la misma política."
Lo que habrá que ver es si quienes amenazaron con romper con la DAIA, como el Avodá, lo harán finalmente.




