
Se reciben cada vez menos abogados
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Aunque la sobreoferta de letrados sigue siendo una realidad en la ciudad de Buenos Aires, los registros del Colegio Público de Abogados porteño indican que cada vez se matriculan menos profesionales.
Así, en los últimos cuatro años la cantidad de abogados registrados cayó un 39,42% con respecto al período 1990-1994.
Algo parecido sucede en el ámbito universitario porteño: si bien Abogacía sigue siendo la carrera que más se estudia en el país, seguida por las de Contador Público y Medicina, la cantidad de alumnos que obtuvieron el título en la Capital Federal se redujo en un 29,3% entre 1993 y el año último.
Letrados de trayectoria coincidieron en atribuir el fenómeno a un deterioro de la profesión originado, principalmente, por la falta de empleo, la formación académica deficiente y el desprestigio de muchos abogados.
Cayó la matriculación de abogados
En los últimos cuatro años el registro de letrados disminuyó el 39,42% en la Capital, aunque persiste la sobreoferta.
Cada vez son menos los abogados que tramitan la matrícula para poder trabajar en la ciudad de Buenos Aires.
Mientras que entre 1990 y 1994 se matricularon 13.550 letrados, la cifra cayó el 39,42% en los últimos cuatro años, con 8208 registrados en el Colegio Público de Abogados porteño.
Una tendencia que también se refleja en el aula: a pesar de que abogacía sigue siendo la carrera más populosa de la Argentina (tiene 131.152 estudiantes en las universidades estatales y privadas del país, seguida de cerca por las carreras de contador público y medicina), en los últimos 5 años la cantidad de alumnos que obtuvieron el título en la ciudad disminuyó un 29,3 por ciento.
¿Cómo se explica este descenso, contrario a la tradicional sobreoferta de abogados en el país? Aunque nadie está seguro, hay quienes aseguran que la profesión está dejando de atraer porque "ya no es lo que era".
Así, letrados de trayectoria consultados por La Nación coincidieron en señalar al menos tres síntomas del evidente deterioro de la profesión: la "proletarización" de la abogacía (más horas de trabajo por sueldos menores), una formación universitaria deficiente y el desprestigio de la figura del abogado.
Y como solución, algunos mencionan con cautela el ejemplo de otros países, como Francia y Alemania, donde tener el título bajo el brazo no basta para ejercer la profesión. Allí es necesario realizar pasantías obligatorias de dos años y rendir exámenes periódicos para seguir trabajando.
Así, dejando en claro que su opinión es personal, el presidente de la Academia Nacional de Derecho, Roberto Martínez Ruiz, opinó: "Aunque provocaría mucha polémica, la acreditación profesional realizada en forma justa sería una medida adecuada en el país. Ante todo, habría que perfeccionar la práctica forense exigible en los cursos de abogacía".
Las condiciones laborales
El primer problema -la "proletarización"- es la queja número uno de quienes han vivido lo suficiente como para atestiguar tiempos mejores.
Desde la sobreoferta de abogados (sólo en la ciudad de Buenos Aires hay 64.438 profesionales matriculados) hasta la desaparición de los tradicionales buffets de uno o dos abogados, pasando por el auge de los estudios corporativos que reúnen a cientos de profesionales, todo habla de cambios que no siempre significan buenos salarios.
Si un estudiante alcanza el sueño de ingresar en uno de los grandes buffets, eso no significa que le pagarán bien por su trabajo: "Sé de gente que cobra $ 500 por mes, menos que un plomero a domicilio", comentó el secretario general del Colegio Público de Abogados porteño, Pedro Kesselman.
Junto con el auge de las corporaciones jurídicas, el empobrecimiento influyó en la desaparición del estudio tradicional. "Mucha gente ya no puede pagar abogados y éstos andan sedientos de casos, cobrando $ 200 por pleito", agregó Kesselman.
De allí la caída de la matriculación profesional. "En la Capital, la matrícula, que es necesaria para poder ejercer como abogado, cuesta $ 74 por año. En la provincia de Buenos Aires sale $ 160. Y no todos tienen asuntos suficientes como para justificar el pago de ese monto", opinó.
La Justicia parece ser un lujo. "El abogado es ahora un objeto suntuario, reservado para las clases altas o medias, mientras que la gente de bajos ingresos termina en consultorios gratuitos de una calidad muy dudosa", afirmó al respecto el abogado criminalista y docente Elías Neuman.
De más está decir que hoy en día no es fácil para un abogado conseguir un trabajo "en lo suyo". Jorge Bacqué, presidente del Colegio Público de Abogados de Buenos Aires, recordó que en la época en la que se recibió, en 1947, cualquier letrado que obtenía el título tenía asegurada una forma de trabajo. "Ahora, con la proliferación de escuelas de derecho, no pasa un semestre sin que un taxista me reconozca como profesor suyo", comentó.
Porque aunque el número de los que obtienen el título disminuyó, las universidades siguen abriendo las compuertas a un número excesivo de egresados. Sin ir más lejos, la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires vio partir el año último a 2500 abogados (un 60% de los que habían ingresado).
Esa sede académica tiene 24.000 estudiantes activos, con 3500 que ingresaron el año último. "Una cifra demasiado alta para mi gusto -confesó el decano Andrés D´Alessio-, pero inevitable en esta época en la que se deja que el mercado lo regule todo".
Hoy existen 34 universidades, entre públicas y privadas, que dictan la carrera en todo el país. La explicación del auge, según Martínez Ruiz, es sencilla: "Cuando surge una universidad nueva, lo primero que abre es la Facultad de Derecho, que es la menos costosa; sólo se necesitan docentes que cobren poco, algo que es fácil de encontrar", señaló.
Y las quejas de los estudios jurídicos que contratan a flamantes egresados no tardan en llegar. D´Alessio fue duro al respecto: "Muchas universidades privadas están vendiendo humo y dan títulos desprestigiados. Los empleadores lo saben y después no los contratan. Para esos egresados el futuro es negro".
Neuman, por su parte, calificó a los flamantes abogados como "tecnócratas legales, con suficientes anteojeras como para no ver la realidad".
Ante esto, los estudiantes sólo tienen una chance: el perfeccionamiento. Algo que muchos han entendido, ya que el Departamento de Posgrado de la Facultad de Derecho de la UBA, inaugurado en 1987, tiene hoy 6000 alumnos.
Como si lo anterior fuera poco, la imagen del abogado está empeorando. Según Elías Neuman, la gente ve que la figura del letrado está desgastada por la impunidad y por la falta de vocación de servicio de muchos profesionales que consideran al cliente "elementos de manutención económica".
"Algunos abogados hambrean a familias con un caso, para sacarles dinero. Se olvidan de que somos, por definición, auxiliares de la Justicia", dijo.
A su turno, Pedro Kesselman apuntó a la Corte Suprema. Para él, "una Justicia que responde automáticamente al poder político deteriora la credibilidad y la seguridad de la gente hacia todos los abogados".
Cada vez más mujeres
La idea de que la abogacía es"cosa de hombres" está pasando al olvido. Así lo prueban las estadísticas de matriculación del Colegio Público de Abogados porteño: en los últimos cuatro años se matricularon 8208 abogados, de los cuales 4395 (el 53,5%) son mujeres.
Entre las casas de estudios estatales, la Facultad de Derecho de la Universidad de La Pampa está a la cabeza, con 63 féminas por cada 100 estudiantes. Y entre las privadas, sobresale la del Salvador, con 58 chicas por cada 100 alumnos, según datos provisionales suministrados por la coordinadora del Programa de Mejoramiento del Sistema de Información Universitaria del Ministerio de Educación, Marta Kisilevsky.
La tendencia histórica es más que clara en la Capital: en 1940 obtuvieron su título 783 abogados, de los cuales sólo 13 (el 1,66%) eran mujeres. En 1985, los tantos se igualaron, cuando tramitaron el diploma 1127 varones y 1131 mujeres. Y el año último llegó la revancha: obtuvieron el título 457 varones y 490 mujeres (51,7%). Por eso, que los abogados varones sean mayoría absoluta en la ciudad (58%) es una cuestión de tiempo.
Datos para juzgar
- Alumnos: abogacía es la carrera más populosa del país, con 105.943 estudiantes solamente en las universidades estatales. De ellos, 24.000 cursan en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
- Matriculados: el Colegio Público de Abogados porteño registra 64.438 letrados, de los cuales 43.907 (el 68,13%) están en actividad. Hay un 30% de morosos en el pago de las cuotas.
- Tendencia: aunque todavía no son mayoría en el ejercicio de la profesión, las mujeres están superando a los varones en la Universidad, donde representan a más de la mitad del alumnado.
- Posgrados: unos 6000 abogados realizan cursos de perfeccionamiento en la Facultad de Derecho de la UBA.




