
Seisdedos: "El plazo había vencido y teníamos que actuar"
El comisario reconoce que fue una operación del alto riesgo
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LA PLATA.– Osvaldo Seisdedos estaba, ayer, exultante. Claro, es el director general de Investigaciones en Función Judicial, el jefe de todos los pesquisas que investigan secuestros. Y el de Patricia Nine había terminado bien. Con seis delincuentes detenidos y otros dos, los que estaban cuidando a la víctima cuando irrumpió la policía, muertos. Seisdedos estuvo allí, y contó lo ocurrido.
–¿Por qué decidieron liberar a la víctima antes de que se pagara el rescate?
–El plazo había vencido, había que actuar. Hacía mucho tiempo que Patricia estaba en cautiverio y los secuestradores habían cortado las comunicaciones después de la llamada en la que le dijeron a la familia que si no pagaban, le iban a mandar una mano. Consulté al ministro [León] Arslanian y a la Justicia. Me dijeron: "Comisario, proceda".
–Era una operación arriesgada, sobre todo si no la hacían en el lugar donde estaba la víctima...
–Sí. Pero también era muy arriesgado no rescatarla: como dije, se había agotado el plazo. Además, el dato de la vivienda era preciso. Sabíamos que estaba en esa casa.
–¿Cómo lo sabían?
–Bueno, hubo seis detenciones antes del operativo. En uno de los allanamientos, que no fue en Merlo, encontramos el volante de un delivery en Libertad. Fuimos y constatamos que los sospechosos compraban la comida allí.
–¿Detectaron la casa por un reparto de comida?
–No, no. Fue más difícil. Porque los delincuentes llamaban por teléfono, pero iban ellos a buscar la comida. Iba uno de ellos, en una Honda 1300.
–¿Siguieron a la moto?
–La información precisa sobre el lugar del cautiverio sale por otro lado, pero no puedo revelar más detalles.
–¿Cuándo obtuvieron las primeras pistas?
–Estamos trabajando desde el primer día. Hicimos 263 allanamientos. Fue un trabajo bárbaro, gracias al fiscal Holdano Rodríguez y a los instructores, que siempre nos acompañaron.
–¿Cómo fue el último operativo?
–Con el comisario inspector Sergio Vargas [jefe de la DDI de La Matanza] armamos una docena de detectives tácticos, preparados para estas situaciones. Mandamos a un hombre y a una mujer que se hicieron pasar por novios y se acercaron a la casa. No vieron mucho, porque había un paredón. Después decidimos entrar.
–¿Cómo lo hicieron?
–Nos acercamos y nos encontramos con un vigía que estaba en la puerta. Era Pablo Remz. Adentro estaba Claudio Lezcano. Se metieron en la casa y empezaron a disparar. Remz tiraba con una pistola Heckler & Koch calibre 40. Lezcano, con una Glock 9 mm en una mano y una SIG Sauer 9 mm en la otra. No se de dónde estos tipos sacan esas armas. La SIG Sauer la usan las fuerzas especiales de la marina norteamericana.
–¿Cómo abatieron a los delincuentes?
–Primero cayó Lezcano. Remz siguió disparando. Cuando se le acabó el cargador, puso otro y gritó: "¡A la cárcel no vuelvo!". Después se puso el caño de la pistola en la sien derecha y se pegó un tiro.
–¿Cómo había hecho el sargento ayudante Ricardo Aquino para llegar hasta la víctima?
–Pasó entre los chorros, en el medio del tiroteo. Iba con un chaleco antibalas puesto y otro en la mano. Le arrojó uno a Patricia y se tiró encima para protegerla. La verdad, un acto de heroísmo de un excelente policía de la DDI de La Matanza. No es la primera vez que Aquino se destaca, ya tiene una bala alojada en la columna por otro hecho.
–¿Qué le dijo a Aquino cuando terminó todo?
–Lo abracé. Y no sabe cómo lloramos...
Emoción
- El comisario Seisdedos cuenta que, terminado el tiroteo, salieron a buscar testigos entre los vecinos del barrio. "Salieron como 150 personas que aplaudían y gritaban: «¡Viva la policía!» Fue un momento de mucha emoción. Siempre que se habla de la policía es para decir que son ladrones. Eso, porque hay 200 hijos de puta en la fuerza, pero también hay otros 46.000 buenos policías... No sabe cómo lloré. Lloramos todos".


