
Un Jardín Maternal que es modelo color
Fue inaugurado en agosto y alberga unos 155 chicos, hijos de empleadas del Hospital Garrahan
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La idea original surgió 23 años atrás, en paralelo con el nacimiento del hospital pediátrico Dr. Juan P. Garrahan. En ese momento, cuando sólo se pensaba en guarderías infantiles para que las empleadas dejaran a sus hijos pequeños, en el hospital pensaron en algo que fuera más allá: incorporar docentes, sumar objetivos pedagógicos, estimular a los chicos a gatear o caminar. En definitiva, armar un jardín maternal.
Con 30 chicos, una oficina y un amplio salón situado dentro del hospital, el proyecto se puso en marcha. Pero con el paso de los años, no sólo el lugar quedó chico, sino que surgió la inquietud por posibles contagios: el salón daba a un pasillo por donde pasaban médicos, enfermeros, infectólogos.
¿Cómo evitarlo, entonces? Mudar el jardín maternal hacia un sector más seguro, pero cercano al hospital, parecía algo imposible. En agosto pasado, la Fundación Garrahan lo hizo real: con una inversión de casi 4 millones de pesos, y en base al innovador proyecto del arquitecto Pablo Hernán Mazzitelli, se construyó un Jardín Maternal que hoy es una obra modelo en Buenos Aires.
El nuevo Jardín Maternal, que cuenta con 750 metros cuadrados cubiertos, 80 descubiertos y 30 semicubiertos, se encuentra detrás del edificio principal del hospital, pero dentro del mismo predio. Actualmente, funciona todo el año, de 6.45 a 21.30 y alberga a unos 155 chicos de 45 días a tres años, hijos de mujeres que trabajan en el Garrahan.
"Es un edificio de estilo racionalista, sencillo, pero de vanguardia. Decidimos hacer un eje central, todo interconectado con salitas de distintos tamaños distribuidas de izquierda y derecha, cada una con salida a un patio individual. Además, cuenta con lucarnas en el techo para que haya luz natural; todo el piso es de losa radiante, y cada sala cuenta con un split de aire acondicionado. Hoy no existe en Buenos Aires un jardín maternal de esta envergadura", dijo el arquitecto Mazzitelli, cuyo proyecto fue el elegido entre diez que participaron del concurso privado convocado por la fundación el año pasado.
Josefina Puga, subdirectora del Jardín Maternal, remarcó que las diferencias con el lugar que contaban antes son muy grandes. "En la única sala que había los chicos comían, dormían, hacían ejercicio físico, jugaban. El patio era chico, y había que hacer turnos para las distintas edades. Ahora tenemos un SUM, patios individuales, un parque. Y lo más importante: el jardín no está tan metido dentro del hospital, algo fundamental para evitar contagios", dijo.
Hoy el jardín cuenta con salas para las distintas edades: una con cunas para los lactantes, otra para gateadores, otra de deambuladores, una sala de dos, y una de tres años.
"El jardín es un lujo, y la fundación hizo una inversión increíble. Acá hay madres de todos los sectores del hospital, y esto es como un homenaje a la mujer trabajadora", afirmó Josefina.


