Un nuevo test portátil detectará la tuberculosis en menos de una hora para mejorar el diagnóstico de la enfermedad infecciosa que más mata
El Fondo Mundial, junto con otros organismos, desplegará tres millones de estas pruebas en 13 países durante el próximo año
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MADRID.- Una persona con síntomas de tuberculosis de una comunidad rural de Nigeria que hoy puede tardar varios días en obtener un diagnóstico preciso podrá saber en menos de una hora si padece la enfermedad y comenzar el tratamiento ese mismo día. Esa es la promesa de una nueva prueba molecular de diagnóstico de tuberculosis cercana al punto de atención (NPOC, por sus siglas en inglés), la primera de su tipo, un test fácil de transportar que se implementará en 13 países con un objetivo claro: sacar el diagnóstico de esta enfermedad del laboratorio y llevarlo directamente a donde están los pacientes.
La iniciativa, impulsada por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria con el apoyo de la Fundación del Fondo de Inversión Infantil (CIFF, por sus siglas en inglés) e implementada en el terreno por el Instituto Aurum, llevará por primera vez tres millones de estas pruebas moleculares rápidas, precisas y descentralizadas a centros de atención primaria, puestos de salud comunitarios y clínicas rurales de Benín, Camerún, Etiopía, Kenia, Nigeria, Sudáfrica, Uganda, Zambia, Bangladés, Indonesia, Filipinas, Vietnam y Perú. El despliegue, previsto para 12 meses, sigue a la recomendación de marzo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de utilizar estas pruebas moleculares como herramienta diagnóstica inicial para adultos y adolescentes con síntomas de tuberculosis pulmonar, en reemplazo del análisis tradicional en microscopio de muestras de esputo, utilizado desde hace un siglo para el diagnóstico de la enfermedad.
“Las pruebas de diagnóstico molecular actuales que tenemos son buenas, pero requieren un laboratorio y electricidad estable, lo que para muchos de los países en los que trabaja el Fondo Mundial representa un desafío”, explica en una entrevista con este diario Grania Bridgen, asesora principal de tuberculosis del Fondo Mundial. Eso provoca que alrededor del 46% de los pacientes no tenga acceso a estos diagnósticos, que según la evidencia disponible son entre un 25% y un 30% más precisos que la microscopía, el único método disponible durante años en muchos entornos. “Hay alrededor de 2,4 millones de personas que sabemos que tienen tuberculosis, pero que simplemente nos cuesta encontrar”, agrega Bridgen.
Estos nuevos dispositivos, pequeños, livianos, portátiles, fáciles de usar y capaces de funcionar con batería, están diseñados para utilizarse en clínicas que carecen de suministro eléctrico confiable y ofrecen un diagnóstico en menos de una hora. Además, se introdujo el hisopado lingual (frotar la lengua durante 30 segundos), una alternativa clave para aquellos pacientes que no pueden producir esputo, como personas con VIH o enfermos graves.
“Las pruebas moleculares cercanas al punto de atención pueden transformar la forma en que los países detectan y tratan la tuberculosis”, afirmó Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial, en un comunicado. La tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa que más muertes causa en el mundo. En 2024, 10,7 millones de personas enfermaron de esta dolencia y 1,23 millones murieron, según el último informe de la OMS. “Al acercar el diagnóstico preciso a las comunidades, podemos encontrar a las personas antes, reducir la transmisión y cerrar la brecha de diagnóstico que frenó el progreso durante demasiado tiempo”, añadió Sands. Además de disminuir esa brecha, otra ventaja importante es el precio, explica Bridgen, un aspecto “muy relevante en este contexto de restricciones presupuestarias”. Mientras que los equipos moleculares convencionales utilizados en laboratorios, como GeneXpert o Truenat, pueden costar alrededor de us$10.000, el nuevo dispositivo tiene un precio de unos US$355 y cada prueba ronda los US$3,60, frente a los cerca de US$8 de los test actuales centralizados. “Eso significa que podemos hacer el doble de pruebas con el mismo presupuesto”, explica Bridgen.
“Sabemos que, a nivel mundial, es necesario analizar aproximadamente a 10 personas para detectar un caso de tuberculosis. Por lo tanto, si descentralizamos el diagnóstico y ofrecemos una prueba más barata donde están las personas, podremos seguir ampliando el acceso”, añade.
Una limitación
Sin embargo, la principal limitación de esta nueva herramienta es que únicamente indica si una persona tiene tuberculosis o no; no proporciona información el mismo día sobre si se trata de una tuberculosis resistente a los medicamentos. “Sabemos que la gran mayoría de los casos de tuberculosis en el mundo responden bien a los medicamentos. Por eso, la posibilidad de iniciar el tratamiento inmediatamente representa una ventaja importante. De todos modos, insistimos ante los países en que esto no significa que ya no sea necesario realizar pruebas de resistencia a los fármacos. Eso sigue siendo una parte fundamental de cualquier programa de control de la tuberculosis”, señala Bridgen. Por eso, los pacientes que den positivo seguirán necesitando pruebas complementarias en sistemas como GeneXpert para determinar el tratamiento más adecuado.
“A menudo podemos identificar si alguien presenta un alto riesgo de tuberculosis farmacorresistente o no. Si es su primer episodio de tuberculosis, no estuvo en contacto con una persona con tuberculosis resistente y las tasas nacionales de resistencia en pacientes sin tratamiento previo son bajas, se puede iniciar el tratamiento con bastante confianza ese mismo día”, ejemplifica.
Mientras tanto, la muestra se envía a laboratorios especializados para realizar pruebas de sensibilidad a los fármacos. “El resultado puede llegar tres, cinco o 10 días después y, si hace falta, se ajusta el tratamiento”, añade. “Vemos esta prueba como una herramienta que complementa y fortalece las ya existentes”.
La selección de los 13 países incluye una muestra diversa que permite evaluar la herramienta en distintos entornos. Por ejemplo, se eligieron países con una alta carga de tuberculosis, como Sudáfrica, Nigeria, Indonesia, Filipinas, Bangladés, Kenia y Uganda. También se incluyeron países con cargas menores o contextos geográficos específicos, como Perú, donde la tecnología se está llevando a zonas de difícil acceso como la Amazonía. “Tras la pandemia de Covid-19 los programas de tuberculosis experimentaron un avance extraordinario. El año pasado diagnosticamos a más personas con tuberculosis que en cualquier otro período anterior. Y nuestra preocupación era la siguiente: si entramos en un contexto financiero más restrictivo, ¿seremos capaces de mantener esas metas y ampliar la escala de nuestras intervenciones?”, señala Bridgen. “Esta nueva prueba llegó exactamente en el momento adecuado”, concluye.
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