
Sorprenden con droga a una familia argentina en Barajas
Un viejo amigo les despachó las valijas en Ezeiza e introdujo el cargamento
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MADRID.- Son argentinos, viven en Buenos Aires e integran una familia con abuelos y nietos. Soñaban con pasar 15 días de vacaciones juntos, en España. Casi lo consiguen. Pero algo salió mal y terminaron encerrados en un calabozo del aeropuerto de Barajas.
Los agentes de la policía nacional que los detuvieron afirmaron que la expresión de asombro en sus rostros cuando les abrieron las valijas y encontraron cocaína camuflada parecía genuina. Sobre todo en los dos abuelos.
"Pero..., ¿qué es eso?", dijeron que se preguntaban entre sí mientras les sacaban polvito blanco a las suelas de unos finísimos zapatos que, según dijeron, no eran suyos. Casi se caen de espaldas cuando se enteraron de que "eso" eran 17 kilos de cocaína, que en el mercado español equivalía más o menos a un millón de dólares y que se paga en España con nueve años de cárcel.
"Nosotros no pusimos "eso" en nuestras valijas", dijo el jefe del grupo, de 76 años. Lo mismo repitieron su mujer, de 73 años; su hija, de 40, y su nieta, de 14, la única que no fue interrogada. También estaban su yerno, de 45, y otros dos amigos, de 45 y 73 años, respectivamente. Tres generaciones metidas en un lío descomunal que ayer los llevó a pasar una segunda noche entre rejas.
A medida que pasan las horas, la policía nacional se persuade cada vez más de que posiblemente sean inocentes. Víctimas de un espectacular engaño montado por un "cerebro" de 46 años que se valió de una amistad de más de veinte años para usar a la familia como "correo".
"Yo ya no me sorprendo de nada de lo que veo aquí", dijo a La Nación el inspector a cargo del operativo. Casualmente, es el mismo que actuó meses atrás en la detención de cuatro jóvenes argentinos que ingresaron kilos de pastillas de droga adheridos al cuerpo.
"Aquello fue distinto. Los chicos casi no podían ni caminar con la cantidad de kilos que llevaban pegados. No podían decir que ignoraban que tenían el cuerpo envuelto con cinta adhesiva para sujetar la droga. Esta gente, en cambio, me parece que dice la verdad: que un amigo desleal les "coló" la droga en las valijas antes de salir de Buenos Aires", expresó el policía.
Habló con pedido de reserva de nombre. Y lo mismo hizo con los apellidos de los implicados. "Es por ellos, ¿sabe? La verdad es que la chiquita de 14 años me parte el alma...", dijo. De acuerdo con los testimonios, la familia planificó el viaje y un amigo del jefe de grupo, de nombre Héctor, se ofreció a ayudarlos.
El supuesto amigo servicial les compró los pasajes -que ellos abonaron- y, cuando llegó el día, los pasó a buscar por su casa con una camioneta. Cargó el equipaje y, una vez que las 12 valijas estuvieron arriba, se fue a "hacer unos trámites". Luego de más de una hora, regresó por los viajeros. Los ayudó a despachar los bultos en Aerolíneas Argentinas y partió.
"Pero..., ¿les pusiste candado a las valijas?", dicen que preguntó el jefe de familia, al notar que todos los bultos tenían uno. "Sí. Por suerte tenía en la camioneta... ¡Cómo se te ocurre viajar con el equipaje sin asegurar!", respondió el supuesto amigo.
No en vano llevaban dos décadas siendo amigos y jugando a las cartas los fines de semana en un club de barrio. La policía está convencida ahora de que, en ese lapso, el supuesto ideólogo de la maniobra incorporó la droga en el equipaje. Su idea era que la familia la cargara hasta Jerez de la Frontera, destino final. "Allí, el amigo servicial aparecería por sorpresa y haría el mismo procedimiento que en Ezeiza: se perdería por un rato con las valijas y rescataría la cocaína", dijo el inspector.
Pero los siete viajeros fueron apresados en Barajas cuando intentaban rescatar su equipaje en la cinta del vuelo de Aerolíneas que llegó a Barajas anteayer a las 14 (hora de España). ¿Qué fue lo que hizo sospechar a la policía? "Era demasiado equipaje. Lo demás fue corazonada", dijo el inspector.
Héctor, el supuesto responsable, fue detenido en el vuelo 150 a Jerez de la Frontera, donde esperaba rescatar el millonario botín. Sólo cuando, desde su asiento de primera, vio subir a los agentes de la policía sospechó que su plan había salido mal.
Cuatro jóvenes y un cargamento de éxtasis
El 16 de febrero último cuatro jóvenes marplatenses de entre 20 y 25 años fueron detenidos en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, con 120.000 pastillas de éxtasis en su poder.
Según informó la policía madrileña, los sospechosos intentaban abordar un vuelo a la ciudad norteamericana de Filadelfia.
"Creemos que éste es el mayor contrabando secuestrado en un aeropuerto español", afirmó el director general de la policía local, Juan Cotino, en aquel momento.
Cada pastilla, según precisó el jefe policial, tiene un valor en el mercado de 20 dólares, con lo que el cargamento estaba valuado en 2.400.000 dólares.
Los jóvenes detenidos, entre los que había dos mujeres, tenían escondida la droga en ocho bultos y en bolsas adheridas al cuerpo, y despertaron las sospechas policiales por caminar con serias dificultades.
De acuerdo con el jefe policial, se había solicitado a Interpol que la policía argentina investigara si los cuatro argentinos que llevaban la droga fueron reclutados en Buenos Aires.
Los detectives españoles sospechan que en la Argentina funcionaría una rama de la organización dedicada al narcotráfico que se ocupó de reclutar a los jóvenes para que actuaran como correos o mulas llevando la droga desde Europa hasta los Estados Unidos.
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