Un viaje a épocas felices: por qué impacta tanto la muerte de Diego Maradona

Los expertos consultados por LA NACIÓN consideran que la muerte del ídolo conecta con imágenes de un pasado en el que sea fue feliz
Los expertos consultados por LA NACIÓN consideran que la muerte del ídolo conecta con imágenes de un pasado en el que sea fue feliz Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Evangelina Himitian
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26 de noviembre de 2020  • 20:57

Fue una trompada a las emociones. Casi nadie, o más bien, muy pocos, se mantuvieron indiferentes. Incluso los que hacía más de 25 años no comulgaban con todo lo que encarnaba la figura de Diego Maradona. La muerte del astro produjo un impacto emocional tan grande que r emontó a muchos a los momentos más felices de su infancia . Los hizo pensarse afortunados por haber sido parte de la generación que lo vio jugar y no de aquella a la que se lo contaron. "Se acabó del todo la infancia", publicó el cantante Iván Noble en su cuenta de Twitter. "Nosotros queríamos ser Maradona antes que Superman" , dijo el exfutbolista Pablo Aimar. "Es increíble cómo se nos meten en los huesos las cosas que nos hicieron intensamente felices, aunque creamos que las habíamos olvidado o que se habían enfriado o que ya no era lo mismo, falso. Hoy lloro como un nene al que se le rompió su juguete preferido aunque tenga 50 años", tuiteó el actor Federico D'Elía. O como el periodista Gustavo Noriega: "Qué tristeza. No sabía que lo quería tanto".

¿Qué sentimientos despertó en los argentinos la muerte de Diego Maradona? Tristeza, nostalgia de un pasado grande y glorioso. Bronca, dolor, desazón. Y también unidad. "Fue la única persona que nos hizo tan felices a todos los argentinos al mismo tiempo", explica Leo Montiel, uno de los fanáticos que ayer se acercaron al Obelisco para despedirlo. Y eso fue lo que produjo en los argentinos, al menos por unos instantes hasta que la grieta política se metió en la historia: por uno momento, al recordarlo, todos los argentinos, o casi todos, fuimos parte de un mismo equipo.

"En un momento de angustia y desconcierto, en medio de la pandemia donde parece que no nos sale una bien, la figura de Maradona representa un estandarte para la autoestima del país. Nos duele enormemente la muerte, pero le agradecemos el habernos salvado alguna vez del último lugar y habernos hecho campeones. Representa la añoranza de un país que ya no somos", explica el psiquiatra Pedro Horvat.

Abrazos y llantos, las grandes postales de la despedida a Diego Maradona
Abrazos y llantos, las grandes postales de la despedida a Diego Maradona Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Conmoción

"La muerte de Maradona superó el supuesto de los que ya no éramos devotos. De los que siempre tuvimos respeto y admiración, pero no adoración. Lo que pasó en estas horas fue gigantesco, emotivo, traumático. Conmovió las estructuras afectivas y sensibles de una sociedad, de una manera que era imposible de imaginar. Generó una tristeza colectiva que empezó a convertirse en un duelo colectivo. Y en ese punto, nos reunió a todos. Porque en ese punto, esa cohesión colectiva es un intento por aceptar y procesar la pérdida", explica el ensayista y psiquiatra José Eduardo Abadi.

La pérdida de Maradona condensa la pandemia, dice Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). "Este duelo condensa muchos duelos. El duelo de haber estado muy bien y ahora estar muy mal. Y alimenta la ilusión de tenerlo en el Más Allá con la esperanza de tener un embajador que nos ayude a estar mejor. Muchos chicos que estuvieron en el velatorio no los vivieron cuando jugaba, sino que recibieron de la generación de sus padres su historia con la fuerza del mito. Del personaje que cumple deseos y anhelos. Y los anhelos operan como sostén de las personas. Sostienen y gratifican las aspiraciones colectivas, por eso son tan importantes", dice.

"La figura de Maradona tiene una enorme significancia para los argentinos y se sostiene sobre varios pilares. El primero se llama 'Pelusa'. Ese chiquito que sale de la villa y logra ser el número uno. Representa el ideal del ascenso social. El sueño argentino. El chiquito que con talento sale de la pobreza y saca a toda su familia. Es la foto de un país que no existe más. Si Messi representa la superación personal, Maradona es el símbolo del progreso social. Por eso nos atraviesa a todos.", detalla Horvat.

El mito

"Fue alguien que contagiaba ilusión y felicidad. Estaba depositado sobre él una representación de generosa alegría. Muchos dicen: 'me hizo soñar como nadie lo hizo antes'. Además, establecía una empatía muy particular con la gente. Le hablaba de igual a igual a los poderosos. Eso le otorgó un espacio en la psicología de la gente. Incluso, cuando llegó la enfermedad y la 'disconducta', la gente no le dio la espalda. Lo siguió queriendo y apoyando. Y en todos esos años, su personalidad tuvo aspectos maravillosos y aspectos desenfrenados. Lo que lo acercaba más al mito del semidiós", analiza Abadi.

A ese significado se le suma lo que para los argentinos representa el fútbol. "Cuantas victorias en este deporte se proyectan como victorias personales. En el relato social, Maradona también encarnó al rebelde que desafió a los poderosos y defendió a los humildes. Que con un talento extraordinario nos devolvió un lugar de dignidad. Como en el 86, después de cuatro años de haber perdido Malvinas, nos da la revancha de ganarles y humillar a los ingleses. Nos reivindica. Ese triunfo funcionó como una celebración sustitutiva. En esos actos heroicos, con Diego hicimos una reparación mágica. Para los napolitanos fue lo mismo. Eran los últimos, los postergados y los sacó campeones", explica Horvat

Hay una fibra íntima del ser nacional que está atravesada por esa historia. "Maradona nos levantó la autoestima como país. Eso es más fuerte que los últimos 25 años de su vida, una etapa tumultuosa, llena de excesos, en la que termina siendo una caricatura grotesca de sí mismo. De alguna forma, eso también es una metáfora de la Argentina. Del ascenso social, del progreso, de un destino de grandeza y de la enorme capacidad autodestructiva. Como dijo Fontanarrosa: 'No me importa lo que hiciste con tu vida, me importa lo que hiciste con la mía´", agrega el especialista.

"Su muerte nos conecta con nuestra nostalgia. Con los momentos deslumbrantes de nuestra felicidad. Y con los días felices que en pandemia añoramos más que nunca. En un panorama de incertidumbre, con un horizonte que no asoma, poder retroceder y mirar videos y acordarnos de esos momentos felices, nos transforma. Nos saca de la chatura del presente y nos permite por un rato, sonreír", explica Abadi.

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