
Un grupo para salir de la soledad y hacer amigos
Une a jóvenes con discapacidad leve
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Marta todavía recuerda la tarde en que escuchó a su hija reírse a carcajadas. Fue hace poco, aunque Jimena tiene más de 20 años. "No podía creer lo que escuchaba. Era otra persona", alcanzó a decir Marta justo antes de que la emoción quebrara su voz.
El cambio de Jimena no es cuestión de magia. Sino fruto del trabajo de los papás y los profesionales que integran Trascender, la Fundación por la Integración Plena del Discapacitado Intelectual Leve, a la que asisten más de medio centenar de personas de entre 18 y 45 años con esta problemática.
El propósito que los padres persiguen con la institución está muy claro desde su nombre mismo: quieren trascender en su ayuda. Dejar un mojón que sirva a sus hijos cuando ellos no estén.
"Es un proyecto donde los chicos pueden autovalerse. Queremos que tengan un resguardo jurídico y patrimonial para que puedan vivir solos. Pero sabemos que siempre van a necesitar de una guía y buscamos una institución que trascienda a las personas", señaló Belkis Martínez, la mamá de Paula.
"Nosotros no podemos mantenernos en el tiempo pero sí nuestros objetivos. Creamos una institución que les sirva a los chicos de poste", agregó Carmen de Méndez, presidenta de Trascender y mamá de Francisco.
"La discapacidad intelectual leve no tiene aspectos físicos visibles y eso hace que muchas veces las mismas familias no se den cuenta desde el principio qué pasa con sus hijos", detalló Bibiana de Pini, la vicrepresidenta y mamá de Lucas.
Aunque los chicos estudian o hacen grandes avances en el campo laboral, la integración social es siempre un tema conflictivo. "Cuando son chicos es más fácil, pero cuando entran en la adolescencia, una época donde se necesita tanto de los pares, empiezan los problemas", recordó Bibiana.
Ahí apunta, precisamente, el trabajo de Trascender. "Hay que ir haciéndoles una huella", dijo Ana Peña, la secretaria y mamá de Abel. "Integrarlos es abrirles un grupo de pertenencia porque si no tienen ese punto de reunión se quedan encerrados en casa", agregó Belkis.
Coincidieron en que los fines de semana eran vacíos antes de Trascender. Durante la semana estudian o trabajan, pero las dificultades para integrarse en la vida social les complicaban el tiempo libre. Ahora, con el grupo salen a bailar, juegan al bowling o van al cine, conversan y debaten lo que ven.
Marta contó que buscó durante dos años un lugar donde pudieran ayudar a su hija. "Pasó de estar retraída a querer salir, a tener amigos. Acá descubrí que todo se puede", dijo con una gran sonrisa.
Los sábados se encuentran para compartir actividades recreativas y deportivas en el Circuito KDT. "Todas las actividades tienen un porqué y un para qué. No se trata sólo de encontrarse", precisó Bibiana. Así organizan cursos de capacitación laboral, talleres de fotografía o bijouterie que disparan temas por resolver.
"El cambio que notás es increíble. Paula era tan tímida... ¡Y ahora no para de hablar!", rió Belkis.
"Si me remonto a los 18 años, mi hijo no salía ni tenía amigos. Hoy trabaja, sale, maneja y está en planes para irse a vivir solo. Nos cambió la vida a todos", reconoció Ana.
Los papás también tienen su lugar. Sin ser un grupo de autoayuda, todos están dispuestos a prestarle una oreja o darle una mano a quien necesita contención.
Contra el desconocimiento
No sólo se preocupan por el presente o el futuro de sus hijos. También quieren desterrar los fantasmas que trae la ignorancia: organizan seminarios y charlas sobre discapacidad leve. "Además de mucha necesidad, vemos mucho desconocimiento y hay chicos que se quedan encerrados", dijo Ana. Saben que aceptar las fortalezas y las debilidades de sus hijos es clave para integrarlos a la vida.
Los chicos que pueden pagan una cuota mínima. "Para llevar adelante estos programas y pagar los sueldos de los profesores, organizamos actividades sociales para recaudar fondos pero nunca alcanza", lamentó la vicepresidenta. Sus teléfonos son 4322-4836 o 15-5136-2580, su e-mail es fundacion_trascender@hotmail.comy su página en Internet: www.fundaciontrascender.org.ar
"Crear un grupo sin exigencias fue fundamental para consolidar este espacio. Es un lugar donde hay afecto, contención, respecto y, al mismo tiempo, están acompañados por adultos que los cuidan", explicó Belkis. Es un espacio donde todos comparten los mismos códigos y eso hace la diferencia.


