
Salta vive su fiesta patronal más importante
Mañana, como todos los años, los católicos acompañarán en procesión a las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, que, según cuenta la tradición, salvaron la provincia de un terremoto en 1692
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SALTA.- Salta es la linda en cualquier época del año, pero en septiembre, el aire fresco y provinciano se llena de misticismo, fe y devoción. Y es que desde el 6, los salteños se preparan con nueve días de intensos rezos para vivir la fiesta patronal más importante de la provincia y una de las más significativas de todo el país.
Mañana, a la hora de la habitual siesta salteña, las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, cruzarán las puertas de la Catedral Basílica, emplazada frente a la plaza principal de la capital provincial, para emprender un recorrido de 12 cuadras, junto a decenas de miles de fieles que caminan acompañando a sus patronos.
Este año, el homenaje es doble. En estos días, los católicos del norte no sólo veneran a sus protectores, que, según la tradición, en 1692 salvaron a Salta de varios terremotos, sino que conmemoran los cien años de su coronación. Por eso, quizás, se espera que este año el ancestral acompañamiento bata los récord del año último y supere los 40 mil participantes.
Alrededor de esta fiesta patronal existen muchas tradiciones, como las de agitar el pañuelo blanco al paso de las imágenes, realizar el trayecto arrodillado o la de un grupo de habitantes de Cachi, que recorre a pie los 150 kilómetros que los separan de la capital provincial para acompañar a sus protectores en uno de los días más trascendentes del calendario católico norteño.
Los arreglos florales que descansan a los pies de Jesús y María son otras de las costumbres que llena de colorido la amplia avenida por donde pasan las imágenes. El ritual comenzó a finales del siglo XIX cuando doña Florencia González de Ovejero decidió adornar las figuras de los santos de los milagros. Más de un siglo mediante, los descendientes de la señora continúan con la tarea de llenar con más de 8000 claveles rojos los pies del señor y engalanar con flores blancas el retrato de la Virgen.
De milagros y temblores
La historia del Señor y la Virgen del Milagro tiene más de cuatrocientos años y comenzó en el siglo XVI, cuando el obispo fray Francisco Victoria, que había participado de la fundación de la ciudad de Salta en 1582, decidió mandar desde Madrid, un regalo para la iglesia de Salta y Córdoba: las imágenes de Cristo y de la Virgen.
El barco que las transportaba naufragó, pero las dos efigies llegaron flotando al puerto de El Callao, en Lima, Perú. Los habitantes del entonces virreinato, estaban tan asombardos con el asunto, que partieron en procesión para que los regalos lleguen a destino. En Salta, la imagen que le correspondía a la ciudad permaneció olvidada durante mucho tiempo en un altar menor de la iglesia principal.
En septiembre de 1692, la región comenzó a padecer una serie de temblores y terremotos, que hasta hicieron desaparecer a un antiguo pueblo de la zona, Esteco del que sólo quedaron leyendas, que relatan una historia similar a la de los sucesos bíblicos de Sodoma y Gomorra.
El 13 del mismo mes le tocó el turno a la capital. Los salteños, desesperados por los sismos, abandonaron sus casas y se reunieron frente a la iglesia para pedirle a Dios que detuviera la catástrofe. Pero los terremotos no cesaron.
Fue entonces cuando, según relata la historia, un sacerdote jesuita descubrió que la escultura de una virgen se había caído por los movimientos, pero que su cuerpo de porcelana se encontraba intacto. El también escuchó una voz que decía que los temblores no iban a cesar hasta que no sacaran en procesión al Cristo que tenían olvidado.
Los fieles de entonces hicieron caso a las versiones del religioso y dos días más tarde peregrinaron por toda la ciudad con las imágenes que antes habían descuidado. Increíblemente, la tierra dejó de temblar y desde aquel tiempo, todos los 15 de septiembre los salteños demuestran fervorosamente el agradecimiento a sus patronos, que desde entonces recibieron los nombres de Señor y Virgen del Milagro.
Este año no es la excepción, aunque, probablemente, las plegarias dejarán de ser propias y se unirán, más intensamente que nunca, en un solo pedido: paz, honestidad y esperanza.
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Datos útiles
Cómo llegar: el aéreo, ida y vuelta, desde 300 pesos. El pasaje en ómnibus, cerca de 150.
Hospedaje: como el turismo está en todo su esplendor, la provincia norteña tiene varias alternativas que van desde los hoteles de 9 pesos por persona hasta los 5 estrellas, por 110 pesos, la habitación doble.
Comidas: imperdibles: empanadas, humitas, tamales, locro, quesillo con miel de caña, colaciones, nueces confitadas y turrones.
Más información: Casa de Salta, Avda. Diagonal Norte 933; 43261314. Atención de lunes a viernes, de 9 a 15.
En Internet: www.iruya.com





