
Un cura ve indicios de satanismo
"Para saber si hubo un rito satánico habría que haber estado presente", comentó a La Nación el padre Carlos Mancuso, párroco de San José, de La Plata, que considera que debe haber prudencia al evaluar.
Mancuso es un sacerdote autorizado por la Iglesia Católica a practicar el rito del exorcismo con el fin de expulsar al Diablo. Señala que los creyentes deben ser cuidadosos: ni creer que hay un demonio debajo de cada mesa, lo que sería una actitud infantilista, ni negar la existencia del Maligno, en una postura racionalista.
La presencia del demonio está tan entrelazada con el texto bíblico, dice, que no podría sacársela sin mutilarlo. Pero se aprecia mejor en el Nuevo Testamento, que muestra a Cristo tentado por Satanás.
Recientemente, Juan Pablo II impuso un nuevo ritual para el exorcismo; lo que, evidentemente, significa reconocer la existencia del demonio.
El caso de Saavedra lo considera confuso, pero observa ciertos indicios de satanismo, como la crueldad con que se da muerte a un ser querido.
"Eso lo he visto en un muchacho de unos 20 años que había hecho un pacto con el demonio. El le daría salud, dinero, placer, hasta los 60 años y allí él se iría al infierno. Pero, no contento con ello, el demonio le pedía la muerte del padre. Yo oí a ese muchacho gruñir como un cerdo, no como una persona que imita a un cerdo."
Según Mancuso, hay varios modos de operar el demonio sobre el hombre: el más común y corriente es la tentación, para incitar al pecado.
Otro modo es la obsesión, que se da en la vida de algunos santos. Al cura de Ars, que cada día atendía en confesión a penitentes venidos de toda Francia, dijo, el diablo "por las noches no lo dejaba dormir".
Y finalmente, agregó, se da la posesión diabólica, por la cual penetra en la personalidad del sujeto y la controla desde adentro. Pero es esporádica: la persona real emerge a la superficie y muchas veces reniega de lo que hizo bajo la posesión.




