
Tintorerías: disputa por ver quién daña menos a la hora de limpiar
Aún no tiene respuesta oficial una denuncia sobre el supuesto uso de tóxicos
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Las tintorerías autodenominadas ecológicas están en el blanco. Según denunció la Asociación Ecológica Argentino Japonesa (AEAJ), estos comercios utilizan para el lavado de las prendas un solvente sintético altamente tóxico, el percloroetileno.
Pero, en plena expansión, los nuevos comercios desacreditaron las denuncias y las atribuyeron a una guerra comercial. "Trabajamos con lo mejor", dijeron.
Las lavanderías ecológicas llegaron al país hace más de tres años con un sistema rápido de lavado en seco que revolucionó el mercado de la limpieza de ropas y se proyectó como un excelente negocio.
Pero el informe en cuestión asegura que no son tan ecológicas como pretenden porque la exposición al percloroetileno puede afectar la salud de trabajadores, clientes y vecinos.
Las tintorerías tradicionales, de origen japonés, usan un solvente derivado del petróleo. Si bien este producto es nocivo, según la AEAJ, hasta ahora no se han detectado efectos negativos en su uso.
En la ley nacional de residuos peligrosos- la número 24.051- el percloroetileno es considerado ecotóxico, por lo que requiere un máximo grado de seguridad en su manipulación y tratamiento.
Experimentos realizados en los Estados Unidos y en Europa arrojaron que la exposición a esa sustancia, en el corto plazo, hace que se acumule en los tejidos grasos. También provoca dolores de cabeza, vómitos e irritación en los ojos. En largos períodos, causa daños en el hígado y en los riñones.
Las ecológicas se defienden
Las tintorerías ecológicas están en pleno auge. Se estima que hay unas 600 distribuidas en la Capital y en la provincia de Buenos Aires.
Cuentan con ventajas que atraen a los consumidores: la entrega en el día de las prendas y el costo promedio de 4 pesos. En las tradicionales, el precio ronda los 9 pesos y no son tan rápidas.
"La verdad es que estas tintorerías ecológicas son una maravilla: en un sólo día lavaron toda la ropa que traje y además me la llevaron a mi casa", dijo Raquel Miranda, del barrio de Belgrano.
Negocios de similares características están ampliamente difundidos en distintas ciudades de los Estados Unidos, entre ellas, Nueva York.
La empresa 5 a Sec es una de las primeras que llegó al país desde Francia para instalar tintorerías ecológicas. Posee más de 1000 locales en todo el mundo y 85 en la Argentina.
Estela Schilling, directora de capacitación de 5 a Sec , desacreditó las acusaciones, avaladas en un estudio de la organización Greenpeace, contra las tintorerías ecológicas.
"Las máquinas que se utilizan son importadas desde Italia bajo las normas internacionales de seguridad", explicó.
Según Schilling, las lavadoras están herméticamente cerradas. Por lo tanto, los trabajadores nunca tienen contacto con el percloroetileno. El reciclado y la destilación del solvente se realiza automáticamente, y los restos se depositan en recipientes especiales para ser retirados por empresas encargadas de la incineración.
Otro punto que la AEAJ considera perjudicial para el usuario es el residuo que permanece en las ropas luego del lavado. "La agencia ambiental norteamericana examinó algunas prendas guardadas en un placard y encontró una concentración de 2900 ppb (partes por billón) de percloroetileno, cuando lo máximo permitido es de 50 ppb", afirmó el titular de la entidad, Humberto Shinsato.
Pero Schilling dijo que eso es imposible, ya que las máquinas tienen un sistema especial de secado. Héctor Acevedo, dueño de las tintorerías ecológicas Clean Point , también desmintió a Shinsato: "En nuestros locales, el lavado en seco lo completamos con un enjuage de agua y jabón", manifestó.
Silvia Oliviero, licenciada en química del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), aseguró a La Nación que "el percloroetileno permanece en el medio ambiente por mucho tiempo y con su descomposición afecta la capa de ozono. En muchos países del primer mundo, su uso está prohibido".
Reclamos
En mayo último, la Legislatura porteña aprobó una resolución solicitando al Poder Ejecutivo un relevamiento e inspección de las tintorerías para determinar si los productos químicos utilizados para la limpieza de las prendas ponen en riesgo la salud de los vecinos.
En la actualidad, estos comercios están calificados en los registros comunales como empresas de servicios, por lo que quedan fuera de los controles de toda actividad industrial que utilice sustancias tóxicas.
Según se indicó, la supervisión de estos negocios queda a cargo de la Dirección General de Policía Municipal y de la Dirección de Política Ambiental. Pero también se señaló que, sin un marco regulatorio preciso, la tarea se hace ciertamente complicada.
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