
Secuestran y matan a un argentino en Uruguay
Su cuerpo fue hallado carbonizado
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MONTEVIDEO.- La modalidad del secuestro traspasó las fronteras, pero en Uruguay se convirtió en asesinato. Un comerciante argentino, que viajó anteayer a Montevideo, fue secuestrado allí y su cadáver apareció por la noche en su vehículo, carbonizado y con dos balazos en la cabeza.
Los captores habían pedido a los familiares del empresario 10.000 dólares de rescate, pero las negociaciones acabaron con la muerte de la víctima.
Desde hace tres décadas no había un secuestro extorsivo en Uruguay, a excepción de un hecho registrado en 1998, en el que la víctima, el hijo del dueño de una concesionaria de autos, fue liberado por la policía luego de un tiroteo en el que murieron los dos secuestradores.
El comerciante asesinado el domingo último fue identificado por la policía de Canelones como Mirhan Mamprelian, de 56 años, un libanés nacionalizado argentino, dueño de un comercio de alfombras situado en Viamonte y Esmeralda, en Buenos Aires.
El empresario había viajado en Buquebus el domingo por la mañana, hacia Colonia, con su Renault Scenic patente DSW 783. Al parecer pensaba parar en su departamento de Punta del Este y realizar operaciones comerciales durante la semana, especularon fuentes policiales uruguayas.
Los delincuentes primero intentaron hacer que el hombre retirara dinero de los cajeros automáticos, por lo que le pidieron las claves bancarias, según dijo el embajador argentino en Uruguay, Hernán Patiño Meyer.
Como el dinero que obtuvieron era muy poco, por las limitaciones que impone el corralito para las extracciones de efectivo, decidieron exigir el pago de un rescate a su familia en Buenos Aires.
Sus familiares recibieron, a las 19 del domingo, una llamada en la que el propio comerciante advertía que había sido secuestrado y que sus captores pedían 10.000 dólares para dejarlo en libertad.
Los secuestradores siguieron comunicándose con los familiares e incluso llegaron a pactar un lugar para la entrega del dinero. Pero después de las 22.30, cuando intentaron volver a comunicarse con el teléfono celular de Mamprelian, no hubo más contacto.
El cadáver del comerciante apareció una hora más tarde, dentro del Scenic, con dos tiros en la cabeza. Para borrar todas las huellas el automóvil fue incendiado por los delincuentes con el cuerpo recostado en el asiento trasero.
El vehículo fue hallado en la zona de La Paz, departamento de Canelones, situada a unos 25 kilómetros de Montevideo, en las calles Luis Alberto Herrera y Teresa Muñoz.
Los familiares habían avisado apenas supieron del secuestro a la Policía Federal Argentina, que dio intervención a los expertos de Delitos Complejos, aunque el hecho tenía lugar en el extranjero.
Algunas fuentes dijeron que los hijos del comerciante viajaron de inmediato a Uruguay con el dinero en su poder para hacer efectivo el pago.
"El auto está totalmente carbonizado y se borraron todas las huellas. Tampoco aparecieron los plomos de los balazos", dijo uno de los pesquisas.
Ayer, los hijos de la víctima fueron al consulado argentino en Montevideo para realizar los trámites necesarios para repatriar el cuerpo de su padre.
Además, un juez del departamento de Canelones, que está a cargo de la investigación, se dirigió personalmente hacia el consulado para interrogar a los jóvenes acerca de las comunicaciones que recibieron por parte de los secuestradores.
Un hombre reservado
- Los vecinos de Palermo estaban conmovidos ayer. Habían escuchado la noticia del asesinato de un comerciante de alfombras, pero nunca imaginaron que se trataba de Mirhan Mamprelian, aquel hombre reservado y amable que los saludaba cuando iba y venía caminando a su negocio, situado en la avenida Coronel Díaz 1418. Ese era el local que "el turco" o "Miguel"-como solían llamarlo los vecinos- atendía personalmente. La otra sucursal, en Viamonte750, era atendida por su mujer, Marieta Kerestegian. "Es increíble. Era bueno y trabajador, no se metía con nadie", dijo Raimundo Presas, encargado del edificio donde Mamprelian vivía con su mujer y sus dos hijos.






