Un policía puso a sus colegas bajo la lupa
El sargento Pedro Avio no acusó directamente a los uniformados pero dio pistas seguras de vínculos de dudosa legalidad
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LAS TONINAS.- "En una estación de servicio, cuando nos íbamos de Dolores después de ver al juez Bernasconi, el oficial principal Juan Carlos Salvat me ordenó que me fuera de Las Toninas porque si no me iba a pasar lo mismo que le iba a pasar al cazador de noticias que nos viene a molestar todos los años, yo no entendía nada", expresó visiblemente atemorizado y nervioso Pedro Avio, el sargento pasado a disponibilidad preventiva. Desde que su denuncia se hizo pública Avio tiene custodia permanente en su casa y teme por su vida.
Involucró al ex comisario mayor Mario Rodríguez en el crimen del albañil Andrés Núñez, el primer desaparecido desde la instauración de la democracia y en la venta de droga cuando el ex oficial superior se desempeñaba como jefe de la Brigada de Investigaciones de La Matanza, situación que fue puesta al descubierto hace casi tres años, durante una investigación realizada por periodistas del ciclo Edición Plus.
En cuanto a Salvat expresó: "Es el dueño de varios boliches en la Costa. De Sistemas, del Café de La Paz, de cabarets y de una agencia de seguridad y de una casa en el barrio Parque del Golf."
-¿Cuando empezaron sus problemas?
-Es muy triste lo que me está pasando. Cuando yo trabajaba en la brigada, a las órdenes de Mario Rodríguez, un día le comenté que podía esclarecer el crimen de un chico de apellido Núñez, que ocurrió en La Plata. Le dije que había sido un trabajo hecho por policías.
Dijo que después me llamaría, que se lo dejara pensar. Pasaron los días y no hubo ninguna novedad. Al quinto día fui trasladado a la Brigada de General Sarmiento, que estaba a cargo del comisario inspector Vergara y donde el jefe de operaciones era el subcomisario Carrario, quien me atendió cuando llegué y me preguntó si tenía alguna investigación en carpeta.
Le contesté afirmativamente. Hace un par de meses que venía siguiendo a una banda de narcotraficantes y a otra de asaltantes. Entonces me ordenaron que postergara la pesquisa de los narcos y que apuntáramos a los que robaban.
Así fue que dispusieron el operativo para detener a estos delincuentes que se refugiaban detrás del Hospital Posadas. Me ordenaron que fuera sin armas y sin credencial. Si bien era algo raro, no sospeché nada.
Me llevaron como testigo ocular del procedimiento. Firmé las actas, hubo tiroteo del que yo no participé. Siete días después me llegó una orden de detención.
Sin mayores explicaciones me metieron preso. Estuve en la cárcel durante un año y cuatro meses. La causa se ventiló en el juzgado N° 4, de San Martín. Debido a que tenía otras causas abiertas, como un enfrentamiento en que fue abatido un delincuente llamado Walter Lagomarcino, alias Rocky, mi caso cayó en otro juzgado, más precisamente en el de Fernández Ganon. Este juez se dio cuenta que en la brigada me habían armado una causa con pruebas falsas e inventadas. Entonces salí absuelto, libre de culpa y cargo.
-¿Cómo se volvió a involucrar en el caso Núñez?
-Una semana después de salir de la cárcel recibí una citación del juez Ricardo Szelagowski, de La Plata. Me presenté y me preguntó si quería colaborar con la Justicia. Se trata del caso Núñez, me dijo. Entonces le contesté que por querer esclarecer ese crimen pasé más de un año en la cárcel. Cuando le entregué los nombres de los responsables a Mario Rodríguez, entre ellos el de Pablo Gérez, pariente directo de del comisario inspector, me hicieron una cama.
-¿Finalmente detuvieron a los policías que usted acusaba?
-Sí, pero después se escaparon. Hasta el día de hoy Gérez y Ponce están prófugos.
-¿Qué le pasó a usted después?
-Primero apareció un abogado de apellido Casal, de La Plata. Muy elegante, el señor me ofreció 50.000 dólares para que cambiara la declaración. Me negué a recibir el dinero, insistió, me dijo que pensara en mis seis hijos. "Van a ir la cabecitas en una bandeja, ¿vos me entendés?", me dijo.
Unos días después ametrallaron su casa de Pontevedra. Avio decidió entonces que era tiempo de ocultarse, tal como le habían recomendado y se marchó a Las Toninas. Allí tomó contacto por primera vez con el médico "Roli" Destéfano.
"Creo que me fui de boca. Como tuve que llevar a mi esposa al sanatorio donde Distéfano trabaja le comenté que seguía la pista de una banda de narcotraficantes. A estos tipos los vi en un Mercedes en Las Toninas. Yo sabía todo, el lugar y la hora donde se haría la entrega del cargamento de 16 kilos de cocaína."
-¿Cómo conoció a Salvat?
-Fue en la misma clínica. Estaban Distéfano y Salvat, quien se presentó como jefe de la subrigada de la Costa y me pidió los nombres. Yo me negué a dárselos. Salvat sabía todo de mí, que estaba en disponibilidad y que había estado preso.
Me ofreció plata y hasta que hiciéramo una mexicaneada (hacer un trabajo por la vereda de enfrente y quedarse con la droga).
-¿Cuando apareció Dorgan?
-Ese mismo día a la noche vino a mi casa con Salvat. Insistieron con que hagamos la mexicaneada. Al negarme, Salvat sugirió que vayamos a ver a Bernasconi, a Dolores. Antes de ese momento no conocía al juez.
Mientras proseguía con su relato, Avio describrió con lujo de detalles el juzgado de Bernasconi.
"Le dije al juez que quería hablar a solas con él. Salvat insistía en entrar conmigo, pero Bernasconi le pidió que se retirara. Entonces me pidió los nombres y se los di. Todos civiles. Bernasconi abrió la puerta y se los dio a Salvat. Entonces, me pidió que saliera pero cuando me iba dijo: "Deje de hacerse el detective con la droga, no vio nada y no sabe nada...
-¿Qué pudo haber visto Cabezas para que lo mataran?
-Hay algo que vio o alguna foto que sacó y no debía, Se lo digo como policía.
Tres llamados en la comisaría no fueron escuchados
Negligencia: vecinos de Andreani aseguran que la noche del crimen de Cabezas avisaron a la policía local que había sospechosos merodeando la zona; ahora buscan a un cazador de pájaros.
PINAMAR.- Dentro de la larga lista de irregularidades que se habrían cometido en la comisaria de esta ciudad en la madrugada del 25 del mes último, ayer La Nación pudo saber que fueron tres y no uno los llamados de alerta que llegaron a la sede policial avisando sobre la presencia de personas sospechosas cerca de la casa de Oscar Andreani y que de haberlos atendido se podría haber evitado el asesinato del fotógrafo de la revista Noticias, José Luis Cabezas.
La misma alta fuente que reveló esa información agregó que también resulta sospechosa la desaparición del libro de guardia, de la seccional.
En realidad no se sabe si el libro de guardia -elemento más que clave en la investigación- existía, como es obligatorio en todo destacamento policial, o si fue allanado por el juez o por el jefe de la investigación.
Se sabía que uno de los llamados telefóncos a la comisaría lo había realizado el vocero de Andreani, Gabriel Lorenzo, pero ayer se pudo saber que otros dos vecinos de la casa que el empresario postal tiene en un barrio muy selecto de esta ciudad balnearia también habrían dado el alerta aunque tampoco tuvieron una respuesta satisfactoria, ya que ningún móvil policial se acercó al lugar ante el requerimiento vecinal.
Torres, hombre clave
El testimonio del oficial Irineo Torres que difundió la TV (se vio en el programa Día D, que conduce Jorge Lanata) consiguió que se incrementen todavía más las sospechas de que existieron serias irregularidades en la comisaría de Pinamar durante la madrugada del 25 de enero último.
La separación del cargo del comisario Alberto Gómez y el relevó de la guardia que debió haber estado ese día atenta a todo son elementos más que suficientes para llegar a la conclusión que en la sede policial de Pinamar hubo, al menos, negligencia o, si se fuera un poco más allá, si se hizo la vista gorda para dejar actuar a los asesinos.
Según Torres, que estuvo de guardia en la noche del crimen, sólo había en las comisaría policías afectados al Operativo Sol, cosa que nunca podría suceder, y un cabo ayudante que era la única autoridad que revistaba en Pinamar esa noche.
Otras pistas
El jefe de los investigadores, Víctor Fogelman, está detrás de una pista que terminaría en la sospecha de que los asesinos de Cabezas podrían ser custodios de algún empresario de la zona.
Por ello su vista está sobre una docena de empresas de vigilancia privada de la zona que entre sus empleados cuentan con policias retirados, en actividad y hasta exonerados.
Se calcula que entre todas las agencias habría unos 500 custodios para investigar. Por ello que para Fogelman el trabajo podría demorar más de una semana.
Pero hay más hipótesis. Los pesquisas son optimisas cuando se les pregunta por la aparición de un testigo encubierto que haya visto a los asesinos cerca de la cava donde se encontró el automóvil incendiado de Cabezas.
Y van más allá. Están tras los pasos de un cazador de pájaros que habría pasado por el lugar en bicicleta a la hora en que mataron al reportero gráfico.
Ellos consideran que hasta ahora el individuo no se presentó porque esa actividad es ilegal y podría quedar preso, pero así y todo quieren que declare ante el juez de Dolores que lleva la causa sin revelar su identidad para evitar problemas.
La SIP, preocupada por el asesinato de Cabezas
Reuniones: el representante de la Comisión Interamericana de Prensa, se reunió ayer con Carlos Menem, Eduardo Duhalde y directivos de ADEPA.
El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa, (SIP), Danilo Arbilla, reclamó ayer que el asesinato de José Luis Cabezas "no quede impune, sumándose así a una serie de crímenes que no se han esclarecido".
El pedido fue efectuado al presidente Carlos Menem durante una audiencia de la que participaron el coordinador del área, Ricardo Trotti, el ministro del Interior, Carlos Corach, y el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, en la Casa de Gobierno.
Seguimiento
Arbilla explicó, en rueda de prensa, que le plantearon al Presidente "la preocupación por el crimen de Cabezas y él (por Menem) nos dijo que asumió personalmente el seguimiento del caso".
Arbilla -quien también se reunió con los directivos de ADEPA- aprovechó el encuentro para manifestar la preocupación "desde hace mucho tiempo" de la Sociedad Interamericana de Prensa por los asesinatos de periodistas en distintos países latinoamericanos.
"Como respuesta Menem nos manifestó que tiene una clara conciencia de lo que significa para su país, para el Gobierno y para la provincia de Buenos Aires este crimen, la intención y el mensaje que implica".
Casos contabilizados
El dirigente de la SIP indicó que la entidad "tiene contabilizados, al cabo de siete años, 175 casos de periodistas asesinados en América latina, sin resolución", y que no es el único tipo de delito, porque "el segundo es coartar la libertad de prensa". A su criterio, "las armas que tenemos los editores y los periodistas es informar, estar continuamente informandos y demostrando que no nos autocensuramos".
Arbilla indicó, además, que la SIP "tiene un proyecto en marcha sobre los crímenes de periodistas sin castigo", que tiene como objetivo que los editores "asuman un compromiso en la difusión de los crímenes contra la prensa".
Arbillo tambièn se entrevistó con el gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, a quien le manifestó que el país correría un grave riesgo si no se resolviera satisfactoriamente el crimen del periodista José Luis Cabezas.
Al preguntársele acerca de la postura del titular del ejecutivo bonaerense, Arbilla expresó que lo que siente el gobernador es que se trata de una agresión como nunca había ocurrido en épocas de la democracia. Cree -agregó- que este caso hay que resolverlo, porque no se trata de un crimen más, sino de un crimen testigo.
ADEPA y Utpba
En tanto, dirigentes de la Unión de trabajadores de Prensa de Buenos Aires, (Utpba), se reunieron con la cúpula de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, (ADEPA), representada por su titular, el doctor José Claudio Escribano, a quien le solicitaron que se incluya en todos los medios gráficos un espacio permanente destinado al "esclarecimiento y repudio del asesinato" de Cabezas.
Santo Biasatti fue amenazado otra vez
El periodista televisivo y radial Santo Biasatti, fue amenazado ayer por segunda vez, mediante una llamada telefónica en la que se le advertía que iba a ser secuestrado.
El viernes último ya había recibido otra amenaza para él y su pequeña nieta, en la radio en la que trabaja.
Por la tarde, Biasatti se entrevistó con el gobernador Eduardo Duhalde, en la casa de gobierno provincial, con el objeto de hacerle entrega del cassette con la grabación de la llamada telefónica anónima en la cual una persona que se identifica como Alfa Charlie le suministra detalles sobre un presunto plan para intentar secuestrarlo.
El autor de la llamada mencionó, en la oportunidad, a varios policías como supuestos responsables de ese plan.
Fuentes de la secretaría de Seguridad señalaron que el material sería derivado inmediatamente a los organismos judiciales a los efectos de la investigación pertinente.
Como, por otra parte, todos los policías mencionados en la grabación formarían parte aún de las filas policiales bonaerenses, por la vía jurisdiccional correspondiente se dispusieron las actuaciones del caso.
Ante la reiteración de estas amenazas, el secretario general del Frepaso, Carlos Auyero, señaló que "la gravedad de los hechos crece día a día. Pero lo más preocupante es que el gobernador Duhalde opta por aparecer como víctima de la situación, cuando en realidad las verdaderas víctimas de estos hechos son todos los periodistas del país, que suelen ser considerados enemigos por el Presidente de la Nación y atacados verbalmente por el propio gobernador".
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