Un grupo de músicos hizo "sonar" el Puente de la Mujer
Golpeaban sobre las barandas y tensores; el sonido fue amplificado digitalmente
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Para su autor, el arquitecto Santiago Calatrava, el Puente de la Mujer -que atraviesa el canal de Puerto Madero- representa una pareja bailando tango. A algunos les recuerda a un velero, pero es más evidente su semejanza con un harpa.
Con esta última imagen en mente, la agrupación Buenos Aires Sonora y el cuarteto de percusión Paralelo 33 se propusieron realizar su fantasía: hacer sonar la inmensa estructura de metal como si fuera un instrumento.
Ayer y anteayer cientos de personas se agolparon en cada uno de los extremos del puente. Se empezaron a oír sirenas de barcos y el ruido de los olas, mientras la estructura comenzaba a girar hasta quedar paralela al borde.
Entonces, los músicos del cuarteto, acompañados por un grupo de alumnos de Composición de la Universidad de Quilmes, se desplegaron a lo largo de la plataforma y empezaron a ejecutar sobre los gruesos tensores, como si fueran cuerdas.
La vibración de cada cuerda, captada por simples micrófonos de bajo eléctrico, era traducida en sonidos digitalmente.
"Más allá de que hay mucho de improvisación y de que el proyecto está en una etapa experimental, me gustó mucho la experiencia", dijo Martín Berger, de 20 años, estudiante del Conservatorio Manuel de Falla.
"Lo interesante es que están haciendo música con el puente, y no sólo sobre el puente", agregó Pablo de Santos, amigo de Martín y egresado del Conservatorio Esnaola.
Al finalizar el espectáculo, el grupo de estudiantes se acercó desde el lado este del canal para hablar con los músicos.
Voces del puerto
El espectáculo alternaba partes en las que los músicos golpeaban los tensores o las barandas del puente a ritmos variados con reproducciones de sonidos grabados: trinos de pájaros, ruidos fantasmagóricos y voces de Niní Marshall, Alicia Moreau de Justo, Victoria Ocampo, Azucena Maizani, mujeres relacionadas de alguna manera con el puerto.
"Es una idea totalmente diferente de lo que se suele ver. Todo lo nuevo en materia de arte es bienvenido", opinó Osvaldo Baletto, de 63 años, que disfrutó de la presentación junto a su esposa, Mercedes. "Lo increíble es que lo hagan sin instrumentos", dijo ella.
Para el creador y director de la puesta, Martín Liut, la idea era jugar con la gente. "Quisimos hacer algo lúdico. Nos preguntamos de cuántas maneras lo podíamos hacer sonar", dijo. Después, despidió a integrantes del cuarteto Paralelo 33, aliviados por no tener que cargar con instrumentos al finalizar el show.
Entre el público, las reacciones fueron de sorpresa y, en general, de satisfacción. "Nunca había venido y veo esto. Estuvo muy bueno, muy surrealista", dijo Milagros Rojas, una estudiante de escenografía y fotografía, de 19 años. Su amiga Angeles, estudiante de arquitectura, destacó la calidad y potencia del sonido.
El clima sereno del puerto se llenó por cuarenta minutos de ruidos y sonidos extraños, algunos estridentes. Los pájaros sobrevolaban el área y algunos perros rompieron a ladrar, nerviosos. No todos los días se le ocurre a alguien ponerse a hacer música con un puente.




