
Un pasadizo en las nubes
Por Carlos Guarella Especial para lanacion.com
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Aquella mañana llevé a una señora hasta la esquina de Hipólito Irigoyen y Defensa. La pasajera resultó ser una ingeniera que trabaja en el edificio de Defensa 143, que actualmente ocupa Telefónica de Argentina y donde antiguamente funcionó la presidencia de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (E.N.Tel.). Antes de bajar, y al enterarse que yo trabajé en aquel edificio, me preguntó si era verdad que existía en los sótanos un túnel casi secreto que comunicaba con otra propiedad en la misma manzana. Le conté la historia y ahora paso a transcribirla para ustedes.
Es conocido por la mayoría de los lectores que en la zona de San Telmo y aledaños hay muchos túneles y recovecos que interconectaban iglesias, conventos y edificios muy antiguos, que fueron realizados en su mayoría por los sacerdotes jesuítas durante los primeros siglos de la ciudad. Posteriormente fueron utilizados como escondite por algunos contrabandistas y para ocultar tesoros, que en la mayoría de los casos fueron inexistentes. Todo esto pertenece a la tradición histórica del antiguo Buenos Aires.
He trabajado en el edificio de la calle Defensa 143 y esta historia existe en el imaginario popular de los empleados de la empresa telefónica que allá por los años treinta se la conocía como Unión Telefónica (UT), posteriormente (EMTA) Empresa Mixta Telefónica Argentina y luego E.N.Tel. Por aquellas décadas pertenecía a la firma ITT (International Telephone and Telegraph Co.), y se decía que esta primera había construido un túnel que salía desde el túnel de cables existente en los subsuelos del edificio donde funcionan las centrales telefónicas (Avenida, Defensa y Catedral) y que por ese conducto subterráneo se llegaba hasta el edificio del City Hotel, sobre la calle Bolivar al 100, dado que este último también era propiedad de la ITT.
En el City Hotel se hospedaban los ejecutivos extranjeros de la Unión Telefónica y, como consecuencia de unas importantes huelgas obreras, con piquetes y grupos sindicalistas, esperaban a los funcionarios a la salida en la calle Defensa, para acosarlos y agredirlos verbal y físicamente.
Por estas causas, y para proteger a sus ejecutivos, la ITT hizo construir en tiempo record, no un túnel uniendo las dos propiedades, sino un puente metálico desde la terraza del edificio de Defensa 143 hasta la azotea del City Hotel, comunicando así ambas propiedades para que los funcionarios puedan pasar al hotel o salir por la calle Bolivar.
Hoy, ese puente está desafectado, aunque todavía se encuentra allí. Abriendo el Google Earth se alcanza a visualizar con gran esfuerzo al mismo uniendo los dos edificios, que ya han dejado de pertenecer a la misma firma.
Defensa 143 es propiedad de Telefónica de Argentina y el City Hotel, integra la cadena española de hoteles NH.
A pesar de la creencia, el túnel que uniera las dos propiedades nunca existió, pero sí el puente por las azoteas.
A modo ilustrativo cabe consignar que la calle Defensa es una de las más antiguas de la ciudad, dado que comunicaba prácticamente desde la boca del Riachuelo con la plaza mayor, hoy Plaza de Mayo.
Sus nombres fueron: calle Mayor, desde 1738 hasta 1769, calle San Martín, desde 1769 hasta 1808, calle Liniers, desde 1808 hasta 1822, calle Reconquista, desde 1822 hasta 1849, y a partir de 1849 y hasta la actualidad, lleva el nombre de calle Defensa.
Será hasta nuestro próximo encuentro.
<b> La respuesta de la semana anterior </b>
Tal como consignaron algunos lectores, la foto publicada en Reconociendo Buenos Aires, corresponde al edificio ubicado en la esquina de avenida Corrientes y avenida Pueyrredón, en el que Baldomero Fernández Moreno se inspiró para sus "Setenta balcones y ninguna flor".
<b> ¿Qué lugar de la Ciudad es?; deje su respuesta. El lunes próximo, se revelará la incógnita </b>

* Carlos Guarella hace 15 años que es taxista y remisero. Su profesión original es Dibujante, Ilustrador y Diseñador Gráfico. Además es historietista y estudió con maestros del dibujo como Alberto Breccia y Hugo Pratt. También es Maestro Mayor de Obras. Trabajó muchos años como diseñador para importantes laboratorios medicinales, desarrollando literaturas, folletería y packaging. Integró la Asociación Argentina de Promotores Publicitarios y fue editor y director de la revista "Horas de Radio", un mensuario de 10.000 ejemplares que se vendía en todos los kioscos de Capital y GBA. Fue productor y conductor de varios programas radiales en distintas emisoras y columnista. Sus placeres: manejar automóviles; dibujar, escribir y la hacer radio. Tiene 66 años y el auto que maneja en la actualidad es un Chevrolet Corsa Wagon. Trabaja al volante 12 horas diarias.





