
Se dedicó a sobrevivir durante cuatro años
Para Witcher, fue un mandamiento
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Figura en el papel como Wichter Weiwel o "Faivel", su nombre en idisch, y lleva el número 69.218. El número de la suerte. Pero quizás Francisco Wichter, su nombre en español, trajera la suerte consigo desde mucho antes; esas providencias que se revelan sólo bajo los peores augurios, en las peores pruebas.
Nacido en 1926 en el pequeño pueblo de Marski, Polonia, Weiwel era el hijo mayor de un zapatero. Tendría cuatro hermanas (Hanka, Rosa, Zlota y Sara) y un hermano (Elías).
Cuando Alemania invadió Polonia, la familia huyó al campo, donde resistió hasta 1943. El padre fue ahorcado. Dos días después el resto de la familia recibió la orden de reunirse a otros muchos judíos de la zona en la ciudad de Belzitz, en el centro del país.
Reunidos tíos, primos y amigos, se decidió que Weiwel y otros nueve jóvenes se esconderían e intentarían sobrevivir. Los demás, niños, adultos o ancianos, se resignarían a marchar a los campos.
Weiwel interpretó esta elección como un undécimo mandamiento: "sobrevivirás". Y a ello se dedicó los siguientes cuatro años. Pasó por los campos de concentración de Belzitz, Poniatov, Budzin, Mieletz, Wieliczka, Plaszov con un sexto sentido que le advertía del peligro, mientras su familia desaparecía para siempre.
Intentó vagar por los bosques, pero se resignó a encaminarse él mismo hacia los campos cuando comprobó que era imposible escapar a la cárcel que era para los judíos Polonia entera. "Hubieran sobrevivido muchos judíos si los polacos no los hubieran denunciado a la policía polaca o la gendarmería alemana o las SS. Denunciaban y recibían un premio: un kilo de azúcar. O un octavito de vodka".
Supo cuando escapar del engañosamente poco cruel campo de Poniatov, cuyos 18.000 ocupantes fueron asesinados; tal vez Wichter sea su único sobreviviente. Supo negarse a ser liberado de una celda en Budzin, sin motivo aparente, y evitar la muerte que sufrieron los otros 10 prisioneros.
Tras el fin de la guerra, consiguió llegar, tras muchas dificultades y con ayuda de una organización sionista, a Italia, desde donde se embarcaría hacia la Argentina, donde tenía sus únicos parientes vivos, junto con su esposa. El consulado argentino en Roma le negó la visa porque era judío; debió entrar por Paraguay.
La aparición de la película "La lista de Schindler" lo motivó a escribir su historia, que la editorial Emecé publicó en 1998. Su título: "Undécimo Mandamiento".
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