
Departamento Central de Policía: una fuga que marcó el fin de los calabozos
El Departamento Central de Policía dejó de alojar detenidos luego de un triple escape, en 2000
1 minuto de lectura'


Para los integrantes de la Policía Federal Argentina (PFA), el Departamento Central es su emblema. La declaración como monumento histórico nacional cristalizó un anhelo que desde hace tiempo tenían las máximas autoridades de la fuerza de seguridad. "El Departamento Central es nuestro emblema. Siempre lo vimos como nuestro palacio", afirmó a LA NACION, durante una recorrida por el histórico edificio, el jefe de la PFA, comisario general Néstor Roncaglia.
"La declaración es un gran reconocimiento desde el gobierno nacional a la PFA. Desde mi visión creo que se reconoce la trayectoria histórica de la fuerza. Se trata de un verdadero símbolo para la PFA", agregó Roncaglia.
En 1884, se contrató al arquitecto italiano Juan Antonio Buschiazzo para la confección del proyecto, los planos y los presupuestos. "Para la época en que se construyó, el Departamento Central de Policía fue un hito material en la proyección de una policía moderna que pudiera disponer de un asiento para su jefatura y el comando de sus servicios, y estuviera a la altura de las circunstancias", explicó Juan Pablo Alfaro, coordinador del Centro de Estudios Históricos del Museo de la PFA.

"Junto a otros edificios públicos de la época, es un hito edilicio sobresaliente del proyecto urbanístico que la denominada generación del 80 impulsó para la Capital. La propia mudanza del Departamento, que antes tenía su asiento en el viejo edificio colonial contiguo al Cabildo [hoy demolido], al palacio que hoy conocemos representa un símbolo de aquella transformación", agregó el historiador.
El Departamento Central también fue la sede de los despachos de los jueces de instrucción hasta la construcción del Palacio de Justicia, que tuvo una primera etapa habilitada en 1910.
"El Departamento Central cobijó la génesis y el primer crecimiento de servicios fundamentales de la estructura institucional, tales como el área de Investigaciones, la Policía Científica, el Cuerpo de Bomberos, la Guardia de Infantería, la Policía Montada, la rama de Comunicaciones, e incluso los primeros medios de comunicación policiales, como el programa radial Broadcasting policial LPZ, que tuvo su primera transmisión de prueba en 1932 en la azotea del edificio", afirmó Alfaro.

El Departamento Central tuvo una mancha en su historia. En septiembre de 2000, tres presos se escaparon del edificio por la puerta principal de Moreno 1550. Se trató de la fuga de Daniel "Tractorcito" Cabrera y de los ciudadanos paraguayos Luis Alberto Rojas y Fidencio Vega Barrios.
Rojas y Vega Barrios estaban acusados del asesinato del vicepresidente de Paraguay Luis María Argaña.
En su plan de huida, Tractorcito Cabrera -ladrón de blindados y de bancos, también conocido como "el rey de las fugas"- y sus socios paraguayos llegaron hasta la planta baja, cruzaron el Patio de las Palmeras, atravesaron el hall central y saludaron al guardia de la entrada de Moreno 1550, la puerta principal del departamento .
La evasión desató un escándalo que terminó con el procesamiento de diez policías, entre los que figuraban un comisario general que estaba a cargo de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, el titular y el segundo jefe de la comisaría 6a. y el responsable de la alcaidía.
Tractorcito Cabrera fue recapturado un mes y medio después en Bahía Blanca tras robar 80.000 dólares de un banco. Poco después de la escandalosa fuga, el Departamento Central dejó de alojar detenidos.


