
Una ciudad en miniatura que alberga a 450 discapacitados
Viven en el Cottolengo Don Orione, en Claypole, que abrió sus puertas en 1935
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Es una ciudad en pequeña escala. Tiene calles, una escuela, un hospital y 14 hogares, un salón de fiestas, una huerta, una radio y hasta un cementerio. Pero para los 450 chicos, jóvenes y adultos discapacitados que viven allí, el Cottolengo Don Orione es -lisa y llanamente- su casa. Hay pequeños cottolengos en otros lugares, pero el de Claypole es el mayor. Tiene 65 hectáreas y alberga a quienes, por sus discapacidades físicas, mentales o sensoriales, no pueden vivir con sus familias. Otros, los que fueron abandonados, encontraron en el cottolengo la única familia que conocen.
Walter es el actor oficial. Hace teatro, danza, radio y se encarga de que nadie se vaya del lugar sin enterarse de lo importante: es el príncipe azul en La Cenicienta. Recorrer el lugar sin su guía sería una visita a medias.
El cottolengo tiene más de 300 empleados y recibe la colaboración de cientos de manos voluntarias. Allí vive una comunidad de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.
Rafaela Marteleti llegó al cottolengo a los 12 años y se sumó a la legión de voluntarios que trabaja allí. Después de estudiar música, magisterio y psicopedagogía, empezó a trabajar. La discapacidad la marcó.
"Una alegría increíble"
Encontró en la música el camino para conectarse con ellos. Rafaela está a cargo de los talleres creativos, es decir, los espacios de danza, coro, de construcción de instrumentos musicales, de murga, de expresión corporal y teatro. "Vemos sus posibilidades. Hacemos hincapié en las potencialidades no en las discapacidades -explicó-. Uno aprende mucho acá... Tienen una alegría increíble, te dan un amor transparente y te enseñan a superar los obstáculos que todos tenemos."
Los profesionales destacaron la solidaridad, y la cooperación que ven en el cottolengo asombra. Con sólo caminar por el parque se ven escenas que conmueven: los que pueden caminar ayudan a los que no, los que están mejor acompañan a otros.
"Además de la discapacidad, tienen problemas sociales -aseguró el director, padre Oscar Pezzarini-. Porque no tienen familia o porque sus parientes no pueden contenerlos. Para ellos, ésta es su familia."
Como sus internos y su personal, los números de los gastos fijos son cuantiosos: más de 600.000 pesos por mes. Sin ayuda oficial, el cottolengo sobrevive gracias a las donaciones. Los que puedan colaborar con ropa, muebles, artículos de limpieza, pañales, frazadas, calzado o alimentos, deben llamar a los teléfonos 4268-7722 y 4268-7733.
Claudio Montero es profesor de educación física y está a cargo del equipo de rehabilitación. Cada actividad tiene su porqué. "Trabajar acá me hizo cambiar mi mirada hacia la vida. Aprendí a no juzgar al otro... Nosotros somos la herramienta para generar una plataforma de despegue, el techo lo tienen que buscar ellos", aseguró Montero.
Muestra a beneficio
Para recaudar fondos, el cottolengo puso en marcha el Proyecto Arte y Cultura. Desde hoy, hasta el 7 del mes próximo, se podrá visitar la muestra fotográfica "Vivencias en Don Orione", con imágenes de Rodrigo Abd y Jorge Bosch, de LA NACION. La inauguración de la muestra será hoy, a las 18.30, en el lobby del Buenos Aires Sheraton Hotel. El acceso es libre y gratuito. El 7 de junio, el pianista Horacio Lavandera ofrecerá un concierto y se servirá una cena en la que se subastará una obra del artista Pérez Celis y tres obras de artistas discapacitados. Para mayor información y venta de entradas: 4268-7722 o 4326-6005, interno 105.






