Skinheads, el auge de la intolerancia
Hay 200 "cabezas rapadas" en Buenos Aires; tienen conexiones con el Partido Nuevo Triunfo, de Alejandro Biondini
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No los une el amor, sino el espanto. Los skinheads (cabezas rapadas) en la Argentina ya cumplieron unos 15 años de existencia y siembran la intolerancia por medio de la difusión de ideas que transitan por un pseudoneonazismo y ya lograron reunir unos 200 adeptos sólo en Buenos Aires. Aunque también hay grupos en el interior, como en el Neuquén y en Rosario.
La Policía Federal está tras sus pasos desde hace unos 10 años. Los vigila, conoce sus actividades, que se vuelcan en informes de inteligencia.
A uno de ellos tuvo acceso La Nación , destaca que la vigilancia sobre estos grupos recrudeció a partir del asesinato de Marcelo Scalera, un joven skinhead que murió luego de un enfrentamiento con "punks" tras un recital que se desarrolló en el parque Rivadavia el 28 de abril del año último.
La muerte de Scalera, de acuerdo con dicha información secreta, hizo poner bajo la lupa a dos personajes que, para la policía, serían quienes dan el soporte ideológico y la contención a esos grupos: Alejandro Biondini, líder del Partido Nuevo Triunfo, de clara tendencia fascista y antisemita, y Alejandro Franze, el dueño de un puesto de venta de libros en el parque Rivadavia, donde se comercializa literatura, prendas y amuletos nazis. Ambos están asesorados por el mismo abogado: Daniel Schumacher.
"La actividad de los skinheads es netamente propagandística, no portan armas, no revisten un grave peligro. En realidad son unos lúmpenes disfrazados, que no tienen formación, no son cuadros políticos", describió uno de los investigadores que los vigila.
Uno de los más fluidos canales de difusión de las ideas skinheads es Internet. Allí, mediante la página del Partido Nuevo Triunfo de Biondini (conocido en la red por su alias de Kalki), se puede acceder a "Orgullo Skinhead", una página creada en Uruguay que contiene una breve historia del movimiento en el mundo y los fundamentos del skinhead nacional socialista.
Allí entre otros valores se destacan la lealtad "como la que se le jura al Führer en el Heil Hitler!" y el honor, "en oposición al judío a quien se le puede escupir y vuelve a entrar por la puerta trasera si tan sólo tiene la esperanza de un negocio". El racismo y antisemitismo, son el motor de todos sus actos.
Neonazis en la Argentina
Los primeros skinheads de América del Sur surgieron a mediados de los años 80. La mayor cantidad, unos 1000, están en San Pablo, Brasil, pero hay grupos en otros países.
La página Plunder & Pillage señala que los primeros skinheads argentinos surgieron alrededor de 1984, casi simultáneamente con el nacimiento de la legendaria banda musical Comando Suicida, formada por Sergito y Gallego, dos de los primeros cabezas rapadas argentinos.
Hacia 1987, muchos skinheads comenzaron a gravitar en torno del Movimiento Nacional Socialista, y apareció Doble Fuerssa, otra banda musical que le dio al grupo la "Marcha de los Cabezas Rapadas" .
En 1991, el movimiento creció rápidamente en el Gran Buenos Aires, con más de 150 miembros, muchos de ellos militantes del Movimiento Nacional Socialista y otros enrolados en el Partido Nuevo Triunfo, de Biondini.
A partir de 1992, los viejos skinheads se retiraron lentamente y dejaron lugar a una nueva generación, tan violenta como la anterior, cargada de furia e intolerancia, regada por abundante cerveza y disfrazada con borceguíes y ropas oscuras.
Las batallas callejeras de los skinheads contra los rastas, los mestizos, los punks y los homosexuales los llevaron a los diarios y fue el motivo para que Comando Suicida lanzara su primer disco, "Argentina, despierta" en 1994, antes de disolverse. Coincidentemente nació el Movimiento Nuevo Orden.
Un año más tarde surgieron nuevas bandas como Krisis Nerviosa o Espías Secretos, con integrantes skinheads.
Actualmente hay grandes grupos skinheads en la zona norte del conurbano, liderados por "El Teniente" y en la zona oeste, donde se agrupan militantes del Partido Nuevo Orden Social Político, relacionado con Franze y Schumacher.
Todos con la misma intolerancia y antisemitismo, fieles a las más deleznables ideas del nazismo.
Propaganda neonazi en Uruguay
MONTEVIDEO.- La aparición de propaganda neonazi en el centro de esta capital preocupó a miembros de la comunidad judía que, alarmados, sostuvieron que habían detectado la presencia de grupos filonazis que tendrían conexiones con otros países, entre ellos la Argentina.
En los carteles, que fueron pegados sobre afiches de la comunidad judía, sobresalían las leyendas antisemitas, cruces esvásticas y fotos de Adolfo Hitler.
Sin embargo, en Uruguay, los skinheads -cabezas rapadas- no son numerosos. No están organizados y se interesan por la música más que por la política.
Tienen entre los 15 y 20 años y sus manifestaciones de violencia se limitaron, hasta el momento, a esporádicos desórdenes provocados en recitales rockeros.
El punto de reunión es el Parque Rodó, cerca del centro de la ciudad, donde deambulan en pequeños grupos, fuman y beben cerveza. La policía los vigila aunque no causaron graves incidentes.
Dirigentes de la comunidad judía y autoridades policiales coincidieron en decir que no había pruebas que implicara a los skinheads en atentados antijudíos.
Por el contrario, la pegatina callejera, la profanación de tumbas del cementerio judío, los atentados en el monumento al Holocausto y a un comercio especializado en productos judíos fueron atribuidos a pequeños grupos de neonazis, de los que se conocen dos, Oriental y Albatros, cuyos miembros no son cabezas rapadas.
Asimismo, con respecto a la posibilidad de que el actual fenómeno argentino se refleje en el Uruguay, dirigentes de la colectividad israelita reconocieron que debían tenerla en cuenta.






