The Cure sacudió River y saldó con su público una deuda de 26 años

Robert Smith, de 53 años, ofició de mago ante miles de fanáticos de todas las edades
Robert Smith, de 53 años, ofició de mago ante miles de fanáticos de todas las edades Crédito: Maxie Amena
El grupo inglés tocó más de tres horas frente a más de 40.000 personas que no pararon de bailar; la banda llegó al país luego de sus accidentados shows de 1987 en Ferro
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13 de abril de 2013  

Veintiséis años de espera acaban de estallar en el corazón de miles de criaturas que anhelaban vivir este momento como pocas cosas. The Cure sube al escenario del estadio de River Plate, ante más de 40.000 personas, con la intensidad de alguien que tiene que saldar una deuda con su público tras los accidentados recitales de esta banda inglesa en 1987.

Los primeros acordes de la guitarra de Robert Smith y las ondas del bajo inconfundible de Simon Gallup llegan por el piso del campo hasta los pies de un público que no puede dejar de moverse. Se percibe a simple vista que afuera y adentro de estos cuerpos están ocurriendo muchas cosas. "No puedo creer estar acá; pensé que iba a morirme sin poder verlos", dice Marina, una chica de 30 años. El sonido grave y brillante a la vez es sorprendente. La singularidad de la paleta de colores de The Cure, íconos del movimiento dark -que después fue gótico- no se queda sólo en la caricatura oscura: hay rock, pop y profundidad. La banda suena como sus fanáticos imaginaban. Ni más ni menos. Smith, de 53 años, está más grande -en todo sentido-, pero mantiene la fibra en su voz. "Esto es increíble; volver a verlos o mejor dicho verlos por primera vez después de aquel recital en Ferro... se me caen las lágrimas", intenta expresar Martín, un hombre de cuarenta y pico, que vivió una de aquellas caóticas jornadas en el 87, cuando The Cure era la primera banda en su mejor momento que llegaba a la Argentina con el regreso de la democracia. Esos raros peinados nuevos, como decía Charly García por aquellos años, siguen en pie. Miles de chicos y no tanto lookeados como en los ochenta llegaron temprano a las inmediaciones de River. Poco a poco esta tribu dark configuró un paisaje distinto al de otros recitales: pocos movimientos culturales y musicales mantienen con el paso de los años sus características iniciáticas. Y son iguales tanto en la Argentina como en Japón. Pelos parados, ropa negra, pantalones ajustados y delineadores de ojos...

La noche fresca y clara otorgó el marco ideal. Dentro del estadio. The Cure comienza a desperezar las terminales nerviosas de sus fans con "Pictures of you" de su disco Desintegration, el álbum con el que cerraron la década del 80. Antes de los británicos, las bandas soportes Utopians y Di Giovannis intentaron calentar el ambiente. Pero fue difícil. Todos querían ser "curados" por Smith y sus secuaces.

The Cure desplegó una catarata de hits infalible -"In between days", "Just like heaven", "Friday I'm in Love", entre otros- pero también hubo espacio para sus canciones más punks e introvertidas: "Bananafishbones", "A Forest", "Shake Dog Shake", "Charlotte Sometimes"y "10:15 Saturday Night"... Y por supuesto, sus clásicos "Killing an Arab" y "Boys don't Cry". Más de tres horas de recital y una sola expresión compartida entre miles: "Ahhhhh...".

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