Rolling Stone tiene su versión local
Hoy se conocerá la edición argentina de la popular revista norteamericana, que marcó rumbos
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La biblia del rock y de la cultura juvenil ya tiene su versión en español, más precisamente argentina. La revista Rolling Stone se lanzará esta noche en los quioscos, con una tirada mensual de 70.000 ejemplares y un precio de tapa de $ 4,50.
La publicación será distribuida, además de la Argentina, en Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile y se espera que sea plataforma de lanzamiento en todo el mercado latinoamericano.
Rolling Stone será la edición en castellano de la popular revista norteamericana que lleva el mismo nombre y que sacudió a su país en el otoño de 1967. La mítica publicación excede largamente el área del rock, y al calor de firmas de reconocida actuación, entre las que se cuentan las de Norman Mailer y William Burroughs, entre otros consagrados escritores, fijó un estilo provocador, no exento de humor y con independencia intelectual, para analizar los cambios políticos y sociales que marcaron rumbos.
Producción propia
La edición en castellano que el público conocerá hoy mantiene los estándares de edición fotográfica y diseño de la versión original, pero la mitad del material que llegará a los lectores será de producción propia.
Fundada en San Francisco, hace tres décadas, por Jann Wenner, a los 21 años, la revista Rolling Stone fue en sus orígenes exponente de la contracultura norteamericana de los años sesenta. Más tarde, en la década del 70, se enroló en los nuevos tiempos políticos, para convertirse en una revista de cultura alternativa.
Sus polémicas trascendieron las páginas de la revista y llegaron a los medios masivos de comunicación.
Con una venta estimada en 1,2 millón de ejemplares por quincena y un reader ship de 8 millones de lectores, Rolling Stone de los Estados Unidos es la madre de tres versiones distantes en el planeta. Una australiana que se edita en inglés, otra alemana en la propia lengua y, ahora, la argentina.
Los especialistas analizan que uno de los más sólidos soportes del prestigio de la Rolling Stone en el mundo son las entrevistas, recogidas en diversas compilaciones en forma de libro, que los seguidores del rock atesoran como libros sagrados.
La Rolling es argentina
El equipo argentino que produce y edita la Rolling Stone está integrado por Víctor Hugo Ghitta, como director editorial; Eduardo Berti, editor adjunto; Gloria Guerrero, como secretaria de redacción, y Fernando Sánchez, en redacción. El director de arte es Fabián Di Matteo y la editora fotográfica, Cristina Fraire.
Rolling Stone es una publicación de la S.A. La Nación , que tiene la licencia del nombre de la publicación y del logo, concedidas por Straight Arrow Publishers Company LP.
El primer número presenta una tapa doble: el símbolo del rock nacional Charly García, en la portada, y el legendario Mick Jagger, de nuevo en nuestro país, en la contratapa.
En el número del estreno los temas principales son una entrevista en gira con los Rolling Stones, una nota sobre una semana en la vida de Charly García en Miami; los 200 discos esenciales de la historia del rock y una entrevista con Kate Winslet, la heroína de la multipremiada película Titanic.
También se publican un artículo sobre la policía bonaerense, una producción de la Rolling Stone norteamericana y otra sobre las estrategias de la derecha en los Estados Unidos para construir un escándalo sexual alrededor de Bill Clinton.
Entre las secciones fijas se destacan libros, cine, TV, Web, discos y Blow up (grandes fotografías).
Una revista que superó la utopía
Rigor: la publicación creada por Jann Wenner renovó su estilo inicial y a partir de los años ochenta se abrió a temas políticos y de interés general.
Cuando Rolling Stone salió a la calle, en octubre de 1967, el periodismo de rock era poco más que una utopía.
Las publicaciones juveniles existentes, como Hit Parader o Melody Maker, se dedicaban a alimentar el culto a los ídolos adolescentes con chismes y pósters color. Eran escritas, en su mayoría, por profesionales de más edad que no escuchaban rock y, para decirlo con palabras de Frank Zappa, "estaban ahí sólo por el dinero". En los diarios, el rock era noticia sólo por algún escándalo ocasional.
La revista que Jann Wenner fundó, a los 21 años, en un abandonado almacén de San Francisco se proponía tratar al rock y a sus protagonistas con la misma seriedad con que el periodismo tradicional tocaba los temas tradicionales.
Sus jóvenes cronistas investigaban fenómenos particulares de la cultura rockera, como la explosión de sellos independientes o las jóvenes "groupies" que accedían a los camarines después de cada concierto. Se pretendía informar de primera mano, desde dentro de la movida y para los hippies, freaks y fans que participaban en ella.
Rolling Stone combinó esta visión contracultural -que compartían otros periódicos underground, como el L.A. Free Press- con las armas de los profesionales que sus cronistas admiraban, particularmente el desenfado del "nuevo periodismo" que encabezaba Tom Wolfe desde la revista New York.
La distribución nacional hizo que Rolling Stone fuera descubierta por miles de jóvenes aislados en pequeñas ciudades del interior. Varios de esos lectores luego se incorporaron a la redacción, como el legendario Hunter S. Thompson, que escribía desde su casa en Colorado e impuso el estilo "bonzo" en los primeros años de la revista. Entre los jóvenes veinteañeros que conducían la publicación se formó una generación de críticos agudos: entre ellos, Greil Marcus, Lester Bangs y el especialista en rock y blues Robert Palmer.
Según pasan los años
El rock -que empezaba a ser llamado así, a secas- estaba reclamando su derecho a ser considerado arte, con músicos universitarios y ambiciosos álbumes conceptuales. La revista acompañaba y defendía ese crecimiento. Por eso, el principal obstáculo de los críticos era mantener la lucidez en el comentario, sin atacar implícitamente al movimiento que la revista defendía y apañaba. El propio Wenner presionaba en la redacción, convencido de que era imposible que Bob Dylan o los Grateful Dead editaran un disco malo.
En los años ochenta, la corporización de la industria musical -a la que tanto había contribuido Rolling Stone- y la irrupción de MTV cambiaron el estado de cosas. El rock empezaba a ser, antes que nada, un negocio.
Para entonces la revista se había abierto a temas políticos y de interés general, tratados desde una óptica rockera.
La iniciativa ha congregado a decenas de periodistas estrella, y consagrado a otros tantos en sus páginas. Truman Capote, William Burroughs, Andy Warhol y el propio Tom Wolfe escribieron encargos especiales para la revista; Kurt Loder, Cameron Crowe y David Breskin se formaron entre las paredes de la redacción, que ahora ocupaba un gran edificio en la neoyorquina Quinta Avenida. La prensa rockera argentina se debe todavía una revista con la vida y trayectoria de Rolling Stone. Sólo el recordado Expreso Imaginario imitó, a fines de los ´70, el espíritu contracultural que tenía la revista de Wenner en sus comienzos.
Tal vez ahora Rolling Stone pueda calmar nuestra expectativa por un periodismo de investigación genuino: la cultura joven lo vale y lo merece.
El rock estuvo de estreno
La fiesta convocó a los amantes del rock y sus artistas. No podía esperarse menos. Al margen de los gustos musicales y editoriales de cada quien, la Rolling Stone es la revista de música más importante del mundo. Y su versión argentina, la primera de habla castellana, se debía una fiesta singular.
La Rolling local aspira a seducir a una vasta gama de lectores, entre 18 y 40 años. Este fue el promedio de edad de los convocados que anteayer se dieron cita en Museum, la novedosa disco de San Telmo, para celebrar uno de los pasos más importantes dados en nuestro país en materia de literatura musical y juvenil en general.
Por eso, anteayer, en Museum, los rockeros vivieron el lanzamiento de la Rolling como un gran acontecimiento, mientras degustaban pizza, helado y cerveza. Andrés Calamaro; Los Pericos, con su líder y cantante el Bahiano; Juanse, de Los Ratones Paranoicos; Pappo; Palo, del grupo Los Visitantes; Gabriel Carámbula; Gabriela Epumer; Iván Noble, de Los caballeros de la Quema, y los integrantes del grupo mexicano Molotov fueron algunos de los artistas presentes en el lanzamiento, que tuvo como maestro de ceremonias al periodista Lalo Mir.
La fuerza del origen
El lanzamiento no pudo ser más oportuno. Eso comentaban los invitados entre pizza, birra y faso (título del exitoso film vernáculo de Bruno Stagnaro), a raíz de la llegada al país de los legendarios Rolling Stones, esa misma tarde.
Hubo quienes especularon con el paso fugaz de Mick Jagger por Museum, pero la versión fue descartada, lo que produjo rostros desilusionados entre varios despistados.
Lalo Mir apareció sobre el escenario cerca de las nueve de la noche para anunciar que "el clásico de las revistas musicales del mundo" estaba en la Argentina. Contó que la revista tomó su nombre de un viejo dicho que alude al canto rodado.
"Empezó vendiendo 5000 ejemplares y hoy la leen casi diez millones de personas en el mundo", dijo Mir a la bulliciosa y nutrida concurrencia. La empresa Wenner Media, editora norteamericana de la Rolling Stone, publica además el periódico Men´s Journal y la revista Us.
Superados en el tiempo los agitados años de la contracultura, hoy la revista tiene otras metas y, por lo tanto, otra perspectiva sobre las cuestiones de interés en el fin del milenio.
Por eso, en la versión local descollarán los temas culturales, especialmente musicales, siempre desde una óptica que procura diferenciarse de la información más o menos estandarizada de los medios masivos.
La revista viene a ocupar un espacio vacío y hay mercado para ello, dicen los especialistas. Es una revista donde se conjugan las músicas de todo el mundo, y donde la actualidad y la historia encuentran su equilibrio, desde la visión singular del rock.
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