
Temen en la Costanera Sur que se desate la guerra del choripán
Denuncian que hubo amenazas e intimidaciones; promesas del gobierno porteño
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La avenida Tristán Achával Rodríguez, en la Costanera Sur, es escenario de algunas escaramuzas de lo que podría llamarse "la guerra del choripán". La zona concentra la mayor cantidad de lugares que comercializan en la vía pública el famoso bocado, con alrededor de una docena de puestos, cuatro legalizados y el resto no.
Antonio Sulzyk, parapetado detrás de su parrillón El Rey, dispara munición gruesa contra una precaria instalación, situada a unos 15 metros. El viento une el humo del "chori" de ambos locales. Pero Sulzyk marca las diferencias: "No sólo no está autorizado sino que, además, en dos oportunidades recibí amenazas típicas de un mafioso. Y encima vende bebidas alcohólicas a menores, lo que está prohibido, por lo que el 10 de este mes fui a hacer la denuncia en la comisaría 22a. y no me la tomaron diciendo que era tema del gobierno de la ciudad".
Así que el mismo día formalizó una presentación ante la Subsecretaría de Control Comunal, quejándose por la presencia de puestos demasiado cercanos que carecen "de libreta sanitaria y exhiben condiciones de higiene deficiente y conducta mafiosa de los dueños".
Junto al puesto denunciado -sólo atendido por un muchacho, que dice que su patrón "no viene seguido"- se estaciona un auto con cruz de médico. Es el doctor Alejandro Alvarez, según se identifica ante la pregunta. Al hacerle notar que a pocos metros hay un puesto que cuenta con habilitación, contesta: "Sí, ya sé, pero es que en este lugar como desde hace tres años. Me gustan estos choripanes. No sé si será porque tengo un estómago a toda prueba, pero nunca me pasó nada", agrega, riendo.
La situación, de algún modo inversa, se presenta en el lugar habilitado con tres adolescentes que engullen sendos choripanes. Cuando se les pregunta si comen allí porque se trata de un local habilitado, comentan que ignoraban esa condición, pero agregan: "La pegamos de casualidad. Es más confiable".
El 4 de octubre último, LA NACION contó el caso de Roque García, que fue el primer choripanero "oficializado", al haber cumplido con todos los requisitos, entre ellos, poseer libreta sanitaria, presentar el plano del modelo del "carro" y hacer un curso de manipulación de alimentos. Con todo en regla, García pudo inaugurar su local La Frontera, en la Costanera Norte.
La Dirección de Higiene y Seguridad Alimentaria es la autoridad de aplicación de la ley 1166, sancionada para regularizar una actividad que, afirma su titular, Marta López Barrios, estuvo "signada en el tiempo por una situación de ilegalidad. Comenzamos con la inscripción de 2500 postulantes y culminaremos una primera etapa de otorgamientos de permisos a fines de diciembre próximo. Ese es el plazo para los puestos que aún no estén autorizados. Y, en ese caso, se procederá a levantarlos".
A Sulzyk no lo calma la explicación de la funcionaria. "Yo cumplí con lo que me exigieron, pero hay gente que sigue trabajando igual. O sea, con mucha ventaja. Pregunto para qué invertí casi 9000 pesos en el carro, para qué hice el curso y para qué pago el canon de 250 pesos mensuales que fijaron. Además, se estableció que el cupo en Costanera Sur será de 20 carritos, separados por 100 metros. No se cumple ni la mitad de esa distancia, como puede ver, y si dan los permisos pendientes, acá habrá una invasión de carros."
Los compañeros de Sulzyk, recientemente instalados como "legales", son José Acosta, Oscar Rojas y Ramona Silvero (carros Don José, Lola Mora y Wanda, respectivamente), y todos comparten el diagnósticos general que presenta en cuanto a disputas territoriales y amenazas.
El orden en el desorden
Rojas dice que "se quiso ordenar en medio del desorden. El gobierno tenía que haber exigido que se tuviesen cumplidas las condiciones y suspender el trabajo del resto. Supongo que les dan un tiempo por la exigencia del carro, todo un problema dado su costo (según el modelo, va de $ 8300 a 19.000). La «guerra» se debe a que este sector es así. Los antiguos creen que son dueños de la costanera. Pero me parece que en algún momento nadie va a ser ilegal".
Conflictos que suelen acompañar a las transiciones. El pionero García está a salvo. Su tráiler La Frontera casi no tiene competencia en la Costanera Norte. Cuenta que los fines de semana sus ventas aumentaron más de un 50%. Y que los lunes aparece una combi con "yanquis, que vienen atraídos por la fama del «chori». Preguntan: ¿Qué es estou?. Hay que verles la cara cuando se les explica que sólo es un pan con un chorizo adentro".
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