
Tres jóvenes cordobeses crearon un sistema de PC para no videntes
La máquina escribe en braille, traduce el texto a grafía común y se escucha lo que se está redactando
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CORDOBA.- "M-e-l-l-a-m-o-j-u-a-n / Me llamo Juan." Desde los parlantes de la computadora se escucha una voz que resulta difícil no asociar con la del ET de Steven Spielberg. Es grave, con acento un tanto extranjero y que va deletreando o leyendo de corrido lo que desea el chico que opera un gabinete, sustituto de un teclado de PC.
Lo que se acaba de describir es parte de una demostración del TeCorD (Tecnología Cordobesa para Discapacitados visuales). No ha sido producida en un gran centro de la industria informática, sino por tres alumnos de una escuela secundaria de la ciudad de Villa María: Cristian Andrés Marín, de 17 años; Marcos Gaspar Morano, también de 17, y Marcos Héctor Ramírez, de 19.
Existen empresas en el mundo que han desarrollado avanzados softwares y hardwares para personas no videntes. La lista es vasta: por ejemplo, máquinas de lectura, scanners que transforman los textos en audio, lectores de pantalla, máquinas electrónicas de escritura en el sistema braille, transcriptores de escritura de teclado convencional a braille y al revés, y hasta computadoras portátiles parlantes. Por cierto, la moneda en que se cotizan es en dólares y ya se sabe cuánto significa eso en la Argentina de estos días.
En Villa María, la moneda es otra: es la que resulta del esfuerzo de tres muchachos que con presupuesto cero desarrollaron un teclado y un software para discapacitados visuales.
Una inserción difícil
Actualmente cursan el sexto año del Instituto de Educación Media N° 49 Domingo Faustino Sarmiento. Cuentan que la idea surgió en una clase de lengua en la que se hablaba sobre las necesidades de las personas con discapacidad y los problemas para lograr que se las inserte en el mercado laboral.
Fue entonces cuando la profesora les comentó sobre las dificultades que afrontan los chicos no videntes y les contó el caso de Alejandro Artacho, un alumno suyo de otro establecimiento, que para poder estudiar tiene que trasladarse siempre con su máquina braille y un grabador.
Con lo que saben de informática, los chicos trataron de desarrollar un programa y dispositivos con los cuales los no videntes pudieran acceder con facilidad a la computadora, sin necesidad de intermediarios, de personas que hicieran de nexo entre ellos y las máquinas.
"Más de una noche me quedé hasta las 3 de la madrugada", recuerda Cristian. En tanto, sus dos compañeros "acopiaban información". Durante varias semanas se compenetraron del funcionamiento de la máquina braille, tomaron clases intensivas para aprender a escribir con ella y entrevistaron a chicos no videntes de Villa María.
También encontraron ayuda en la Biblioteca Popular Mariano Moreno, que cuenta con una sección especial para no videntes y que es atendida por una chica ciega: Annabella Gil.
Marcos Ramírez apunta que al abordar la resolución del "hard", a cada problema le fueron dando su remedio. Como el del gabinete donde montar el teclado de seis pulsores en el cual el no vidente pudiera escribir en Braille. De repente, cuentan, se les "cruzó" un pequeño hub (sirve para conectar computadoras), que estaba entre los elementos dañados y desechados en un negocio de computación en el que trabajaba Cristian. En él, terminaron desarrollando el teclado.
Una prueba más de ingenio. Este también funcionó para armar un "intercambiador de teclados", que permite tener conectados al mismo tiempo uno que escribe en braille y otro de una PC común. Es una llave séxtuple inversora que, con sólo apretar un botón, hace el cambio a uno u otro sistema de escritura, informó Marcos Morano.
En suma, con el software y el teclado se escribe en braille, se traduce a grafía común en la pantalla -con lo cual funciona como un procesador de texto Word con sus distintas funciones- y se escucha lo que se va redactando: una condición indispensable para su uso por discapacitados visuales.
El resultado se parece al de otros avanzados programas y sistemas ya conocidos, de los que disponen, por caso, los no videntes que concurren al Instituto Hellen Keller, de Córdoba, que está dotado con algunos modernos equipamientos con los que se instruye a los chicos ciegos que asisten a sus aulas. Acceden así al manejo de modernas herramientas que los ayudan a insertarse en el mundo de las personas que gozan del sentido de la vista.
Los tres estudiantes de Villa María reconocen que tienen que pulir y agregar "más aplicaciones" a su trabajo. Creen que lo que realizaron, porque han podido comprobarlo, representa un avance muy importante para quienes no cuentan con los medios suficientes para comprar productos que se comercializan en dólares.
Ingeniería y política
Paralelamente, saben que tienen que seguir especializándose. Cristian y Marcos Morano, por caso, piensan estudiar ingeniería electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Villa María, mientras que Ramírez se inclina por las ciencias políticas.
"Hoy no estamos pensando, como otra gente, en irnos del país", coinciden. "Pero nos cuesta hablar del futuro viendo lo que sucede, se hace muy difícil prever qué puede pasar mañana", reflexiona Cristian.





