
Sofía y Tomás, los nombres más elegidos
Buenos Aires tiene personas que se llaman Yumi, Maru, Man o Viggo. Sí, no son apodos de amigos. Así fueron bautizados durante este año por sus padres ante el Registro Civil porteño. Ocurre que el organismo ha adoptado un criterio más flexible en cuanto a la aceptación de nombres que no figuren en la nómina de aprobados, que reúne más de 9000.
Basta con certificar que se trata de una palabra que en castellano o en otro idioma tiene algún significado, aunque no exista como nombre, “o que es la versión corta de un nombre ya conocido”, explicó a LA NACION la jefa del Registro Civil porteño, Ivana Centanaro, que desde hace un año firma la aprobación de unos 20 nuevos nombres cada mes.
En lo que va del año, el ranking de los nombres más elegidos por los padres está encabezado por Sofía, para ellas, y por Tomás, para los varones. Hace tres años, el top ten era liderado por Camila y Matías.
En 2004, a Sofía le siguen las Camila, Martina, Valentina, Agustina, Julieta, Lucía, Micaela, Victoria y Rocío.
En tanto, después de los Tomás vienen Santiago, Agustín, Lucas, Matías, Nicolás, Franco, Joaquín, Facundo y Lautaro.
¿Por qué? La respuesta no es sencilla, pero según dicen los que manejan las estadísticas del Registro Civil, la elección de los nombres también parece estar sujeta a los vaivenes de la moda.
O por lo menos los nombres más elegidos suelen guardar una relación con personajes de moda y que gozaron de una cierta admiración o aprobación popular.
Y, en eso, la televisión y sobre todo las novelas suelen actuar como la mayor usina de nombres. "Aunque no figura en el ranking de los diez primeros, los nombres árabes se pusieron muy de moda a partir de la novela «El clon»", asegura Centanaro.
De hecho, en la lista de nuevos nombres aprobados aparecieron algunos nombres de la tira que Canal 13 tuvo en pantalla hasta el año último: como ser Nasira o Nacira (las dos son válidas). Jade y Lucas, los nombres de los protagonistas, ya figuraban en la nómina de nombres aprobados oficialmente.
Algo similar ocurrió con los fanáticos de "El señor de los anillos". Una pareja quiso llamar a su vástago como el actor norteamericano que encaró a Aragorn en la película, Viggo Mortensen. Y así consiguieron que el Registro Civil incorporara el nombre a la nómina oficial.
"El nombre es el regalo más importante que le hace un padre a su hijo. Y tiene que ser una elección no un descarte, por eso hemos adoptado un criterio más flexible a la hora de autorizar un nuevo nombre. Sólo hay dos consignas: que no sea peyorativo y que tenga algún significado en alguna lengua ", dijo la funcionaria.
Llamarse Arroba
Hace dos meses, un padre chino inició una demanda contra el registro civil de la ciudad de Zhengzhou, en la provincia central de Henan, porque no le permitió bautizar a su hijo con el nombre de Arroba Wang, según informó el diario Beijing Morning Post. "Si el señor Wang viviera en Buenos Aires podría haberlo llamado Arroba sin ningún problema", sostiene Centanaro.
La justificación la encuentra en los motivos que alegaba el hombre para querer que su hijo se llamara como la letra en la que la mayoría de la humanidad no había reparado hasta el advenimiento del correo electrónico. El señor Wang sostenía que no sólo lo movía su pasión por Internet, sino también porque en chino la palabra arroba suena igual que la voz "Lo amo". "Esa hubiera resultado una explicación aceptable para este Registro Civil -explica Centanaro-. Pero debería haberse escrito en letras y no en símbolos." Porque la ley local sólo permite el uso de letras, sin símbolos o números. De todas maneras, seguramente el chico tendría más de un problema a la hora de abrir una cuenta de e-mail.
Una de las mayores novedades con el cambio de política sobre la aceptación de nuevos nombres es el hecho de que los padres pueden ponerles a sus hijos en el documento el apodo por el que les gustaría que fueran llamados. Por ejemplo, este año se presentó el caso de una pareja que quería bautizar a su hija Maru. No Mariela, María o María Eugenia. Sino Maru, a secas.
Y, finalmente, consiguió que el Registro Civil lo validara. "Los apodos significan lo mismo que los nombres, por lo cual, deben ser aceptados como tales", dice la funcionaria.
Lucifer, no
- En el archivo del Registro Civil está documentado que a principios del siglo último hubo padres que quisieron llamar a sus hijos Lucifer, Serpiente, Ideal, Oprimido, Patriota. No los autorizaron. Sólo estaban permitidos los nombres de los santos del calendario y los apellidos de "prohombres de la historia antigua y épocas posteriores, de gran figuración; como también los de algunos guerreros de la independencia argentina", según el reglamento interno.






