
Trasladarían los restos de San Martín
Entidades culturales de Corrientes y Misiones planean convertir a la ciudad natal del prócer en un centro histórico.
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Una agitada controversia generó la decisión de trasladar los restos de los padres de San Martín, Juan de San Martín y Gregoria Matorras, desde el silencio de la Recoleta hacia Yapeyú. Numerosos historiadores e instituciones patrióticas mostraron su descontento porque el hecho esconde una ambición aún mayor: llevar a su ciudad natal al propio Libertador.
Los restos del prócer se encuentran hoy en la Catedral Metropolitana, en la ciudad en la que él quiso reposar. Quienes objetan el traslado recuerdan que, en su testamento, San Martín había expresado el deseo de que su corazón descansara en Buenos Aires.
Pero 147 años después de su muerte, el gobernador de Corrientes, Néstor Braillard Poccard, tiene otros planes. Aspira a convertir a la ciudad de Yapeyú en un gran santuario sanmartiniano, que ocuparía todo el territorio que abarcaban las antiguas misiones jesuíticas. La idea es que visitantes de todo el mundo concurran allí para rendir homenaje al Padre de la Patria, lo que convertiría a la zona en un polo turístico y cultural. La iniciativa ya tiene nombre: Proyecto Yapeyú.
La intención de llevar al Libertador a su ciudad natal fue confirmada a La Nación por el presidente de la Asociación Sanmartiniana de Gobernador Virasoro, Adolfo Navajas Artaza, que además de dueño de "Las Marías" y ex ministro de Acción Social es uno de los impulsores del proyecto. "Es todavía una mala palabra para muchos, pero ése es el objetivo final", dijo acerca del traslado del Libertador.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Guerreros y Próceres de la Independencia, José Matías Zapiola, se mostró sorprendido por la medida, a la que calificó de "arbitraria". "José de San Martín está bien donde está y no veo cuál es el sentido de trasladar los restos de sus padres", agregó.
El primer paso
La etapa inicial del proyecto se concretó anteayer, al cumplirse lo que disponía el decreto 1381/97 del presidente Carlos Menem, que ordenaba llevar los restos del matrimonio San Martín a la ciudad correntina.
Así, el cofre que contiene dos urnas de acero que permanecieron durante 50 años en el mausoleo de la Recoleta fue llevado al Regimiento de Granaderos a Caballo.Allí será custodiado hasta su envío a Corrientes, el 25 del actual, día en que se cumplirán 220 años del nacimiento del Libertador.
La sorprendente travesía fue ideada por las Asociaciones Culturales Sanmartinianas de las ciudades de Posadas, en Misiones, y Gobernador Virasoro y Yapeyú, en Corrientes, y fue aplaudida por sus respectivas autoridades municipales y provinciales, que formaron una comisión presidida por el gobernador Braillard Poccard.
El primer paso del proyecto, que consistió en llevar las urnas al regimiento, se formalizó con llamativa reserva. Julia Elena Labayru, lectora de La Nación y ama de casa, visitaba la Recoleta y, al advertir preparativos inusuales en el cementerio, tomó conocimiento de que iban a ser trasladadas las urnas ubicadas en un monumento fúnebre del Instituto Nacional Sanmartiniano y se comunicó con este diario. Así llegó a los medios la primera repercusión pública del traslado.
Además de Navajas Artaza, firman el acta que certifica el envío de las urnas de los padres de San Martín a su asiento transitorio el presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, Diego Alejandro Soria; el jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, coronel Daniel Reimundes; el mayor Enrique Gentiluomo y Santiago Tavella Madariaga, miembros de la Comisión Biprovincial Proyecto Yapeyú.
La Nación intentó comunicarse con el general Soria para conocer la posición oficial del Instituto Sanmartiniano, pero no fue posible encontrarlo.
Pese al traslado, los padres de José de San Martín no tienen paradero definitivo. El decreto presidencial establece que sus restos sean depositados en un mausoleo. Ese lugar, sin embargo, todavía no existe: el 25 de febrero o el 17 de agosto el gobernador de Corrientes tiene previsto iniciar su construcción.
Mientras tanto, una vez que lleguen a Yapeyú, las cenizas serán depositadas en forma provisional en un templete ubicado en la casa natal del prócer.
La Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos considera "absolutamente inconveniente" que el destino final de las cenizas se construya dentro de ese monumento histórico nacional.
La directora del organismo, Magdalena Faillace, sugirió en octubre del año último a la secretaria de Cultura de la Nación que antes de aceptar la propuesta se consultara a la Academia Nacional de la Historia. Así se hizo, y la respuesta fue contundente: la academia consideró "prudente no innovar en la situación actual".
Una concesión política
Como el resultado de una concesión política es vista entre los historiadores la decisión de trasladar a Yapeyú los restos de los padres de San Martín.
La repentina decisión se concretó a pesar de la oposición de algunas voces que revelaron la escondida intención de llevar los restos del Libertador a su ciudad natal.
El objetivo final, admitido por los impulsores de la comisión promotora del traslado, sería montar una atracción turística y cultural, que tendría base en Yapeyú para extenderse al territorio misionero, a través del corredor de las antiguas reducciones jesuíticas, hasta las Cataratas del Iguazú.
Lapidario se mostró el director del Museo Histórico Nacional, Juan José Cresto, cuando llegó a su despacho una nota que confirmaba que el traslado de los restos de Juan de San Martín y Gregoria Matorras tenía una consistencia más firme que la ilusión de los impulsores del Proyecto Yapeyú.
Tanto el Museo Histórico Nacional como la Academia Nacional de la Historia y la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos pusieron reparos al traslado y a la intención de colocar los restos del matrimonio San Martín -que no habría vivido más de cinco años en Yapeyú- en el templete que protege la casa natal del Libertador.
"¡Con Sarmiento ganamos, pero con Alberdi perdimos! No queremos que pase lo mismo con San Martín", dijo el doctor Cresto, al extender su rechazo a la pretensión de que los próceres descansen en su tierra natal. "Si llevamos sus restos a Yapeyú, el Padre de la Patria se convertiría en un prócer más", señaló.
El traslado de los padres del Libertador despertó también dudas acerca de los restos depositados en las urnas.
Tanto los restos de Juan de San Martín como los de Gregoria Matorras llegaron al país en 1950, con motivo del Año del Libertador, pero con un derrotero distinto.
El padre falleció en Málaga, donde la familia estaba radicada, y allí tuvo lugar su entierro. Doña Gregoria, viuda, se fue a vivir con su hija María Elena a Orense, donde falleció.
Su cuerpo fue depositado en el cementerio local, que años después fue levantado, por lo que sus restos fueron derivados a una fosa común. Por eso, a la hora de buscar más reparos al traslado, algunos historiadores dudan de la autenticidad de los restos depositados en la urna que identifica a la madre del héroe de los Andes.
Claves cronológicas
- 1728: Juan de San Martín y Gómez, padre del prócer, nació el 3 de febrero en Cervatos de la Cueza, Palencia (España).
- 1738: Gregoria Matorras del Ser, madre de San Martín, vio la luz en Paredes de Nava, Palencia, el 12 de marzo.
- 1764: Juan llegó a Buenos Aires.
- 1767: Gregoria se embarcó hacia el Río de la Plata.
- 1770: el casamiento se celebró el 1º de octubre.
- 1774: Juan fue designado gobernador de Yapeyú.
- 1778: el 25 de febrero nació José Francisco, el quinto hijo del matrimonio, luego Libertador de América.





