Un hotel colonial para el nuevo milenio
Un tradicional alojamiento de San Nicolás, cerrado desde 1996, reabre sus puertas, totalmente reciclado y convertido en un establecimiento cuatro estrellas.
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SAN NICOLAS.- Fueron épocas de acero. Tiempos apuntalados con la fortaleza del metal. Décadas en que la ciudad fue creciendo al costado de las grandes chimeneas y de los poderosos hornos.
Pero llegaron los años ´90, Somisa se privatizó y su conocida modernización y la reingeniería avanzaron sobre miles de puestos de trabajo. La fábrica ya no era estatal y otros bienes cambiaban de manos. Entre éstos, el Hotel Colonial.
Orgullo del pueblo, el Hotel Colonial de Somisa, que había sido construido en la década de los ´50, le dio durante casi cuarenta años a San Nicolás un aire de distinción y de opulencia frente a otras ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires.
San Nicolás de los Arroyos era la del acero, la del río, la del puerto, la de la Virgen, pero también la del viejo hotel por el que habían pasado empresarios del mundo, autoridades del país y primeros mandatarios, porque para ello contaba con una suite presidencial mirando al Este.
Detrás de la fachada y de las rejas coloniales se movían 150 empleados y entre las cuatro hectáreas de parque se ubicaba la gran pileta.
A partir de 1992 el hotel comenzó a decaer, el mantenimiento empezó a ausentarse y las reservas de habitaciones dejaron de llegar. Hasta que cuatro años después, el último cliente pidió que cerrarán su cuenta. Ninguna mucama subió a renovar el servicio de la habitación.
El hotel fue vendido a la empresa Servicios Portuarios SA y comenzó a convertirse en un misterio. La gente pasaba y miraba hacia adentro con melancolía. Habrán sentido que el mito quedaba sepultado entre una cortina de maleza y goteras de olvido.
El regreso
Otros supusieron que la fachada de galería, balcones, columnas y rejas pronto se derrumbaría ante el aluminio del frente de una fábrica o de un hipermercado. No fue así. Sus propietarios no apostaron a los números de un bingo, sino a un hotel; al mismo hotel. Porque cuando en agosto próximo el conserje le dé la bienvenida al primer pasajero, el Hotel Colonial volverá con su mismo nombre, su tradicional frente y un reciclado que lo llevará a ser un cuatro estrellas internacional.
No se dude de que esto ya sorprendió a la gente de San Nicolás ni de que su obra está bajo la atenta mirada de los curiosos que circulan ansiosos, ya sin nostalgia y como fiscales preservadores de lo bueno del pasado.Aún será más grande la sorpresa cuando puedan adentrarse en su interior.
Así le viene sucediendo a su actual cuidador, Roberto Omar Agüero, un hombre que nació hace 62 años en San Nicolás, trabajó 30 en Somisa y siente el edificio como propio: "El hotel era algo de mucha categoría. Aquí había conferencias y se trataban los principales temas de Somisa. Esto era lo máximo y para nosotros era un privilegio ingresar, porque no estaba al alcance de cualquiera.
"Mire -dice risueño-, me acuerdo cuando el presidente boliviano Hugo Banzer llegó al hotel sin la gorra de militar porque se la olvidó durante su visita a la fábrica. También de personajes como Beba Bidart, que venía siempre y se atendía en la peluquería. ¡Porque el hotel tenía peluquería!" Agüero habla del presente: "El edificio esta cambiando, pero sin perder el estilo, con reformas muy importantes. Y la gente me pregunta. Por ejemplo, el otro día alguien me dijo preocupado si es que se iba a cambiar el color de la fachada. Yo le explique que no, que sólo eran pruebas de pintura".
Es cierto, el hotel conserva cosas, pero ahora tendrá el equipamiento técnico más moderno, salón de convenciones para 1000 personas, 75 habitaciones, seis suites, el acceso a la cancha de golf del club lindero y la vieja pileta reciclada.
Para ello, Servicios Portuarios SA contrató a la firma Sur Development, cuyos tres socios, Julio Lala y los hermanos Andrés y Sergio Rosarios, se encargaron de estudiar el mercado y la factibilidad, y de realizar el proyecto, la dirección de obra, la decoración, el equipamiento. También de la puesta en marcha.
El arquitecto Andrés Rosarios se refirió a lo que será el nuevo hotel: "Se buscó rescatar la impronta clásica borrando las cicatrices de malas reformas y devolviéndole el glamour que tenía en su origen. Quisimos que tuviera el confort de un hotel moderno, el sabor de lo antiguo y el estilo de un clasicismo continental en sus habitaciones".
El Hotel Colonial apuntará entonces a captar a hombres de negocios del parque industrial de San Nicolás o del puerto. De encuentros, convenciones, torneos de golf y turismo de fin de semana, sin olvidar lo que hoy es una novedad en el mundo: el turismo religioso.
Pero por sobre todo, la gente de San Nicolás habrá recuperado uno de sus lujos y, quizás, en agosto, aquel cliente que cerró su cuenta y la puerta de la última habitación, vuelva a abrirla para el orgullo de toda la ciudad.




