
Se confirma la hipótesis del suicidio
La necropsia estableció que en las manos del cardiocirujano quedaron marcas del disparo; sus restos serán cremados
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Hoy comenzará a develarse lo que queda de misterio en torno de la desaparición del cardiocirujano René Favaloro, que fue hallado muerto anteayercon un disparo en el corazón.
Fuentes de la investigación dijeron anoche a La Nación que la autopsia que se realizó en la madrugada de ayer confirmó lo que, casi desde un primer momento, sospechaban detectives y allegados:que fue un suicidio.
Y hoy, en los tribunales porteños, en Talcahuano al 500, se sabrá si las cartas halladas en la casa de Favaloro tras su deceso encierran la clave de tan tremenda determinación. En definitiva, los investigadores ya dan por probado que Favaloro decidió apoyar el revólver 357 Magnum que poseía sobre su tetilla izquierda -la zona del cuerpo humano que conocía como pocos en el mundo-; que se pegó un tiro en el baño de su casa de Barrio Parque, y que cuando lo hizo estaba solo en la vivienda que, al cabo, lo tenía como único morador.
Viudo desde 1998 y sin hijos, el doctor Favaloro había informado a sus familiares más cercanos que, a la hora de su muerte, deseaba ser cremado. Ayer, el vocero de la fundación que lleva su nombre, Carlos Penelas, anunció que ese deseo será respetado.
Ante la prensa, afirmó que los restos del cardiocirujano que aportó a la humanidad uno de los más imponentes avances en la cirugía cardíaca con el desarrollo de la técnica del by-pass aortocoronario no serán velados. Y adelantó que los familiares decidieron que la cremación se hará en una fecha próxima, aún no establecida.
Tras estas certezas, y mientras los efectivos de la comisaría 53a. y de la División Homicidios de la Policía Federal buscan más elementos para incorporar a la causa, fuentes del caso aseguran que hoy será un día de revelaciones, pero que a éstas deberá buscárselas en el ámbito judicial.
Desde esta mañana, el expediente -_caratulado como averiguación de las causas de muerte- quedará en manos del juez de instrucción porteño Daniel Turano, que regresa a su despacho tras la feria judicial de invierno, en la que fue subrogado por su par Roberto Grispo, que anteayer estuvo en el segundo piso del edificio de Dardo Rocha 2965, en Barrio Parque, para dirigir el trabajo policial.
Entre los elementos que encontrará Turano sobre su escritorio estarán los resultados de la necropsia, firmada por el médico forense de la justicia nacional José Angel Patitó, y las siete misivas que Favaloro dejó para sus más cercanos -familiares y colegas-, en las que se prevé hallar la clave del doloroso suceso.
Las fuentes aseguraron que, hasta el momento, nadie excepto el primer juez que intervino -Grispo- conoce el contenido de esas cartas. "Los familiares sólo sabrán qué dicen mañana (por hoy), cuando los cite su señoría", dijo a La Nación uno de los hombres que trabajan en el caso.
Una situación muy clara
Ese investigador dijo, además, que el estudio de la escena del crimen revela que "está muy clara" la mecánica del episodio. Sostuvo que de ese análisis surge que Favaloro, que vestía ropa de dormir -un pijama-,recibió el disparo en el pecho cuando estaba de pie, dentro del baño. Por eso, explicó, el revólver 357 Magnum, que era propiedad de la víctima, cayó dentro del lavatorio. La autopsia habría revelado la marca de la deflagración en la mano del muerto.
El cardiocirujano murió en el acto por una bala que le atravesó el tórax de lado a lado, con orificio de entrada cerca de la tetilla izquierda y con salida en la espalda. Su cuerpo exánime quedó de costado y bloqueó el acceso al baño desde afuera. Eso, agregó el investigador, es otro signo de que estaba solo cuando murió.
Respecto de la llegada de la secretaria del médico y de un hermano de la mujer a la casa de Favaloro para, al cabo, encontrarse con el cadáver del cardiocirujano, los detectives estiman que tampoco encierra misterios que pongan en duda la hipótesis del suicidio.
"Ella (por la secretaria), hasta donde sabemos, tenía acceso a la vivienda. Además, habría sido un trámite normal que la mujer le llevara papeles para firmar, una actividad rutinaria, al fin", concluyó el informante.
La secretaria y su hermano llegaron al departamento a plena luz del día, una tarde de sábado. Algo que tampoco fue considerado fuera de lo común por los detectives.
Sí se supo que la primera ambulancia que llegó al lugar, poco después de las 17, fue una de la Fundación Favaloro. Fuentes policiales dijeron que sólo a las 17.35 se llamó a la ambulancia del SAME.
Nadie, en cambio, se atreve a confirmar, por el momento, la hipótesis que más fuerza cobró desde que se habló del eventual suicidio:que Favaloro decidió quitarse la vida abrumado por la falta de apoyo ante las severas dificultades económicas que atravesaba su fundación, cosa que había hecho saber a numerosas personas.
Los colaboradores de Favaloro aseguran que, en los últimos días, el cardiocirujano "estaba con una preocupación normal y lleno de proyectos". Dicen que nadie supo entrever en los gestos cotidianos del eminente hombre de medicina el germen de una tremenda decisión.
"A veces comentaba que sentía que algunas personas le habían dado la espalda ante ciertos problemas financieros de la fundación", dijo uno de estos allegados, que, no obstante, agregó:"El doctor trabajaba en proyectos, preparaba una conferencia que iba a dar en Baltimore, estaba a punto de recibir una distinción en Barcelona. Cómo pensar que podría quitarse la vida".
Quizá, las cartas que dejó revelen qué lo habría llevado a sucumbir.
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