Dengue: las seis estrategias más efectivas para evitar la enfermedad

De la decena de medidas que se aplican en la región, revisadas por expertos, solo unas pocas combinadas demostraron dar resultado concreto en reducir la población del mosquito transmisor
De la decena de medidas que se aplican en la región, revisadas por expertos, solo unas pocas combinadas demostraron dar resultado concreto en reducir la población del mosquito transmisor Fuente: Archivo
Fabiola Czubaj
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26 de febrero de 2019  

Con el movimiento turístico en el país por las vacaciones y una alerta sanitaria activa por la transmisión del virus del dengue en tres provincias del norte y la aparición de casos en otras cuatro, ¿qué estrategias son las más efectivas para evitar brotes que puedan causar una nueva epidemia? Una revisión de una decena de medidas que se aplican en América Latina revela que solo seis demostraron dar resultado en reducir la población del mosquito Aedes aegypti, que también transmite los virus de la fiebre amarilla, el zika y la chikungunya. El resto no posee respaldo científico.

"Las autoridades de la región suelen ejecutar más intervenciones reactivas a brotes o epidemias que acciones preventivas consistentes", dice el equipo del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS-Conicet), la Universidad del Valle (Colombia) y el Hospital Garrahan que analizó 59 de estudios publicados entre 2000 y 2016.

La Secretaría de Salud de la Nación informa que, en lo que va de del año, 90 personas contrajeron la infección, que se transmite por la picadura del mosquito A. aegypti.

La mayoría (71) son casos autóctonos (sin antecedentes de viaje), mientras que el resto (19) consultaron por síntomas como fiebre alta, malestar generalizado, erupción, dolor muscular o de cabeza (en especial, detrás de los ojos) al volver de Bolivia, Brasil, Colombia, República Dominicana o alguna de las cinco áreas con transmisión activa del virus en el país: Ingeniero Juárez (Formosa), Puerto Iguazú (Misiones), Santa Fe (Santa Fe), Orán y Tartagal (Salta).

El trabajo que lideró el IECS es un análisis de estudios publicados en 16 años sobre las 13 estrategias aplicadas en zonas urbanas y rurales de 14 países de la región. Lo combinaron con los resultados de entrevistas con 18 referentes en investigación y el control de las enfermedades transmitidas por mosquitos –fiebre amarilla, zika y chikungunya, además de dengue– "para identificar las barreras a la prevención y la atención adecuadas".

Como ya venían apuntado especialistas a LA NACION, los principales obstáculos identificados son la falta de decisión política para un adecuado manejo ambiental (eliminación de basurales, automóviles abandonados, floreros con agua en los cementerios, entre otras medidas) y la incapacidad para lograr que la población cambie conductas que favorecen la existencia de criaderos para los mosquitos. También aparecen la desinformación y la pobreza.

En una segunda etapa se analizó la información de un diálogo político con autoridades de siete países, en el que participó una representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La caja de herramientas más más efectivas incluye:

• La educación de la población para conocer los síntomas y hacer la consulta temprana y la participación de la comunidad en el manejo de los reservorios.

• El manejo de los reservorios para eliminar elementos u objetos que acumulan agua.

• El uso de cortinas y tules tratados con insecticidas (rociados por lo menos cada seis meses).

• El uso de repelentes sobre el cuerpo y/o la ropa.

• La instalación de trampas para huevos o larvas del mosquito que permiten relevar la actividad de los insectos.

• La vigilancia epidemiológica para monitorear oficialmente el número de casos sospechosos y confirmados, los serotipos virales circulantes y las muertes en la población.

En cambio, los autores aclaran que no hay evidencia de que usar espirales o la fumigación masiva tenga algún beneficio. "Los agentes de control químico no están asociados con una reducción sostenible de las poblaciones de mosquitos y hasta pueden crear una falsa sensación de seguridad, ya que dejan en un segundo plano intervenciones probadamente efectivas (como las educativas) para eliminar criaderos de mosquitos", explicó uno de los coautores, Agustín Ciapponi, director del Centro Cochrane Argentina-IECS y coordinador del diálogo sobre políticas.

El resto de las herramientas evaluadas son el control biológico del mosquito a través de seres vivos, como peces o insectos; la inspección de los hogares; la fumigación masiva de ambientes; los espirales; la capacitación de equipos de salud; la coordinación intersectorial, y la influencia externa en las decisiones de políticas sanitarias.

Ariel Bardach, coodinador del Centro de Investigaciones en Epidemiología y Salud Pública de esa institución, aclaró: "Hay evidencia científica sólida sobre la efectividad de unas pocas intervenciones. Esto no significa que otras no puedan ser efectivas, sino que no hay evidencia que las respalde. Como las seis intervenciones mencionadas muchas veces se llevan a cabo simultáneamente, no se puede aislar la efectividad de cada una para saber cuál es la mejor. Lo que sí se puede afirmar es que las seis, implementadas en simultáneo resultan efectivas para eliminar el mosquito A. aegypti".

La revisión se publicará en Tropical Medicine and International Health, además de un protocolo en la revista de la OPS.

Herramientas claves

Cortinas y tules con insecticidas

Probablemente reduzcan los índices de Breteau (número de recipientes positivos por cada 100 viviendas inspeccionadas) y de pupas por persona. Pueden reducir el índice de hogares.

Manejo de reservorios

Puede bajar la incidencia de dengue. Probablemente reduzca los índices de Breteau y de pupas por persona. El efecto sobre la densidad del vector es incierto.

Uso de insecticidas domiciliarios

Posiblemente mejoren el índice de hogares, aunque el intervalo de confianza incluye tanto una reducción como el aumento. El efecto sobre los otros índices es incierto.

Ovitrampas y Larvitrampas

Pueden reducir la incidencia del dengue en la población humana. El efecto sobre la densidad de mosquitos es incierto.

Educación y participación comunitaria

La educación para la salud probablemente reduzca tres índices: el de Breteau, el de hogares (porcentaje de viviendas infectadas con larvas o pupas) y el de pupas por persona.

Vigilancia epidemiológica

Integrando un programa de control vectorial, la vigilancia puede reducir los índices de Breteau y de hogares, la incidencia y la letalidad por dengue.

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