Luciano Fusaro aseguró que la medida gremial de la UTA no se extendió al grueso de las compañías, pero advirtió que persiste una reducción de frecuencias; “la causa de fondo” sigue sin resolverse, alertó
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Mientras en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) continúa la falta de colectivos y se mantienen las demoras en las frecuencias, el presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), Luciano Fusaro, señaló que el escenario actual responde a una combinación de factores económicos que todavía no fue desactivada del todo. Aunque remarcó que la amenaza de un paro general de la UTA finalmente no se concretó, explicó que muchas empresas todavía operan con un servicio reducido.
Según detalló, hasta ayer convivían dos conflictos en simultáneo: por un lado, la baja en la prestación habitual de varias líneas y, por otro, la posibilidad de una huelga impulsada por un comunicado sindical. Sin embargo, aclaró que esta última situación solo impactó de manera puntual en una empresa del norte del conurbano bonaerense, que no logró abonar la totalidad de los salarios.
“Solo hubo una empresa que no llegó a pagar la totalidad de los salarios y está parada. Una línea de zona norte, del Gran Buenos Aires. El resto de las empresas no están afectadas por medidas gremiales”, sostuvo Fusaro. Aun así, marcó que la reducción del servicio siguió en numerosos casos.
Menos paro, pero más frecuencias recortadas
El dirigente empresario indicó que algunas líneas comenzarían a mostrar una mejora durante la jornada, en especial las que integran su cámara. Esa recuperación parcial, explicó, fue posible luego de que el Estado abonara una parte de la deuda de subsidios, lo que permitió a varias firmas ponerse al día con los salarios y recomponer parte de la operación.
En ese marco, señaló que las líneas que circulan dentro de la Ciudad de Buenos Aires presentan una situación más estable, porque allí no se registran atrasos en los subsidios. El problema, dijo, se concentra sobre todo en otros corredores donde la asistencia estatal llega tarde o resulta insuficiente frente a la suba de costos.
Sin embargo, advirtió que el panorama general seguirá marcado por la continuidad de la reducción de servicios, aun cuando haya mejoras puntuales. Por eso, anticipó una reunión en la Secretaría de Transporte para intentar destrabar la crisis.
El gasoil, en el centro del problema
Para Fusaro, la explicación principal de la situación actual está en el impacto que tuvo la escalada del conflicto en Medio Oriente sobre el precio del combustible. Según precisó, el valor del gasoil subió de manera abrupta en las últimas dos semanas de marzo, en un contexto en el que las empresas tenían sus ingresos proyectados con una estructura de costos muy distinta.
“Toda nuestra estructura de ingresos estaba calculada con el gasoil a $1700 y hoy está hasta $2400 el litro”, explicó. Y agregó que el problema no es solo el salto del combustible, sino que ese mayor costo no está contemplado en el cálculo del subsidio vigente.
A esa situación se suma, según dijo, la mora en el pago de esos aportes estatales, lo que termina de asfixiar a las compañías. “Tenés el problema del gasoil, la disparada no está contemplada en el precio del subsidio; y además ese subsidio mal calculado se paga con mora. Tenés dos problemas con el subsidio”, resumió.

Subsidios atrasados y deudas en cadena
El titular de AAETA remarcó que el pago parcial realizado ayer sirvió para descomprimir una parte del conflicto, porque permitió afrontar salarios. De todos modos, aclaró que el alivio fue apenas transitorio y que la situación de fondo permanece abierta.
“Si tuviéramos ese stock en cero, podríamos haber llevado la situación de otra forma. Se junta la disparada del gasoil y el atraso del pago, ahí se genera la tormenta perfecta que ocasiona lo que estamos viendo en la calle”, afirmó.
En esa línea, reclamó que se regularice de manera urgente la deuda por subsidios, que según precisó incluye montos pendientes del año pasado y también de enero, febrero y marzo de este año. “Si nos deben a nosotros, nosotros también debemos servicios”, planteó, al describir el efecto en cadena que produce la demora oficial.
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