Se terminó el Mundial, ahora a integrar lo que aprendimos de un grupo maravilloso
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Se terminó el Mundial de fútbol y por tercera vez somos campeones. Fue increíble la experiencia de ganar y celebrarlo a pleno. Nosotros y nuestros chicos, ¡felices! Cuánta alegría y festejos que nos hicieron mucho bien en un año difícil para nuestra patria. Hasta decretaron un feriado para ir a ver pasar, honrar y agradecer a los jugadores que tanto hicieron en pos de alcanzar ese objetivo tan deseado.
Y ahora volvemos a nuestras vidas de siempre y se acerca el momento de integrar ese logro a nuestra vida, de descubrir y ayudar a nuestros hijos a descubrir que no fue casualidad, sino enormes esfuerzos y dedicación de todos los involucrados. Reconociendo que, aun haciendo todo bien, podría haber terminado de otra forma es que sólo uno puede ganar cada cuatro años. Retornemos a la calma y a la cordura y no sólo disfrutemos el éxito, sino también logremos que los chicos no “se la crean”, que sepan que esto puede -o no- volver a ocurrir, que en otra oportunidad podemos salir segundos o cuartos, incluso no clasificar, como en otras oportunidades. Y que ellos tampoco necesitan ganar -cuando juegan o compiten- para sentirse bien, porque en el deporte, como en el resto de la vida, se trata de dar lo mejor de uno mismo cada vez y disfrutar el proceso.
En la vida, en la cancha, en el aula, en las relaciones con otros, aprendiendo a tocar un instrumento musical o jugando a las canicas, lo único que importa no es ganar o tener éxito. Retomemos lo que vimos y aprendimos de ese grupo maravilloso: la perseverancia, el esfuerzo, el no bajar los brazos, el seguir intentando independientemente del resultado, el trabajo en equipo, el compromiso, el respeto, la humildad… Es tan aleccionador el ejemplo de esos pases que permitieron que fuera otro el que se luciera haciendo un gol… y la importancia de estar atentos a los compañeros de modo de hacer posibles esos pases con éxito….
¡Gracias al equipo de fútbol y a su entrenador! Nos queda ahora la tarea de aprender todo lo que nos enseñaron durante este mes. Ojalá que, a la luz de lo visto y vivido, nuestra sociedad haga muchos más cambios que simplemente agregarle una tercera estrella dorada a la camiseta de Argentina.
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