Serio accidente de un hijo de Boggiano

El presidente Carlos Menem visitó en el hospital al joven y a su padre, actual ministro de la Corte Suprema.
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2 de enero de 1999  

PUNTA DEL ESTE.- El hijo mayor del ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Antonio Boggiano, que sufrió un accidente automovilístico en la madrugada de anteayer, continuaba internado en gravísimo estado en un sanatorio de esta ciudad y, al cierre de esta edición, su evolución se mantenía en carácter reservado.

Miguel Angel Boggiano, de 23 años, está internado en la sala de terapia intensiva del Sanatorio Mautone desde la víspera de Año Nuevo, después de que el automóvil en el que viajaba junto con dos amigos desde Buenos Aires hacia esta ciudad dio varios vuelcos a la altura del kilómetro 120 de la ruta 93.

El joven sufrió politraumatismos, una contusión grave en el tórax a la altura de la base del corazón, una doble perforación pulmonar y el desprendimiento del pabellón auricular izquierdo. Debido a la gravedad de las heridas torácicas es asistido por un respirador artificial.

Fuentes de la policía de Maldonado informaron a La Nación que el accidente se produjo a las 4, cuando el vehículo -un Volkswagen Gol bordó- guiado por Ignacio del Carril, también de 23 años, rozó el cordón de la rotonda del Club del Lago, un reductor de velocidad situado a la altura de Solanas, poco antes de Punta Ballena. A raíz del impacto, el auto dio varios tumbos. En uno de los vuelcos, explicaron las fuentes, la puerta trasera se abrió y Boggiano salió despedido. Los otros dos jóvenes resultaron ilesos.

Visita presidencial

Pocas horas después del accidente, a las 12.30 de anteayer, llegaron a esta ciudad el ministro de la Corte y su esposa. Por la noche lo hicieron los otros tres hijos del matrimonio. La familia Boggiano, que no tenía previsto visitar este balneario, se encuentra alojada en un hotel de la zona de San Rafael.

Desde la víspera de Año Nuevo, la sala de espera del Mautone atrajo la presencia de personalidades políticas y judiciales. Por allí pasaron el presidente de la Corte Suprema, Julio Nazareno -habitué de Punta del Este-; el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan; el embajador en el Vaticano, Esteban Caselli, y varios jueces y camaristas.

Pero, por lejos, la más inesperada y al mismo tiempo más relevante de las visitas fue la que hizo, después de las 18, el presidente Carlos Menem, que ayer interrumpió sus dos días de descanso en estas playas para solidarizarse con Boggiano.

Junto con el Presidente estuvo, además de Kohan, su médico personal, Alejandro Tfeli, que desde el primer momento sigue de cerca la evolución del joven. A las 19 llegaron, también, otros dos profesionales del equipo de Tfeli para hacer una interconsulta.

El estado de salud de Miguel Angel Boggiano continúa gravísimo y con pronóstico reservado. Según el parte médico del doctor Ramón Rostom, jefe de terapia intensiva del Sanatorio Mautone, al que tuvo acceso La Nación , el joven "permanece en asistencia respiratoria mecánica, estabilizada en las últimas horas pero muy dependiente del respirador, con soporte de la función cardiocirculatoria y plan antibiótico adecuado a las circunstancias".

A pesar de este accidente y de los otros 11 que hubo en esta ciudad y sus accesos entre ayer y anteayer, la policía de Maldonado aseguró que la ruta interbalnearia 93, continuación de la 10 en un paraje dominado por curvas y contracurvas, con miradores al mar, "es nueva y está muy bien señalizada".

Aun así, la fuerza recordó que los turistas, principalmente los noveles, deben respetar "a pie juntillas" las velocidades máximas y las señalizaciones. Además del de Boggiano, otro accidente en el que hubo heridos fue el que se produjo anteayer en Piriápolis. Allí, un auto en el que viajaba una familia uruguaya perdió el control y embistió unos pilares en la circunvalación del puerto. A raíz del choque sufrió graves heridas un niño de 11 años.

"Día tranquilo"

El jefe de la mesa de operaciones de la policía de Maldonado, comisario Macchi, afirmó a La Nación que la mayoría de los accidentes se produjo en la ruta y sólo unos pocos dentro de la ciudad, ninguno de gravedad.

El jefe policial dijo que no hubo riñas ni detenidos por los festejos. Agregó que tampoco hubo lesionados por los fuegos artificiales, aunque destacó un singular accidente: en el sexto piso del edificio Malecón II, en la entrada de la península, una cañita voladora entró en un departamento ocupado por argentinos.

El elemento pirotécnico prendió fuego en cortinas y un sillón. Aunque el incendio fue rápidamente sofocado, el dueño de casa sufrió un principio de intoxicación por inhalación de humo.

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