
Tres policías detenidos por crímenes
Se suman a otros nueve uniformados que fueron arrestados en agosto pasado; aguardan más capturas
1 minuto de lectura'
MAR DEL PLATA.- Tres integrantes de la policía bonaerense fueron detenidos ayer por la madrugada, pues se sospecha que están vinculados con la suerte corrida por tres prostitutas de esta ciudad de las que nada se sabe desde hace cuatro años.
Se trata de los oficiales principales Rubén Choren y Angel Daniel Alvarez, y del suboficial Juan Vulcano, a quienes se los acusa de "asociación ilícita, privación ilegal de la libertad calificada, extorsión y promoción de la prostitución", según informaron fuentes del caso.
Los arrestos fueron ordenados por el juez Pedro Federico Hooft, responsable de la investigación en la que se intenta dilucidar qué les pasó a Ana María Nores, Silvana Paola Caraballo y Verónica Andrea Chávez, desaparecidas entre 1997 y 1998 en el barrio La Perla-, hechos que solían adjudicársele a un asesino serial bautizado como "El loco de la ruta".
Así fue cómo se conoció a la seguidilla de homicidios de prostitutas ocurridos en esta ciudad balnearia, debido a que algunos de los cuerpos de las víctimas aparecían a la vera de caminos poco transitados. Otros cadáveres nunca aparecieron, por lo que el misterio se hizo cada vez mayor.
Nuevas capturas
Según confió a LA NACION un allegado al proceso, "el magistrado resolvió estas detenciones, pues cuenta con elementos que vinculan a los numerarios policiales con las víctimas y con la organización que explotaba a mujeres en locales situados en el barrio La Perla".
Además, la fuente anticipó que "antes de fin de año se producirán nuevas capturas de policías y civiles vinculados con el caso".
Los uniformados arrestados se suman a los nueve camaradas que por idénticos motivos están tras las rejas desde el 8 de agosto último, quienes se encuentran procesados y con prisión preventiva firme.
Además, se sigue buscando a un subcomisario, y a la madama y al rufián que regenteaban el prostíbulo situado en Salta al 1300, local en el que había una decena de mujeres extranjeras "sometidas a un régimen de semiesclavitud", tal como aseguró la fuente.
"Estas tres personas -subrayó- son buscadas en el país y el exterior y, según nuestros informes, ya estarían localizadas."
El último procesado en esta causa fue el fiscal federal de la ciudad, Marcelo García Berro, a quien se acusa de falso testimonio y encubrimiento, cargos por los que el procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, resolvió trasladarlo a Buenos Aires.
El funcionario fue citado a prestar declaración indagatoria, pero este trámite aún no tiene fecha para dicha convocatoria pues sus abogados, el ex ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra y el ex defensor de la diputada Norma Godoy y del piquetero Emilio Alí, César Sivo, recusaron al juez Hooft. Este incidente procesal aún está pendiente de resolución.
La sombra policial
Aunque apenas empezaron los crímenes de las prostitutas, en junio de 1996, se adjudicó tales hechos a un psicópata que luego la televisión bautizó como "El loco de la ruta", las investigaciones revelaron que detrás de esos homicidios y desapariciones había miembros de la policía provincial.
Es más, integrantes de la comisión especial de detectives que fue creada en marzo de 1998 para dilucidar aquellos macabros sucesos le contaron a Hooft que en cuanto pusieron en conocimiento de sus superiores tales presunciones, comenzaron a sufrir trabas para continuar con las pesquisas.
Tal fue el caso del comisario Carmelo Impari, que declaró bajo juramento que "no hubo interés en investigar las causas, quizá por los personajes involucrados".
El jefe policial aseguró que cuando recomendó "no quedarse únicamente con la hipótesis del loco de la ruta, comenzó a sentirse observado".
"Fui seguido por patrulleros del Comando cuando me desplazaba para recibir información", aseguró cuando declaró ante el juez.
Las revelaciones de Impari fueron respaldadas por la doctora Roxana Moya, que entonces se desempeñaba en Delitos Complejos y Narcocriminalidad.
"La mujer le dijo a Hooft que en aquellos trabajos se hacía referencia a la vinculación de una línea policial con esos crímenes", aseguró la fuente consultada.
"Moya -subrayó- señaló que a medidos de 1998, un comisario inspector con un importante cargo le pidió la carpeta con las investigaciones del loco de la ruta y nunca más se supo de ella".
Ese jefe, cuyo nombre no fue revelado, está a punto de ser citado por el magistrado.

